La Academia Rompe el Cerco y Se Instala en Semifinales

La Academia Rompe el Cerco y Se Instala en Semifinales

En una noche cargada de emoción y despedidas en Avellaneda, Racing Club superó a un aguerrido Tigre desde los doce pasos y selló su pase entre los cuatro mejores del Clausura 2025. La espera de la hinchada, la tensión de un partido estéril y la figura de un arquero determinaron un desenlace dramático.

El último boleto para las semifinales del codiciado Torneo Clausura 2025 tiene dueño. Racing Club, tras una batalla épica y agónica, logró este lunes su objetivo al imponerse 4-2 en la definición por penales ante un tenaz Tigre, luego de un tiempo reglamentario y suplementario que concluyó sin goles en el estadio Presidente Perón. Con este triunfo, la Academia aseguró su presencia en la instancia decisiva, donde su próximo rival será Boca Juniors.

La jornada comenzó con un conmovedor gesto de camaradería y despedida. Antes del pitido inicial, todo el plantel y parte del cuerpo técnico se reunieron para un homenaje fotográfico al emblemático guardameta Gabriel Arias, quien jugaba su último partido en Avellaneda. La escena, ovacionada fervorosamente desde las gradas, teñió de emoción el ambiente previo al duelo deportivo.

Desde el comienzo, el equipo local mostró clara intención de dominar el encuentro. Con un ritmo vertiginoso, Racing buscó someter a su adversario. La banda izquierda, impulsada por el incisivo colombiano Johan Carbonero, y la presencia constante de Maximiliano «Maravilla» Martínez en el área rival generaron las primeras situaciones de peligro. Una jugada combinada entre Agustín Sosa y Matías Rojas estuvo a centímetros de convertirse en el primer tanto, pero la intervención oportuna del defensor visitante impidió la conquista.

No obstante, Tigre, bajo la dirección de Diego Dabove, no se resignó a un rol pasivo. Apostando a una sólida defensa y a rápidas transiciones, el equipo de Victoria lanzó una clara advertencia con una espectacular jugada de Blas Romero que rozó el travesaño. El primer tiempo concluyó sin alteraciones en el marcador, aunque no exento de polémica, luego de que el árbitro Fernando Echenique desestimara un posible penal por una mano dentro del área.

Al retornar de los vestuarios, el partido perdió claridad inicial, pero la iniciativa siguió perteneciendo al conjunto de Gustavo Costas. Los intentos de Carbonero, Martínez y Sosa se estrellaron contra una defensa visitante extraordinariamente ordenada y disciplinada. La superioridad en el juego de la Academia era palpable, pero la impotencia frente al arco rival comenzó a generar una creciente inquietud en la parcialidad local.

Frente a este panorama, Tigre encontró en las apariciones esporádicas de Mateo Retegui y en la potencia física de Ignacio Russo sus argumentos para inquietar. El duelo se transformó en un pulso constante: Racing presionaba y generaba ocasiones, como un remate increíblemente desviado de Aníbal Moreno, mientras Tigre se replegaba con fortaleza, esperando su oportunidad en el contragolpe.

El tiempo reglamentario expiró con el marcador inalterado, forzando la prórroga. El suplementario comenzó con una ventaja numérica para la Academia, tras la expulsión del defensor Ramón Arias. Sin embargo, Tigre no se desmoralizó y se atrincheró con mayor decisión. Racing, aun con un jugador más, seguía encontrando un muro infranqueable. Un gol anulado a Carbonero por fuera de juego y un fuerte reclamo de penal por una falta sobre Alan Saldivia, que el árbitro no sancionó, aumentaron la tensión. La etapa adicional también dejó secuelas: el lateral uruguayo Fabricio Formiliano y el mediocampista Santiago Sosa, este último retirándose con una ovación cerrada por su coraje al jugar con una grave lesión facial, vieron la tarjeta roja.

Con diez jugadores por lado, la suerte del clasificado se definió desde el punto penal. Allí, la fortuna y la frialdad se inclinaron del lado de Racing. Maximiliano Martínez, Adrián «Pulpo» Fernández, Matías Rojas y Marco Di Cesare convirtieron sus disparos para la Academia. Para Tigre, sólo pudieron anotar Diego Sosa y Julián López. La figura decisiva fue Tomás «Titi» Cambeses, el guardameta de Racing, quien se erigió como el héroe de la noche al detener los cobros de Sebastián Prieto y Lucas Menossi. Su intervención catapultó a su equipo a las semifinales y desató el éxtasis en un Cilindro que, tras 120 minutos de angustia, pudo finalmente celebrar.

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