Alertan que el recorte en fondos paraliza la investigación científica y pone en riesgo el futuro del país

Alertan que el recorte en fondos paraliza la investigación científica y pone en riesgo el futuro del país

Representantes de la comunidad en el directorio del Conicet rechazan la cancelación de los PICT. Advierten que el nuevo modelo, centrado en el mercado, desfinancia la ciencia básica y desatiende las necesidades estratégicas de la Nación.

Un documento firmado por los cinco representantes de la comunidad científica dentro del directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) expresa un categórico rechazo a las recientes medidas oficiales que eliminan las convocatorias a Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT). La decisión gubernamental, decretada esta semana, motiva una firme defensa del financiamiento público del sistema científico y genera una profunda incertidumbre sobre el futuro de la labor investigativa en Argentina.

En el texto, los voceros de las distintas áreas del conocimiento y del Consejo de Universidades manifestaron su “profunda preocupación” por la anulación de las convocatorias PICT ya adjudicadas para 2022, el cierre definitivo de la convocatoria 2023 y el anuncio de un nuevo mecanismo de financiamiento que, según su perspectiva, ignora a la mayoría de las disciplinas y excluye de manera específica a la investigación en ciencia básica. La declaración no contó con las firmas de los otros tres directores, representantes del agro, la industria y las provincias, al surgir como una respuesta directa a la alarma expresada por los investigadores.

Mario Pecheny, representante del área de Ciencias Sociales y Humanidades, detalló la gravedad de la situación. Explicó que desde 2023 no se habilitaban nuevas convocatorias, y la última, prorrogada, fue finalmente cancelada. “Los fondos para el grueso de los proyectos de investigación de todo el país quedaron sin convocatorias nuevas”, afirmó, y añadió que incluso los proyectos ya evaluados y adjudicados quedaron sin efecto. Esta medida deja a investigadores y equipos en universidades y el Conicet sin los recursos ni los insumos necesarios para trabajar.

Estos proyectos son financiados por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), una pieza fundamental del sistema. Pecheny subrayó que mientras el Conicet o las universidades cubren los salarios, la Agencia provee los fondos indispensables para la infraestructura, los insumos y los gastos operativos de la investigación en todas las áreas. El director aseguró que el porcentaje del Producto Bruto Interno destinado a este fin era ínfimo, y que la carta es un mecanismo de reclamo esencial: “nosotros no podemos trabajar sin presupuesto y sin recursos”.

La alternativa de financiamiento propuesta por la actual gestión, según el científico, coloca a las empresas en un rol protagónico. Pecheny cuestionó este enfoque, argumentando que está orientado casi exclusivamente a resultados con utilidad inmediata en el mercado. “La investigación lleva mucho tiempo y es incierta: no se sabe si vas a llegar a algo, porque si supieras no sería investigación”, reflexionó. Aclaró que, si bien la colaboración con el sector privado es parte del ecosistema, no puede ser el único sostén. El Estado, enfatizó, debe liderar y ocuparse de aquellos bienes públicos y conocimientos de largo plazo que el mercado no tiene incentivos para producir, desde descubrimientos matemáticos cuyas aplicaciones surgen décadas después hasta investigaciones sociales que mejoran políticas públicas.

Pecheny advirtió sobre las consecuencias de un modelo que reduce lo público al mínimo. “Si se deja en mano de intereses particulares, probablemente no tengamos hospitales de niños, ciencia, ríos cuidados y agua potable”, sintetizó, conectando la crisis científica con un modelo de desarrollo más amplio.

La situación también impacta de lleno en las nuevas generaciones. Los becarios de la Agencia I+D+i, que realizan sus doctorados o posdoctorados, tienen sus estipendios congelados desde hace dos años. Pero más allá de lo salarial, Pecheny llamó a pensar el problema de manera intergeneracional y federal“Las universidades son las que forman a los chicos que mañana van a investigar. Si no se mantiene la investigación en todo el país, va a quedar concentrada en dos o tres lugares grandes y el resto se va a caer todo”, alertó.

Con este panorama, los cinco miembros científicos del directorio concluyeron el documento haciendo un llamado urgente a “revertir estas decisiones que atentan contra el desarrollo científico en un marco plural y el desarrollo equitativo del país”, colocando a la política científica en el centro del debate sobre el futuro nacional.

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