Fractura Sindical Frente a la Reforma Laboral: Unidad en el Rechazo, Dispersión en las Acciones

Fractura Sindical Frente a la Reforma Laboral: Unidad en el Rechazo, Dispersión en las Acciones

Mientras el Gobierno acelera la búsqueda de consenso en el Senado, la CGT exhibe divisiones tácticas en su oposición al proyecto oficial, con gestos públicos de fuerza pero sin un plan unificado.

Con el imparable avance del calendario legislativo, la segunda etapa de las sesiones extraordinarias del Congreso pondrá en foco, a partir del primer día hábil de febrero, la polémica reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. Frente a esta perspectiva, el movimiento sindical nucleado en la CGT manifiesta un contundente y unánime repudio a la iniciativa, pero evidencia profundas grietas a la hora de definir una estrategia conjunta para intentar bloquear su sanción. La ausencia de un lineamiento común contrasta con la activa labor del oficialismo, que ya se encuentra abocada a una intensa gestión de votos en la Cámara Alta para conseguir la aprobación del polémico paquete.

Dentro de la central obrera, las diferentes corrientes incrementan día a día la virulencia de sus críticas, aunque por caminos separados. Uno de los voceros del triunvirato al mando de la organización, Cristian Jerónimo, ha sido enfático en señalar la necesidad de modificar sustancialmente el texto en debate. En declaraciones públicas, Jerónimo sostuvo que la propuesta, en su formulación actual, resulta inadmisible. “Tal cual como está redactado, no puede salir porque no beneficia ni al mundo del trabajo ni a las PyMES”, argumentó el dirigente, revelando que la conducción mantiene contactos directos con senadores de diversos bloques para transmitir sus reparos y buscar alternativas.

Paralelamente, en un claro gesto de demostración de fuerza y autonomía, el poderoso líder del gremio gastronómico, Luis Barrionuevo, convocó en la ciudad de Mar del Plata a una masiva reunión de aproximadamente quinientos dirigentes sindicales. Este encuentro, lejos de la sede central de la CGT, fue concebido como una señal directa y potente hacia la Casa Rosada, explicitando el amplio y firme rechazo de un sector significativo del sindicalismo organizado. La movida de Barrionuevo subraya la existencia de matices y posturas dentro de la oposición gremial, donde la coincidencia en el objetivo final no se traduce en una táctica coordinada.

Este panorama de fragmentación estratégica coloca a la histórica central obrera en una posición de debilidad relativa ante el avance gubernamental. Mientras el reloj legislativo corre sin pausa, la CGT enfrenta el desafío de trascender sus disensos internos para construir un frente de acción cohesionado. La pregunta que flota en el ambiente político es si la fuerza del rechazo lográ superar la dispersión de los métodos antes de que el proyecto llegue al recinto, donde el Gobierno ya libra su batalla definitiva por los votos necesarios.

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