Dura advertencia de un referente metalúrgico a la cúpula de la CGT en la previa de la reforma laboral

Dura advertencia de un referente metalúrgico a la cúpula de la CGT en la previa de la reforma laboral

El secretario general de la UOM Córdoba, Rubén Urbano, calificó de «bastante tibia» a la conducción de la central obrera y anunció una protesta con movilización al Congreso, marcando una profunda grieta en el seno del movimiento sindical a horas de la sanción definitiva de la ley.

En vísperas de un hecho histórico para el movimiento obrero, las aguas no terminan de calmarse y las grietas se profundizan. Mientras el oficialismo ultima detalles para consumar la sanción definitiva de su ambiciosa reforma laboral en la Cámara de Diputados, el arco sindical transita sus horas más convulsionadas. Aunque la Confederación General del Trabajo (CGT) cedió a las presiones de las facciones más combativas y convocó a un cese de actividades, la decisión no logró apaciguar los ánimos de todos los sectores.

Rubén Urbano, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Córdoba, lanzó una feroz crítica contra los líderes de la central sindical, a quienes tachó de «bastante tibios» por su estrategia de protesta. El dirigente cordobés, una de las voces más resonantes del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) —un espacio gremial de férrea oposición al gobierno libertario—, desnudó la fractura interna al anunciar que su filial implementará una modalidad de fuerza muy distinta a la dispuesta por la conducción cegetista.

Urbano explicó que la medida que impulsa desde su sector será un «paro activo», que en la provincia mediterránea se materializará con un abandono de tareas a partir de las diez de la mañana. En un mensaje cargado de dramatismo, el referente metalúrgico subrayó que la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) al paro desde la medianoche permitirá que aquellos afiliados con posibilidad de trasladarse a la capital federal confluyan en las inmediaciones del Palacio Legislativo. «Es paro con movilización. No nos sirve un paro dominguero, un paro matero en estos momentos cruciales», enfatizó Urbano en declaraciones radiales, desmarcándose de la decisión de la cúpula de no convocar a una marcha hacia el Congreso. El dirigente argumentó que lo que está en juego no es una mera discusión salarial, sino la integridad de las conquistas históricas de los trabajadores, amenazadas por un proyecto que calificó de «gravísimo».

La postura de Urbano refleja un malestar profundo con la gestión de Javier Milei, a quien acusó de descargar todo el peso del ajuste sobre los hombros de los empleados y los jubilados. En su análisis, la falta de diálogo con la administración libertaria no deja margen para la negociación, obligando a los gremios a ejercer el derecho de huelga consagrado en la Constitución. Al ser consultado específicamente sobre el papel de la CGT, fue lapidario: la tibieza de la central se evidencia, según su óptica, en que la convocatoria a una huelga con movilización debería haber surgido de la central obrera y no de frentes disidentes como el que él integra.

Esta controversia se suma a las voces de otros dirigentes que, como Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Aceiteros, ya habían anticipado su determinación de ir al paro con o sin el aval de la CGT. Yofra subrayó el impacto económico de su sector, responsable de una cuarta parte de los derechos de exportación, para respaldar la contundencia de su protesta. El dirigente aceitero coincidió en que los 213 puntos del proyecto de ley no ofrecen ningún beneficio al asalariado.

La cumbre virtual del Consejo Directivo de la CGT que definió el cuarto paro general contra el gobierno de Milei estuvo marcada por intensas deliberaciones. La decisión de paralizar el país durante 24 horas, que por primera vez contará con la adhesión total del transporte, fue interpretada como un endurecimiento de la postura sindical. Sin embargo, la pulseada interna dejó expuestas las diferencias. Mientras sectores como Camioneros, UOM y Bancarios, liderados por Octavio Argüello, Osvaldo Lobato y Sergio Palazzo respectivamente, pugnaban por acompañar la huelga con una movilización masiva al Congreso, prevaleció la postura más moderada. La conducción cegetista optó por una paralización total pero sin protestas callejeras, confiando en que la adhesión del sector del transporte por sí sola enviaría una señal de fuerza suficiente.

Este cuarto paro se ejecutará en paralelo al tratamiento en Diputados de la reforma, cuyo punto más conflictivo y que encendió todas las alarmas gremiales es la modificación del artículo 44. La nueva redacción establece que, en caso de enfermedad o accidente no laboral, los empleados percibirán solo la mitad de su salario, con un tope que podría escalar al 75% únicamente si se demuestra que la dolencia no fue producto de una acción voluntaria o negligente. A pesar de las concesiones del Poder Ejecutivo para garantizar la continuidad del cobro de las cuotas solidarias por parte de los sindicatos, el malestar en las bases y las dirigencias intermedias ha ido en aumento, forzando a la CGT a dar un paso al frente que, para muchos como Urbano, sigue siendo insuficiente y llega tarde.

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