La titular de la bancada oficialista en el Senado salió al cruce de las acusaciones de la oposición y destacó las modificaciones introducidas en la Cámara alta. También se refirió a la situación del empleo y apuntó contra Cristina Kirchner y Amado Boudou.
En una encendida defensa de la iniciativa gubernamental tras su media sanción en Diputados, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich, rechazó categóricamente las versiones que circularon en los últimos días acerca de un presunto pago de dádivas para garantizar la aprobación del proyecto. La funcionaria fue tajante al afirmar que «esta ley no tuvo coimas», desestimando así los señalamientos provenientes de sectores opositores.
Durante una extensa entrevista concedida a diversos medios, la ministra calificó el trámite parlamentario como «un proceso de gran relevancia, ampliamente debatido en el Senado». En ese sentido, detalló que se introdujeron «numerosas modificaciones» que derivaron en «una votación contundente», y subrayó que desde el oficialismo aceptaron las correcciones propuestas por la Cámara revisora. Asimismo, anticipó que el próximo viernes continuará el análisis de la propuesta, a la que definió como «un avance significativo frente a esa ficción que intenta instalarse acerca de que el universo laboral se encuentra en perfectas condiciones».
La titular de la cartera política enumeró los pilares fundamentales de la iniciativa y aseguró que la normativa establece herramientas para «regularizar» a trabajadores no registrados, al tiempo que contempla una disminución de contribuciones patronales para fomentar nuevas contrataciones. «Esta legislación ha habilitado la posibilidad de reducir hasta un ochenta y cinco por ciento las cargas sociales para puestos laborales de reciente creación, además de aliviar la presión impositiva sobre aquellas compañías que se constituyan a partir de su vigencia», explicó. Según su perspectiva, estas disposiciones «generan puestos de trabajo» y apuntan a crear un escenario propicio para la radicación de inversiones y el crecimiento del empleo registrado en el territorio nacional.
Uno de los fragmentos más vehementes de su alocución se centró en la réplica a las críticas sobre el procedimiento legislativo. Bullrich manifestó que, cuando el espacio gobernante no logra imponerse mediante el voto, sus detractores recurren a dos argumentos recurrentes: «Sostienen dos cuestiones: que hubo sobornos y que escapamos en helicóptero». En este punto, enfatizó que «esta ley no contó con dádivas, son invenciones de quienes integran una fórmula presidencial condenada», en clara alusión a Cristina Fernández de Kirchner y Amado Boudou. Además, recordó que el oficialismo triunfó en los comicios y alcanzó «la estabilidad que los argentinos resguardan con tanto ímpetu en la actualidad».
En otro pasaje de la entrevista, la funcionaria se refirió a la coyuntura del mercado laboral y señaló que «se observa un descenso en la tasa de desocupación, que actualmente se ubica en el seis coma seis por ciento». No obstante, instantes después expresó que «la totalidad del empleo ha disminuido en la Argentina», en una afirmación que aparentemente evidenció una confusión conceptual, ya que habría pretendido hacer referencia a la caída del desempleo pero terminó mencionando una reducción de los puestos de trabajo. Consultada acerca del cierre de la fábrica Fate y los novecientos veinte despidos que ello implicó, admitió que «ciertas empresas pueden extinguirse, pero otras emergen», y agregó que también se registró una baja en los índices de pobreza.
