El cuadro de Río de Janeiro se adjudicó su cuarta Copa Libertadores tras imponerse a Palmeiras en una final íntegramente brasileña, consolidando una hegemonía de siete años para su país que ya empareja el palmarés argentino en el máximo torneo continental.
La escena en el Estadio Monumental de Lima fue testigo de un nuevo capítulo de dominio absoluto. Flamengo se coronó campeón de la 66ª edición de la Copa Libertadores, un triunfo que trasciende la consecución de su cuarto título y que sella un período de incontestable supremacía del fútbol brasileño. Al derrotar a su compatriota Palmeiras, el conjunto carioca no solo levantó el trofeo más preciado de América, sino que rubricó el séptimo título consecutivo para clubes de Brasil en esta competición.
Esta impresionante racha, iniciada en 2019 con el propio Flamengo sobre el césped peruano, se ha extendido ininterrumpidamente, tejiendo una era donde el balón parecía tener un único dueño. En este lapso, el Mengão ha acumulado tres conquistas, mientras que Palmeiras logró dos, a las que se suman los recientes triunfos de Fluminense y Botafogo. Salvo contadas excepciones como las finales de Boca Juniors y River Plate, los equipos brasileños han copado las definiciones, estableciendo una hegemonía inédita en las casi siete décadas de historia del torneo.
Este dominio sin precedentes ha permitido a Brasil alcanzar un hito monumental: igualar a Argentina como el país con más Copas Libertadores en sus vitrinas, con 25 títulos cada uno. Mientras la nación albiceleste distribuye sus laureles entre gigantes como Independiente, Boca Juniors y River Plate, la potencia verdeamarela exhibe una asombrosa diversidad, con doce clubes distintos contribuyendo a esta cifra récord, evidenciando la profunda fortaleza y competitividad de su campeonato doméstico.
El podio de naciones más laureadas lo completa Uruguay, con ocho conquistas, aunque los equipos charrúas cargan con una sequía que se prolonga por casi cuatro décadas. El panorama en los últimos veinte años confirma un virtual duopolio, donde las únicas interrupciones a la alternancia argentino-brasileña fueron protagonizadas por Liga de Quito de Ecuador y Atlético Nacional de Colombia.
A nivel de clubes, la victoria de Flamengo este sábado lo catapulta a lo más alto del escalafón histórico. El equipo de Río ahora comparte el cuarto puesto con River Plate y Estudiantes de La Plata, cada uno con cuatro coronas, persiguiendo a los todavía lejanos líderes: Independiente de Avellaneda con siete, Boca Juniors con seis y Peñarol de Uruguay con cinco.
Si la mirada se amplía para abarcar todas las competencias internacionales oficiales reconocidas por la Conmebol, Argentina aún conserva un liderazgo global, con 76 títulos contra 66 de Brasil. No obstante, la brecha se estrecha año tras año, y la imparable máquina futbolística brasileña, coronada una vez más por Flamengo en Lima, demuestra que su era de predominio en la Copa Libertadores está lejos de concluir.
