Exagentes de la provincia de Tierra del Fuego atraviesan una angustiante crisis económica debido a la falta de pago de parte de sus haberes y el aguinaldo, una situación que ya se extiende por cinco meses y los obliga a movilizarse en busca de respuestas.
Un colectivo de policías retirados de la provincia de Tierra del Fuego se encuentra sumido en una profunda incertidumbre financiera al no haber percibido una parte esencial de sus ingresos desde el mes de julio. La desesperación los llevó a congregarse este miércoles en la Plaza de las Américas, ubicada en la ciudad de Río Grande, con el objetivo de dar visibilidad a su crítica situación y reclamar soluciones concretas.
Uno de los manifestantes, Alfredo Gatti, expuso el drama que viven él y sus compañeros. “Pronto se cumplirán cinco meses sin que recibamos una porción significativa de nuestro haber, además del sueldo adicional correspondiente al segundo semestre”, afirmó con evidente preocupación.
El origen de este conflicto se encuentra en las dificultades económicas que atraviesa la caja de compensación responsable de administrar los fondos previsionales. Dicha entidad habría priorizado el desembolso de salarios a otros empleados, relegando a los expolicías a un estado de total desamparo.
“La falta de ese ingreso no es solo una preocupación, sino un problema de gravedad extrema. Muchas familias están enfrentando circunstancias realmente delicadas”, señaló Gatti. El exagente añadió que, a pesar de haber interpuesto reclamos tanto administrativos como judiciales –logrando incluso un fallo favorable–, la caja apeló la resolución, dilatando aún más el cumplimiento de las obligaciones.
La protesta reunió a un importante número de expolicías, quienes alzaron su voz para exigir justicia y una pronta respuesta. La gravedad de la crisis quedó en evidencia con el relato de uno de los participantes: “Tuvimos que organizar una venta de pollos para ayudar a un colega que no contaba con los recursos para costear sus traslados a tratamientos médicos”. La desazón es palpable entre los jubilados, quienes se han visto forzados a recurrir a rifas y otras actividades solidarias para cubrir sus necesidades más básicas.
Gatti, quien dedicó 27 años de su vida al servicio policial, manifestó su frustración y desencanto ante la indiferencia de las autoridades. “Si volviera a nacer, elegiría nuevamente esta profesión. Pero esta problemática no refleja a la institución, sino a la caja previsional”, aclaró, distinguiendo entre su vocación de servicio y la negligencia del sistema.
La situación se ha tornado insostenible para muchos. “Las deudas nos oprimen. Solicitamos créditos para refinanciar obligaciones y ya no podemos afrontar los pagos después de cinco meses sin percibir nuestros haberes”, explicó uno de los afectados. A esto se suman los gastos médicos y diversas complicaciones familiares, que profundizan la emergencia económica.
“Nosotros hemos trabajado con dedicación y creemos merecer lo que por derecho nos corresponde. No pedimos limosnas, ni siquiera incrementos salariales”, concluyó el expolicía, albergando la esperanza de que la situación se resuelva antes del próximo receso judicial, en un intento por evitar que el olvido institucional agrave aún más su realidad.
