La terminal porteña suspendió sus operaciones por tres horas tras un desprendimiento de asfalto, agravado por las altas temperaturas y trabajos de mantenimiento postergados. La situación generó un extenso domino de demoras y desvíos hacia Ezeiza.
Un imprevisto técnico, exacerbado por las condiciones climáticas, sumió al Aeroparque Jorge Newbery en un escenario de severa disrupción este sábado por la tarde. La concurrencia de mantenimiento en la pista, cuyo avance se había visto retrasado por las precipitaciones de días previos, y una sensación térmica agobiante que rozó los 38 grados, desencadenaron el cierre temporal de la terminal y afectó la programación de más de sesenta vuelos.
El episodio crítico se produjo cuando, durante el despegue de una aeronave desde la cabecera 31, una porción del asfalto en un sector adyacente a dicha cabecera —no en la pista principal— se resquebrajó y sufrió un desprendimiento. Este incidente, vinculado al calor extremo, obligó a la inmediata paralización de las actividades por estricto protocolo de seguridad. En consecuencia, las operaciones de despegue y aterrizaje fueron suspendidas entre las 14 y las 17 horas, mientras equipos especializados procedían a remover el material dañado y evaluar las condiciones de la superficie.
La interrupción generó un efecto cascada en la operatoria aérea. Cincuenta vuelos experimentaron considerables demoras, acumulándose en los corredores del aeropuerto, mientras que otros doce, ante la imposibilidad de aterrizar, fueron redirigidos al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Las compañías perjudicadas incluyeron a Aerolíneas Argentinas, JetSMART Airlines, Flybondi, así como a LATAM Perú y LATAM Brasil, cuyas aeronaves conectaban la capital argentina con diversas provincias y países limítrofes.
Aunque hacia el final de la tarde se logró una reanudación parcial de los despegues y aterrizajes, las autoridades aeroportuarias advirtieron que las secuelas del paréntesis operativo se extenderán durante las próximas horas. El esfuerzo por recuperar la normalidad y reacomodar el cronograma original pactado con las aerolíneas implicará que numerosos pasajeros continúen enfrentando retrasos sustanciales en sus itinerarios. El episodio expuso la vulnerabilidad de la infraestructura ante fenómenos climáticos extremos y la complejidad logística de gestionar mantenimiento crítico en una terminal de tan alto tráfico como el Aeroparque.
