Tras tres décadas de investigación ininterrumpida, el científico José Mordoh y su equipo logran el registro de Vaccimel, un tratamiento inmunológico desarrollado íntegramente en el país que promete revolucionar el abordaje del cáncer de piel más agresivo.
La comunidad científica nacional celebra un acontecimiento sin precedentes. Después de treinta años de dedicación exclusiva, el trabajo del doctor José Mordoh, investigador superior del Conicet y jefe del Laboratorio de Cancerología de la Fundación Instituto Leloir, alcanza su máxima concreción con la inminente disponibilidad de la primera vacuna terapéutica contra el melanoma cutáneo desarrollada en la región. Este logro, que pronto estará al alcance de los pacientes, corona una carrera signada por la perseverancia y la intuición científica.
Según pudo confirmarse, este innovador tratamiento, que lleva el nombre de Vaccimel y que utiliza el sistema inmunitario del propio paciente para combatir las células enfermas, comenzará a ser producido a escala industrial entre marzo y abril del próximo año por el Laboratorio Cassará. Se trata de un suero vacunal que representa un éxito monumental para la ciencia y la industria nacional, con un enorme potencial para trascender las fronteras argentinas.
Jorge Cassará, director de la farmacéutica, subrayó la magnitud del avance, recordando que, hace pocos años, la inmunoterapia contra el cáncer parecía un relato de ciencia ficción. Destacó que la relevancia de este proyecto no solo reside en ofrecer una alternativa para impedir la progresión del melanoma en sus estadios iniciales, sino también en demostrar la capacidad de la región para desarrollar tecnologías de vanguardia. El laboratorio fue el responsable de patrocinar los estudios clínicos de Fase II y III, culminando en el registro del producto ante la ANMAT en 2021. Vaccimel se erige así como la primera terapia inmunológica basada en células de América Latina, un territorio donde este tipo de tratamientos aún no estaban disponibles.
El desarrollo de esta vacuna se sustenta en los cimientos sentados por los premios Nobel César Milstein y Ralph Steinman, pilares de la inmunoterapia a nivel mundial. El doctor Mordoh, médico graduado con honores en la UBA, ha sido un pionero en la aplicación de la medicina traduccional, trasladando los hallazgos del laboratorio a la práctica clínica. Su liderazgo quedó demostrado en 1991, cuando obtuvo la aprobación del Ministerio de Salud para utilizar anticuerpos monoclonales en pacientes, un hito histórico para la medicina argentina.
El científico relató que su decisión de enfocarse en el melanoma surgió de una intuición. En una época donde los tratamientos se limitaban a la quimioterapia y radioterapia con escasos resultados, le resultaba inconcebible que el sistema inmunológico no pudiera reconocer y atacar un tumor. Junto a su equipo, optaron por una estrategia audaz: crear una vacuna «poli-antigénica», que presenta múltiples antígenos al sistema inmunitario para evitar que el tumor, con su capacidad camaleónica, genere resistencia.

El mecanismo de acción de Vaccimel es terapéutico, no preventivo. Su función es «enseñarle» al sistema inmunológico a reconocer y destruir las células tumorales, que suelen engañarlo para pasar desapercibidas. El tratamiento consiste en trece dosis administradas a lo largo de dos años, con una frecuencia que disminuye progresivamente, lo que lo convierte en una terapia ambulatoria sencilla y poco intrusiva para la vida del paciente.
Los resultados son altamente alentadores. Con más de mil aplicaciones en más de setenta pacientes, nunca se registró un abandono del tratamiento debido a efectos adversos, los cuales son significativamente menores compared to otras terapias como el interferón. La eficacia ronda el 70% de curaciones, enfocándose en pacientes en estadios IIB, IIC o III que ya han sido operados y se encuentran libres de enfermedad visible, pero que albergan «enemigos silenciosos»: micrometástasis que la vacuna ayuda a controlar.
Mirando hacia el futuro, el doctor Mordoh vislumbra un horizonte expansivo. La estrategia empleada en Vaccimel sienta las bases para el desarrollo de vacunas contra otros tipos de cáncer. Su equipo ya se encuentra abocado a la investigación de inmunoterapias para el cáncer de mama triple negativo y el de páncreas, patologías particularmente agresivas y con opciones limitadas de tratamiento. Este éxito local, fruto de tres décadas de tenacidad, no es un punto final, sino el prometedor comienzo de una nueva era en la lucha contra el cáncer.
