El bloque de Unión por la Patria rechaza el tratamiento express impulsado por el oficialismo, denuncia un proyecto de «venganza de clase» y avanza en un texto que unifique las iniciativas opositoras. Advierten sobre la destrucción de convenios colectivos y un futuro deterioro salarial.
El bloque de diputados de Unión por la Patria selló su oposición frontal a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y resolvió avanzar con celeridad en la redacción de un dictamen propio que integre el conjunto de propuestas presentadas de manera separada. La decisión se tomó durante la quinta reunión de bloque del año, en un contexto de críticas severas al mecanismo de tratamiento «exprés» que busca la administración de Javier Milei, cuyo objetivo –según comunicó el presidente de la Cámara baja, Martín Menem– es lograr la sanción de la ley para el próximo 25 de febrero.
Desde el espacio opositor calificaron la iniciativa oficial como una “reforma previsional, impositiva y sindical encubierta” y expresaron una profunda preocupación por el grado de destrucción que, a su juicio, implica el proyecto. Legisladores afirmaron, al concluir el encuentro, que la propuesta gubernamental busca imponer un “nuevo orden social”, definiéndola incluso como una “venganza de clase”. Este jueves, los diputados pondrán en común todas las iniciativas existentes para consolidar un dictamen alternativo, bajo la premisa de no esperar al tratamiento en el Senado y anticiparse así a la estrategia del oficialismo.
La agenda veloz planteada desde la presidencia de la Cámara implica una reunión de comisión el 18 de febrero para emitir dictamen ese mismo día, un esquema que –según la fuerza opositora– excluye el debate profundo y las exposiciones de especialistas. “Es una discusión a espaldas de los especialistas, sindicalistas, jueces laborales y trabajadores”, resumieron fuentes del bloque. Aunque insistirán en incorporar la perspectiva de los actores del mundo del trabajo, manifiestan escepticismo debido al apuro que muestra La Libertad Avanza.
Una diputada del espacio alertó sobre el daño inmediato que tendría la aprobación del texto oficial: “Se van a caer los salarios, lo que hoy es piso va a pasar a ser el techo. Los convenios colectivos nacionales o por actividad garantizan un piso; este proyecto busca comisiones internas a imagen y semejanza de la patronal”. Asimismo, recordaron que la composición de la comisión en el Senado está judicializada, luego de que el oficialismo acordara más lugares para sectores dialoguistas y dejara al peronismo en minoría.
En la Cámara alta, mientras tanto, el peronismo evalúa que el Gobierno no cuenta con los votos necesarios y que podría abrirse una ventana de oportunidad debido a la reticencia del ministro de Economía, Luis Caputo, y del propio Milei a modificar el artículo relacionado con impuesto a las Ganancias. “Viene muy complejo Ganancias”, advirtieron fuentes cercanas a la mesa política que se reunió hoy en la Casa Rosada, donde el oficialismo mantuvo una posición intransigente.
Por su parte, el bloque Justicialista que preside José Mayans resolvió, en una reunión por Zoom, que todos sus senadores tomarán la palabra durante la sesión para dejar clara su posición y diferenciarse del oficialismo. “Tenemos que dejar en claro la esencia del Justicialismo. Vamos a mostrar en qué vereda estamos y en dos años vamos a ver quién tiene razón”, desafiaron. Los senadores de Convicción Federal, que no participaron de ese encuentro, serán convocados este jueves. Su posición también es contraria a la reforma y sostienen que su gravitación podría modificarse si deciden abandonar el interbloque Popular, en desacuerdo con la intervención del Partido Justicialista en Salta y Jujuy.
El escenario parlamentario se presenta así como un campo de batalla legislativa de alto voltaje, donde el peronismo busca unificar su estrategia para resistir lo que considera una transformación regresiva de las relaciones laborales, mientras el Gobierno apura los tiempos para convertir en ley uno de los pilares de su agenda de reformas.
