Un Grito Colectivo por la Libertad de Cristina Fernández Resonó en el Encuentro Plurinacional

Un Grito Colectivo por la Libertad de Cristina Fernández Resonó en el Encuentro Plurinacional

Miles de personas reunidas en Corrientes durante el 38° Encuentro Plurinacional alzaron su voz contra la condena y el encarcelamiento de la expresidenta, transformando la playa Arazaty en un símbolo de resistencia y solidaridad.

La Voz de la Expresidenta Irrumpió en el Encuentro Plurinacional con un Mensaje de Resistencia

La situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner y su reclusión en un edificio de la Ciudad de Buenos Aires se filtraron en múltiples espacios durante el fin de semana en Corrientes, en el marco del 38° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries. El instante más significativo se vivió al mediodía del domingo, cuando “la playa de Cristina” se convirtió en un clamor unificado que exigía su inmediata liberación.

Las referencias a la condena de la expresidenta formaron parte de las conversaciones a lo largo del evento, en un ambiente caracterizado por intensos debates y posiciones divergentes. Sin embargo, se alcanzó un consenso mínimo: en el documento de apertura, elaborado por la comisión organizadora, se incluyó la frase “No a la proscripción de Cristina Fernández de Kirchner”. Este reclamo también se manifestó en diversas expresiones artísticas y materiales distribuidos durante las actividades, como remeras, pancartas y pañuelos, que abogaban por la excarcelación de la exmandataria.

El punto culminante tuvo lugar el domingo al mediodía, en la Costanera de la capital correntina. Fuera de la agenda oficial y convocada por el feminismo popular, la cita reunió a una multitud de mujeres y diversidades que arribaron desde distintos rincones del país para participar en lo que se denominó “Playa Cristina Libre”. La convocatoria, difundida previamente a través de redes sociales y carteles en el centro urbano, logró congregar a una gran cantidad de personas en un sitio cargado de simbolismo: la playa Arazaty, ubicada bajo el majestuoso Puente General Belgrano, un lugar fundacional y emblemático de la ciudad.

Bajo un sol abrumador, con temperaturas que superaban los 24 grados y una sensación térmica aún más elevada, las escalinatas de cemento que descienden hacia la arena se transformaron en un anfiteatro natural. Paraguas de sindicatos, gorros, pañuelos verdes y banderas de diversas organizaciones sirvieron de refugio ante los rayos del sol. La explanada, rebautizada para la ocasión, comenzó a llenarse con una marea humana de rostros sonrojados por el calor. Un pequeño escenario, instalado de manera estratégica en las sombras que proyectaba el puente, fue el centro desde donde se dirigió el acto.

Antes del inicio formal, los cánticos se multiplicaron. Las consignas contra el gobierno de Javier Milei se mezclaron con un reclamo unánime y contundente: “¡Cristina Libre! ¡Inocente!”. La diversidad de procedencias y agrupaciones se hizo evidente en las banderas desplegadas, representando a La Cámpora, ATE y el Partido Justicialista, entre muchas otras, conformando un mosaico del feminismo ligado al campo nacional y popular.

Cerca de la una de la tarde, el murmullo de la multitud se apagó para dar paso a la voz de la propia Cristina Fernández de Kirchner, a través de un mensaje grabado especialmente para el encuentro. Las organizadoras subrayaron que esta era la primera edición del evento con “Cristina proscripta” y expresaron su esperanza de que fuera la última.

El audio, de aproximadamente siete minutos, resonó con fuerza bajo el puente. La expresidenta no se limitó a hablar de su situación personal, sino que la elevó a una metáfora de la crisis que atraviesa el país. “No soy la única que está privada de su libertad; la libertad no es solo poder caminar por la calle”, comenzó, para luego añadir: “Hoy no estamos viviendo en una Argentina libre, sino en un país endeudado e hipotecado donde no se puede decidir nada”.

En su discurso, Cristina Fernández describió un escenario de restricciones que exceden lo meramente político y afectan la vida cotidiana de la ciudadanía. “La vida de la inmensa mayoría de los argentinos está marcada por esta situación: los jóvenes que no encuentran trabajo y los jubilados que deben elegir entre comprar sus remedios o su comida”, afirmó. Su relato se centró en la pérdida de calidad de vida y en la imposibilidad de proyectar un futuro. “Este endeudamiento ha privado a la gente de la vida que tenían antes, de la posibilidad de ‘darse gusto’, obligándolos simplemente a sobrevivir con menos posibilidades”, sostuvo.

La exmandataria retomó palabras de la actriz Rita Cortese para referirse a una “Argentina triste y desesperada”, y consideró que su propia privación de libertad se erige como “la metáfora perfecta de lo que le están quitando a todos los ciudadanos: las posibilidades de desarrollo y un crecimiento económico razonablemente autónomo”.

Hacia el final de su alocución, CFK hizo un llamado a la militancia para impulsar una reflexión profunda y traducirla en acción concreta. “Debemos convencer al resto de los argentinos de que se merecen vivir mejor. Nadie te regala una vida mejor; la mejoría depende de que seas capaz de sumar tu esfuerzo individual en un proyecto colectivo, un proyecto de país”, manifestó. Su mensaje concluyó con la frase emblemática que tomó de “El Eternauta”: “Nadie se salva solo”.

Tras la reproducción del audio, la multitud inició una lenta desconcentración, que se interrumpió en dos ocasiones: primero, con los acordes de la marcha peronista, que reunió nuevamente a los manifestantes bajo el puente; y luego, con la canción “Fanático” de Lali Espósito, dedicada de manera irónica al presidente Milei.

Paralelamente, como parte de las iniciativas de la campaña “Cristina Libre”, el sábado por la noche se inauguró en la Casa Cultural Mbareté una muestra colectiva e itinerante que reúne a un centenar de artistas, en su mayoría provenientes del norte argentino. La exposición, que ya ha recorrido varias provincias, sirve como plataforma de expresión en el contexto posterior a la condena de la expresidenta. Con una logística autogestionada y un espíritu festivo, la propuesta busca fomentar el intercambio cultural y la circulación de obras, consolidándose como un espacio de resistencia artística y política.

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