La Justicia peruana decretó la prisión preventiva de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, por un plazo de nueve meses. El individuo, señalado como autor intelectual del crimen de tres mujeres, permanecerá recluido en un penal de Cañete mientras se sustancia el proceso para ser enviado a la Argentina.
En una audiencia virtual celebrada este viernes en Perú, Tony Janzen Valverde Victoriano, más conocido como “Pequeño J”, declinó acogerse al procedimiento de extradición voluntaria hacia la Argentina, donde se lo investiga como presunto instigador del triple femicidio de Florencio Varela. No obstante esta negativa, el tribunal peruano resolvió de manera firme su detención preventiva con fines de extradición por un período de nueve meses, al considerar existía un riesgo concreto de que el imputado evadiera la acción de la justicia.
El magistrado Cristhian Rafael Chumpitaz Pariona fundamentó la decisión al señalar que “existen fundados elementos para solicitar la detención preventiva”, agregando que Valverde Victoriano “podría abandonar el Perú en cualquier momento”. El juez subrayó la naturaleza emblemática del caso, recalcando que se trataba de un proceso con particularidades muy específicas que demandaban máxima cautela. Como consecuencia de esta resolución, el sospechoso de haber ordenado el asesinato de Morena, Lara y Brenda quedará confinado en el establecimiento penitenciario Nueva Cantera Imperial, ubicado en la jurisdicción de Cañete.
Frente a esta medida, la defensa del acusado, a cargo del letrado Marcos Sandoval, había articulado un pedido de “libertad con restricciones”, sosteniendo la inocencia de su representado en todos los cargos. Para avalar su solicitud, el abogado invocó un supuesto arraigo laboral, familiar y domiciliario de Valverde Victoriano en territorio peruano, donde hasta el momento de la audiencia se hallaba privado de su libertad en una comisaría de Chilca. El defensor incluso propuso que el joven podría permanecer en la vivienda de sus progenitores en Trujillo, argumentando que de esta manera “podría trabajar y aportar a la familia”.
En un giro estratégico, la defensa intentó presentar a “Pequeño J” como una víctima de la intensa cobertura periodística que el caso recibió en Argentina. Según la narrativa de Sandoval, al ver su nombre expuesto en todos los medios televisivos, su cliente habría decidido escapar hacia Perú para sentirse más protegido, toda vez que en Buenos Aires carecía por completo de familiares o una red de contención.
Sin embargo, estos argumentos fueron calificados como frágiles y carentes de solidez por el representante del Ministerio Público Fiscal de Perú, Fernando Escobar. El funcionario insistió en la solicitud de prisión preventiva con fines de extradición, remarcando que “no hemos hallado más que argumentos orales, no hay sustento probatorio” que respaldara la versión de la defensa.
La captura de “Pequeño J” se produjo cuando se desplazaba por la autopista Panamericana Sur, en la localidad de Pucusana, a 73 kilómetros de Lima. Inmediatamente después de su aprehensión, el propio Valverde Victoriano se dirigió a la prensa para negar las imputaciones en su contra, afirmando de manera contundente: “Me echaron la culpa nomás, nosotros no matamos a nadie”. Cabe destacar que en la Argentina, los delitos por los cuales se lo acusa contemplan una pena máxima que podría alcanzar los 35 años de prisión.
Tony Janzen Valverde Victoriano, quien recientemente cumplió 20 años, es oriundo de La Libertad. Su historia personal está marcada por una crianza en el asentamiento Nueva Indoamérica del distrito de La Esperanza, una de las zonas más conflictivas de la ciudad norteña de Trujillo. Precisamente, en ese barrio emergió la banda “Los Injertos de Nuevo Jerusalén”, organización que era liderada por su propio padre, Janhzen Valverde Rodríguez, hasta que este fue asesinado en diciembre de 2018 por una facción rival identificada como “El Gran Marqués”.
