Una potente manifestación ciudadana, con cacerolazos y concentraciones, expresó su firme rechazo a la decisión presidencial de vetar las leyes de financiamiento para el Hospital Garrahan y el sistema universitario público.
Un estruendo multicorde, surgido desde los barrios más diversos de la capital, irrumpió en la noche del jueves como un contundente mensaje de repudio. El denominado “ruidazo nacional”, convocado originalmente por los trabajadores del Hospital Garrahan y docentes de la Universidad de Buenos Aires, trascendió el ámbito gremial y se transformó en una amplia expresión popular de descontento frente a los vetos del presidente Javier Milei a las leyes de emergencia en pediatría y financiamiento universitario.
La protesta acústica, iniciada puntualmente a las 20 horas, fue el corolario de una intensa jornada de movilización que incluyó una masiva marcha hacia el Congreso de la Nación, la cual se extendió hasta la histórica Plaza de Mayo. El sonido estridente de cacerolas y silbatos no solo retumbó en las inmediaciones del propio Hospital Garrahan, epicentro simbólico del conflicto, sino que se propagó con fuerza por distritos como Caballito, Boedo, La Paternal, Recoleta, Balvanera, Parque Chacabuco y Villa Lugano, entre muchos otros.
La iniciativa logró un alcance significativo, superando el marco de los trabajadores directamente afectados del sector salud y educación. Miles de vecinos, de manera autoconvocada y espontánea, se sumaron a la protesta desde sus veredas, balcones y esquinas, expresando así su profunda preocupación por lo que consideran un ajuste que vulnera derechos fundamentales y compromete el futuro de la salud infantil y la educación superior pública.
En numerosos puntos de la ciudad, estas expresiones se mantuvieron vigentes por más de una hora, creando un notable impacto visual y sonoro que rápidamente se viralizó a través de las redes sociales, donde miles de usuarios compartieron videos y testimonios bajo consignas de solidaridad. El evento dejó en evidencia un marcado malestar social y una defensa colectiva de las instituciones públicas, en una clara demostración de desacuerdo con las medidas del Ejecutivo nacional.
