Argentina y Estados Unidos sellan un pacto para asegurar el flujo de minerales esenciales, en medio de un récord exportador y promesas de inversión billonaria que apuntalan el crecimiento del sector minero nacional.
En un movimiento destinado a reconfigurar las cadenas globales de abastecimiento, los gobiernos de Argentina y Estados Unidos firmaron este miércoles en Washington D.C. un acuerdo de cooperación bilateral centrado en el suministro y la transformación de minerales críticos. La alianza, rubricada por el canciller Pablo Quirno y su homólogo Marco Rubio durante la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos, tiene como objetivo declarado consolidar circuitos comerciales más robustos, diversificados y con mayor capacidad de adaptación, al tiempo que se estimulan inversiones productivas de largo alcance para satisfacer una demanda mundial en ascenso.
Este entendimiento se concreta en un momento excepcional para la actividad minera argentina, la cual alcanzó durante el año pasado una cifra histórica de exportaciones, superando los seis mil millones de dólares y registrando un incremento interanual cercano al treinta por ciento. Dentro de este panorama, el cobre y el litio emergen como los commodities con mayor proyección para la captación de divisas y el impulso de las economías provinciales.
Las ambiciones del país apuntan aún más alto. Con la meta nacional de alcanzar los cien mil millones de dólares en ventas externas totales en un plazo de siete años, analistas especializados anticipan que la minería podría no solo cumplir un rol protagónico, sino incluso exceder las expectativas iniciales. Las proyecciones sugieren que, hacia el final de la próxima década, los envíos de este sector podrían escalar desde una base de veinte mil millones hasta superar holgadamente los treinta mil millones de dólares.
El viaje del canciller Quirno a la capital estadounidense rindió frutos inmediatos y cuantiosos. Tras una serie de encuentros con ejecutivos de alto nivel y autoridades como el subsecretario de Estado Christopher Landau, el jefe de la diplomacia argentina anunció compromisos de inversión por catorce mil millones de dólares que se canalizarán a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). «La Argentina está comprometida en profundizar la cooperación con los Estados Unidos en materia de minerales críticos, apoyando cadenas de suministro seguras y promoviendo una asociación estratégica basada en reglas claras y previsibilidad en el largo plazo», afirmó Quirno a través de sus redes sociales.
En su agenda, el funcionario también mantuvo diálogos con representantes de diversos sectores productivos y con directivos del Banco Interamericano de Desarrollo. En ese marco, subrayó las condiciones favorables que ofrece el país, asegurando que «Argentina tiene su macroeconomía ordenada, ofrece previsibilidad, reglas claras y un RIGI que vuelve a hacer viable invertir en el país».
Uno de los anuncios más significativos fue el resultado de la reunión con Gary Nagle, director global de la gigante Glencore. La compañía confirmó su decisión de volcar capitales en dos emprendimientos cupríferos de envergadura: el proyecto MARA, en Catamarca, y El Pachón, en San Juan. Según detalló el canciller, ambas iniciativas, presentadas bajo el amparo del RIGI, concentrarán la colossal inversión comprometida, la cual tendrá un efecto transformador en la capacidad productiva, el volumen de exportaciones y la creación de puestos de trabajo a lo largo del territorio nacional.
Este acuerdo binacional y las millonarias inyecciones de capital extranjero marcan un punto de inflexión para la industria minera argentina, posicionándola como un actor clave en el escenario internacional para la provisión de los elementos indispensables que alimentan la revolución tecnológica y la transición hacia energías limpias.
