Susana Trimarco recibió una comunicación desde Paraguay que señala el posible paradero de su hija, desaparecida hace más de dos décadas. La fundación que preside y los abogados de la causa ya actuaron para verificar la información, mientras la incertidumbre y el dolor se entrelazan con un nuevo hilo de esperanza.
La incansable búsqueda de Marita Verón, la joven tucumana desaparecida en abril de 2002, se encuentra ante una nueva y desgarradora posibilidad. Su madre, Susana Trimarco, reveló este jueves que recibió una comunicación desde Asunción del Paraguay que sugiere que su hija “podría estar en territorio paraguayo”. Esta información, que incluyó el envío de fotografías de una mujer en estado de extrema vulnerabilidad, fue puesta inmediatamente en conocimiento de la Justicia para su verificación.
Trimarco, fundadora y presidenta de la organización dedicada al rescate de víctimas de trata María de los Ángeles, relató que el contacto se produjo en la madrugada. A través de varias llamadas, le informaron sobre “una persona perdida de la cabeza, que anda comiendo de los basurales, que supuestamente es mi hija”. La descripción inicial pintaba un cuadro de profundo deterioro humano, lo que llevó a activar los protocolos de investigación correspondientes.
La emblemática luchadora contra la trata de personas expresó el profundo impacto que le causó una de las imágenes recibidas. Prefiriendo resguardar la privacidad de la mujer fotografiada, la describió en “una situación horrorosa”, un espectáculo que para ella, “como madre, es un puñal en el pecho”. La dificultad para reconocer los rasgos de Marita en esa figura abatida añade una capa más de angustia al proceso. Aclaró que, si bien la mujer retratada tendría la edad que actualmente tendría su hija, el estado de deterioro hace imposible una identificación certera a simple vista. La imperiosa necesidad de confirmar o descartar la identidad se transforma en el paso siguiente e ineludible.
Este nuevo indicio se enmarca en una causa judicial de enorme complejidad. Marita Verón fue secuestrada por una red de trata con fines de explotación sexual, operativa en Tucumán y La Rioja, y vinculada al clan «Ale». Tras un largo proceso judicial que incluyó absoluciones iniciales y una posterior revisión, varios integrantes de la banda recibieron condenas. Sin embargo, el paradero de Marita siempre permaneció en la más absoluta penumbra.
Mientras la esperanza se balancea precariamente ante este nuevo lead paraguayo, la búsqueda no se detiene en otros frentes. Trimarco confirmó que un equipo de antropología forense continúa realizando tareas de rastreo en cementerios, demostrando que la pesquisa avanza simultáneamente por múltiples caminos, sin descartar ninguna hipótesis. La comunidad observa con un nudo en la garganta este nuevo capítulo, donde la posibilidad de un hallazgo se mezcla con la crudeza de un destino que, de confirmarse, exhibiría la brutalidad de las redes de explotación.
