La FAA emitió una advertencia operativa por sesenta días, citando riesgos para la navegación aérea. La medida se produce en el marco de las declaraciones del presidente Trump sobre posibles acciones terrestres contra cárteles, tras la intervención en Venezuela y el hundimiento de embarcaciones, que dejó más de un centenar de muertos.
El ente regulador de la aviación civil estadounidense (FAA) emitió una alerta formal este viernes, advirtiendo a las aerolíneas sobre «potencial actividad militar» en una vasta extensión del espacio aéreo sobre el océano Pacífico. La zona de precaución, inusualmente extensa, cubre porciones de México, varios países de América Central y se extiende hasta las costas de Ecuador, incluyendo corredores aéreos claves.
La advertencia, que insta a las compañías aéreas a extremar las precauciones, estará vigente por sesenta días a partir de este jueves. El comunicado oficial menciona la posibilidad de «situaciones potencialmente peligrosas» que podrían perturbar, incluso, los sistemas de navegación por satélite de las aeronaves. Un portavoz de la FAA especificó que los avisos de vuelo abarcan regiones específicas sobre México, Centroamérica, Panamá, Bogotá, Guayaquil y espacios oceánicos adyacentes.
Esta medida regulatoria no es aislada y se contextualiza en una serie de anuncios y acciones militares recientes de la administración Trump. El presidente republicano había anticipado que su gobierno podría intensificar las operaciones con «ataques terrestres» contra presuntas organizaciones narcotraficantes. Esta postura agresiva sigue a una campaña marítima en el Caribe y el Pacífico donde fuerzas estadounidenses hundieron numerosas embarcaciones, acción que resultó en la muerte de aproximadamente 107 personas, calificada por críticos como ejecuciones extrajudiciales.
La política exterior de Trump hacia la región, una reinterpretación de la histórica Doctrina Monroe que él mismo ha denominado «Donroe», encontró su punto más álgido con la intervención militar en Caracas el pasado 3 de enero. Dicha operación culminó con la captura y traslado a una prisión en Brooklyn del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores. Si bien las acusaciones iniciales sobre el liderazgo de un «Cartel de los Soles» fueron desestimadas por falta de evidencia, Maduro enfrenta otros cargos por narcotráfico. Trump, por su parte, ha afirmado abiertamente que uno de los objetivos de la intervención era recuperar el control sobre los recursos petroleros venezolanos, declaraciones que han generado controversia internacional.
Tras la ofensiva en Venezuela, que dejó un saldo de cerca de un centenar de fallecidos, el mandatario estadounidense reiteró su intención de «empezar a golpear en tierra», argumentando que «los cárteles están controlando México». Estas declaraciones provocaron una inmediata reacción de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien mantuvo una llamada con Trump para reafirmar la cooperación bilateral en materia de seguridad, pero también la soberanía e inviolabilidad territorial de su nación. En un intento por demostar autonomía y resultados, Sheinbaum destacó públicamente los avances de su gobierno en la lucha contra el narcotráfico.
En este clima de creciente tensión, ambos países acordaron realizar una reunión bilateral de alto nivel en seguridad el próximo 23 de enero. El Departamento de Estado señaló, en un comunicado, que este grupo de trabajo interministerial debe buscar «acciones tangibles» y «resultados significativos» en el combate a las organizaciones criminales. La alerta aérea de la FAA, que sobrevuela literalmente esta crisis diplomática, se erige como un indicio operativo de la escalada militar que podría desplegarse en el horizonte, poniendo en vilo la estabilidad y la soberanía de múltiples naciones latinoamericanas.
