Mientras las economías de la región experimentan un sostenido ascenso superior al tres por ciento, un estudio privado revela que la actividad fabril nacional sufrió la retrocesión más pronunciada del orbe. La performance húngara, liderada por el aliado ideológico del actual mandatario, ocupa ahora el segundo puesto entre las más deficientes.
Un panorama desolador atraviesa el entramado productivo del sur del continente. Investigadores de la consultora Audemus, dirigida por Matías Kulfas, han confeccionado un minucioso análisis que ubica a la República Argentina en el peldaño más bajo del concierto mundial en lo que respecta al desenvolvimiento de sus fábricas. El período comprendido entre 2023 y 2025 evidencia una merma en la actividad manufacturera que alcanza el 7,92 por ciento, una cifra que no tiene parangón en un universo de ochenta naciones examinadas.
Este alarmante registro resulta todavía más llamativo si se contrasta con lo sucedido en la vecindad regional. Mientras el país austral se hunde en su recesión fabril, Brasil ha expandido su producción industrial en un 3,5 por ciento, Chile ostenta un progreso del 5,3 por ciento y Uruguay muestra un avance del 4,5 por ciento. Los especialistas que elaboraron el informe descartan de plano cualquier justificación basada en un contexto exterior adverso: “No es el entorno global sino la orientación de la política económica doméstica la que explica estas disparidades tan flagrantes”.
La medición privada remarca un aspecto casi anecdótico pero revelador acerca de la magnitud del deterioro local. En una entrega previa del mismo estudio, la última posición en el ranking la ocupaba Hungría, un país gobernado por Viktor Orbán, frecuentemente señalado como aliado ideológico del actual presidente argentino. Sin embargo, una vez completados los datos del año pasado, la Argentina ha terminado por superar a la nación magiar por apenas unas décimas, consolidándose como el territorio con la segunda peor política industrial del planeta, solo que ahora el sitial más crítico pertenece a los dirigentes argentinos. Cabe subrayar que el mandatario húngaro perdió recientemente los comicios y abandonará el poder en los próximos meses.
De esta manera, el retroceso de casi ocho puntos porcentuales en la actividad fabril se erige como el principal indicador del fracaso estrepitoso de las recetas aplicadas. La consultora advierte que ningún otro país del orbe atravesó una contracción semejante en idéntico lapso, mientras los socios comerciales y competidores de la zona avanzan sin pausa. La evidencia numérica resulta incontestable: el modelo implementado ha conducido a la industria nacional al peor desempeño absoluto a escala global, superando incluso a aquellas economías que suelen ser señaladas como ejemplos de ortodoxia mal entendida.
