El ministro Federico Sturzenegger utilizó la red social X para proyectar una fuerte reducción en el valor de un emblemático vehículo eléctrico, aprovechando el pacto con Estados Unidos. Sin embargo, el cálculo oficial excluye tributos provinciales y márgenes comerciales, generando escepticismo en el sector importador.
La firma del entendimiento comercial entre Argentina y Estados Unidos, pendiente aún de la ratificación legislativa, ha desatado un intenso debate público sobre sus efectos concretos en la economía cotidiana. En este contexto, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, optó por ilustrar el potencial impacto a través de un caso emblemático: la drástica reducción en el precio final de un automóvil Tesla Model 3 dentro del cupo arancelario acordado.
Lejos de referirse a las camionetas de gran porte que dominarían probablemente la cuota liberada, Sturzenegger centró su mensaje en el sedán eléctrico fabricado en suelo norteamericano. Según su publicación, la combinación de la exención del arancel de importación y la eventual eliminación del impuesto interno —incluida en el proyecto de reforma laboral— transformaría radicalmente la ecuación de costo. Un Tesla Model 3 que hasta hace poco tenía un precio estimado de 85.500 dólares podría descender hasta los 52.800 dólares.

“Entiendo que diez mil vehículos no modificarán la dinámica de un mercado que el año pasado comercializó seiscientas cincuenta mil unidades, pero toda competencia adicional es positiva para el sector”, argumentó el funcionario. Su declaración culminó con una afirmación de gran calado: “Es, en realidad, un tema de vida o muerte. Un parque automotor más moderno es fundamental para salvar vidas”. Para respaldar esta premisa, citó una cifra sin detallar su metodología, atribuyendo a una previa rebaja de impuestos internos la salvación de “cien vidas en estos meses”.
El despliegue numérico presentado por el ministro detallaba minuciosamente la descomposición tributaria. Partiendo de un valor FOB de 36.990 dólares, y tras sumar fletes y seguros, el cálculo evidenciaba el ahorro directo por la eliminación del arancel extrazona (13.997 dólares) y la casi nula tasa de estadística. No obstante, la proyección omitía deliberadamente un conjunto de gravámenes provinciales y municipales, como Ingresos Brutos, que recientemente han sido objeto de tensión pública entre el ministerio de Economía y la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
La simplificación de la operatoria comercial es otro de los puntos que genera controversia. El precio final calculado por Sturzenegger correspondería únicamente a un particular que importe el vehículo por cuenta propia, renunciando así a la garantía oficial y al acceso a repuestos dentro del país. Adquirir el mismo automóvil a través de un importador oficial introduciría márgenes comerciales que elevarían el costo. Expertos del sector consultados señalan que, incluso considerando los beneficios por compra mayorista, el valor de venta al público de un Tesla Model 3 bajo este régimen se acercaría más a los 63.000 dólares, cifra que sigue siendo significativamente menor a la actual pero muy superior a la mencionada inicialmente.

La comparación con otros regímenes de promoción ya vigentes, como el cupo especial para vehículos híbridos y eléctricos, agrega complejidad al análisis. Representantes de empresas importadoras cuestionan la viabilidad del esquema tributario presentado, apuntando a la amplia brecha que siempre existe entre el costo internacional de un automóvil y su precio final en la calle. “Me encantaría comprarle un auto a quien consiga traerlo pagando sólo esos impuestos. Ese es un esquema muy simple al que le faltan muchos costos”, manifestó una fuente del sector, subrayando que el principal beneficiario de la importación vehicular sigue siendo, por amplio margen, el Estado a través de la recaudación.
Más allá de las discrepancias sobre los números exactos, el episodio pone nuevamente de manifiesto el abismal sobrecosto que los impuestos nacionales, provinciales y municipales generan en el precio final de los automóviles en Argentina. La discusión trasciende el caso puntual del Tesla y se instala en el impacto real que las reformas impulsadas por el gobierno tendrán en el bolsillo de los consumidores y en la seguridad vial del país.
