Mientras el turismo nacional experimenta una notoria contracción debido al contexto económico, la ciudad potencia servicios para la creciente llegada de viajeros en motorhome, un segmento que marca una nueva tendencia pospandemia.
La ciudad de Río Grande atraviesa una temporada estival con un paisaje turístico transformado. Las cifras preliminares correspondientes a los meses de diciembre y enero, que tradicionalmente marcan el inicio del período de mayor afluencia, revelan una sustancial disminución en la cantidad de visitantes, fenómeno que las autoridades locales atribuyen primordialmente a la delicada situación económica que afecta al país.
Alejandra Montelongo, responsable del área de Turismo municipal, confirmó este escenario. La funcionaria indicó que se ha registrado un decremento considerable en las consultas recibidas en la oficina de información al turista. “Entendemos que el viajante nacional está optando por desplazarse menos o, en algunos casos, por destinos internacionales. Río Grande históricamente ha captado un flujo importante de turismo interno, por lo que esta baja resulta muy notoria”, explicó Montelongo durante una entrevista.
No obstante, este panorama general contrasta con el dinamismo de un nicho específico: el turismo en motorhome. Según detalló la encargada municipal, este segmento ha exhibido un crecimiento exponencial a nivel global en los años posteriores a la pandemia, una tendencia que se refleja con claridad en la ciudad. “Muchas personas han elegido esta modalidad de viaje, adaptando sus propios vehículos o adquiriendo unidades especializadas. Aquí recibimos muchos brasileños, italianos y franceses que se movilizan de esta manera, pero también notamos un incremento entre los argentinos”, precisó.
Frente a esta realidad dual, la gestión municipal está redirigiendo esfuerzos para atender las necesidades de este nuevo perfil de visitante, que demanda servicios particulares. “Estamos trabajando para recibir adecuadamente a esta gente. Actualmente, ofrecemos la posibilidad de que realicen la descarga de sus aguas grises y negras en la planta de tratamiento cloacal cercana al Cristo. Simultáneamente, estamos acondicionando espacios en el parque de los Cien Años y en los alrededores del mismo monumento para que cuenten con áreas de estacionamiento seguras y cómodas”, concluyó Montelongo.
De este modo, Río Grande se adapta a los tiempos, enfrentando el desafío de un mercado interno contraído mientras capitaliza la oportunidad que representa el auge de los nómadas modernos, quienes están redefiniendo las formas de explorar la región.
