La plataforma de mensajería instantánea ha confirmado que, desde mayo y con un corte definitivo en septiembre de ese año, solo sostendrá su funcionamiento en dispositivos con sistemas operativos actualizados. iPhone 6, Samsung Galaxy S4 y Moto G de primera generación figuran entre los miles de equipos que quedarán huérfanos del servicio.
A poco más de un año calendario, una marea de dispositivos móviles quedará definitivamente excluida del ecosistema de comunicación digital más masivo del planeta. WhatsApp, la aplicación de mensajería propiedad de Meta, ha delineado un nuevo esquema de requisitos técnicos que dejará en el camino a decenas de millones de teléfonos inteligentes en todo el globo, afectando principalmente a equipos lanzados antes de 2014.
El primer hito de este proceso comenzará a regir desde el primero de mayo de 2026, cuando la plataforma restringirá gradualmente sus servicios. Sin embargo, el verdadero parteaguas se producirá el ocho de septiembre de 2026, fecha a partir de la cual únicamente serán compatibles aquellos dispositivos que ejecuten Android 6 o versiones posteriores, así como los iPhone con iOS 15.1 o superiores. En la actualidad, el soporte aún alcanza a teléfonos con Android 5.0 y a equipos de Apple con iOS 15.0, pero ese paraguas protector se plegará definitivamente dentro de menos de dos años.
Los modelos de la manzana que quedarán en silencio eterno
En el universo de los productos de Apple, la obsolescencia programada por WhatsApp golpeará con crudeza a una generación entera de smartphones que marcaron una época. Los iPhone 6 y iPhone 6 Plus, dos de los modelos más vendidos en la historia de la compañía de Cupertino, encabezan la lista de los condenados. A ellos se suman el iPhone 5s, el iPhone 5c y todos los modelos anteriores a estas referencias. La razón es implacable: ninguno de esos equipos puede actualizarse más allá de iOS 12 o iOS 14, muy lejos del iOS 15.1 exigido por la nueva política. Para los poseedores de estos teléfonos, el acceso a chats, archivos multimedia y llamadas desaparecerá por completo.
El cementerio de Android: una diáspora de decenas de fabricantes
El ecosistema Android sufrirá una sangría aún mayor, dada la fragmentación histórica del sistema operativo de Google. Quedarán excluidos todos los dispositivos que no puedan correr al menos Android 5.0 (Lollipop) en una primera fase, aunque el corte definitivo exigirá Android 6 (Marshmallow). Esto significa que centenares de modelos lanzados antes de 2014 quedarán irremediablemente fuera de juego.
Entre los afectados más emblemáticos se encuentran el Samsung Galaxy S4 y su predecesor el Galaxy S3, verdaderos íconos de su tiempo. También el LG Optimus G, el Sony Xperia Z, el HTC One M7 y el Moto G de primera generación —un equipo que en su momento fue revolucionario por su relación precio-calidad— figuran en la lista negra. De la casa surcoreana, además, caerán el Galaxy S4 Mini, Galaxy Ace 4 y Galaxy Core II. Desde LG, los modelos Optimus L5 II, Optimus L7 II, L70 y L90 también quedarán huérfanos. Sony verá cómo sus Xperia M, Xperia E1, Xperia L y Xperia SP pierden el acceso al servicio.
HTC aporta a la lista su Desire 500, Desire 300 y Desire 601, junto al ya mencionado One M7. Motorola, por su parte, despide al Moto E de primera generación y al Moto X original, además del Moto G inaugural. Finalmente, Huawei verá cómo sus Ascend P6, Ascend G6 y Ascend Y530 se convierten en piezas de museo funcionales pero incomunicadas. La lista real, advierten fuentes técnicas, es sustancialmente más extensa, ya que existen decenas de fabricantes menores que integran Android y cuyos equipos jamás recibieron actualizaciones más allá de la versión 4.4 KitKat.
¿Qué sucede cuando un terminal pierde la bendición de WhatsApp?
La compañía ha garantizado que ningún usuario será sorprendido de la noche a la mañana. En los meses previos a la fecha límite, quienes posean un modelo incompatible recibirán notificaciones periódicas y recordatorios dentro de la propia aplicación, instándolos a actualizar el sistema operativo si su hardware lo permite. Pero para la inmensa mayoría de los casos —teléfonos con más de una década de antigüedad— no existirá una solución mediante software: los chips y la memoria de esos equipos simplemente no soportan versiones modernas de Android o iOS.
Cuando llegue el día D, el veredicto será absoluto: imposibilidad absoluta de enviar o recibir mensajes, bloqueo del acceso al historial de conversaciones, y clausura de todas las funciones asociadas —llamadas de voz y video, estados, mensajes efímeros, canales y cualquier otra herramienta. La única salida entonces será adquirir un teléfono nuevo (o al menos más reciente) que corra con las versiones exigidas.
Los criterios secretos de WhatsApp para jubilar sistemas operativos
Lejos de tratarse de una decisión caprichosa, la plataforma ejecuta cada año un análisis riguroso de sus bases de datos globales. Los ingenieros de Meta examinan qué modelos y versiones de sistemas operativos concentran la menor cantidad de usuarios activos, y simultáneamente evalúan cuáles de esos equipos ya no reciben parches de seguridad de sus fabricantes. Mantener la compatibilidad con dispositivos vulnerables supondría un riesgo inmenso para la integridad de toda la red de mensajería, ya que podrían convertirse en puertas traseras para ataques informáticos.
Además, las funciones modernas de WhatsApp —como las llamadas de extremo a extremo mejoradas, los mensajes que desaparecen o los chats cifrados en la nube— requieren capacidades criptográficas y de procesamiento que los procesadores de hace doce años sencillamente no pueden ejecutar.
La imperiosa necesidad de estar siempre actualizado
Mantener el software al día no es un mero capricho estético o funcional, sino una cuestión de seguridad crítica. Cada actualización de WhatsApp no solo incorpora nuevos emojis o ajustes de diseño; también cierra vulnerabilidades que podrían ser explotadas para robar conversaciones, contactos o incluso acceder a la cámara y el micrófono del usuario sin su permiso. Las versiones ancestrales, además, pierden gradualmente acceso a los servidores centrales y a servicios clave como la entrega de mensajes en tiempo real o la sincronización con la versión web.
Quienes elijan ignorar los avisos y permanezcan anclados en teléfonos incompatibles se expondrán primero a fallos intermitentes (mensajes que no llegan, notificaciones erróneas) y finalmente al silencio absoluto.
Las novedades que justifican el salto tecnológico
Precisamente para incentivar el salto a dispositivos modernos, WhatsApp ha desplegado en los últimos meses un arsenal de funcionalidades que nunca estarán disponibles en los teléfonos viejos. La más aclamada es la gestión de dos cuentas en un mismo aparato, tanto en Android como en iPhone, una bendición para quienes separan la vida laboral de la personal y que elimina la necesidad de portar dos terminales. También se ha perfeccionado la transferencia del historial completo de chats entre iOS y Android o entre equipos del mismo ecosistema, un proceso que antes era un calvario y ahora se resuelve con pasos guiados casi automáticos.
En el terreno estético, la plataforma ha introducido el denominado diseño Liquid Glass, un lenguaje visual que aporta transparencias, profundidad y animaciones fluidísimas —estrenado inicialmente en iPhone y que luego llegará al resto de los sistemas y a WhatsApp Web—. Estas mejoras, sumadas a la edición de mensajes, los canales de difusión y la posibilidad de enviar archivos de hasta 2 gigabytes, construyen un ecosistema tan evolucionado que los dispositivos de la década pasada ya no pueden sostenerlo.
El mensaje final es claro: quien aún conserve un iPhone 6 o un Galaxy S4 como equipo principal tiene poco más de un año para planificar su renovación tecnológica. Pasado septiembre de 2026, esos aparatos seguirán encendiendo, sonando y tomando fotos, pero habrán perdido la ventana al mundo de la mensajería instantánea.
