CASTILLO VOLVIÓ, GOLPEÓ Y LANÚS TIENE VENTAJA ANTE EL COLOSO CARIOCA

CASTILLO VOLVIÓ, GOLPEÓ Y LANÚS TIENE VENTAJA ANTE EL COLOSO CARIOCA

El delantero, que superó una dolencia muscular en tiempo récord, selló de cabeza el agónico triunfo granate ante Flamengo en La Fortaleza por la ida de la Recopa Sudamericana. El equipo de Pellegrino saca chapa de campeón ante el millonario Mengao.

 Una Fortaleza que tembló hasta sus cimientos fue testigo de otra hazaña escrita con la pluma del sacrificio y el oportunismo. En una noche donde la lógica y los números quedaron sepultados bajo el césped del sur del Gran Buenos Aires, Lanús dio el primer golpe de autoridad en la serie decisiva de la Recopa Sudamericana ante nada menos que Flamengo. Y, como suele ocurrir en las gestas heroicas, hubo un nombre propio que encendió la fiesta: Rodrigo Castillo.

El centrodelante de 26 años se transformó en el verdugo del conjunto brasileño al concretar, con un testazo certero a los 32 minutos del complemento, el único tanto de la velada. La conquista llegó tras un preciso envío desde la derecha de Sasha Marcich, quien encontró en el área chica a un Castillo que flotó entre los marcadores para conectar de manera inapelable, desatando el delirio de un pueblo que volvió a creer en lo imposible.

Lo más destacable de la actuación del ex Gimnasia no fue únicamente su olfato goleador, sino la odisea personal que atravesó para estar sobre el terreno de juego. Apenas una semana atrás, el parte médico oficial del club había encendido las alarmas: el ariete sufrió un edema en la cara anterior del muslo izquierdo, una molestia que lo marginó del compromiso frente a Independiente y que, en condiciones normales, requeriría un proceso de recuperación más extenso. Sin embargo, contra todos los pronósticos, Castillo aceleró los tiempos.

“La lesión era un pequeño edema, una molestia puntual. Se trató de ir evaluando la evolución día tras día, probando sensaciones en cada entrenamiento. Por fortuna, en las últimas jornadas comencé a sentirme cada vez más liviano y, gracias al cielo, llegé en óptimas condiciones al partido y nunca sentí ninguna molestia”, confesó el protagonista al término del encuentro en diálogo con ESPN, aún con la emoción a flor de piel. Y añadió, con la mirada puesta en lo que viene: “Es un orgullo mayúsculo el despliegue que tuvo hoy el equipo. Más allá de las virtudes o desaciertos durante el desarrollo, lo afrontamos con la intensidad de una definición. Esto es apenas un paso, lo más trascendental nos espera en Río y el objetivo es volver con la copa”.

El tanto del delantero no solo significó tres puntos simbólicos en la serie, sino que representó una victoria de la convicción por sobre la abismal diferencia estructural entre ambas instituciones. El plantel granate, en su conjunto, posee un valor de mercado equivalente a lo que cotiza individualmente una de las figuras del Mengao, el mediocampista Lucas Paquetá. A pesar de ese contraste económico, el once dirigido por Mauricio Pellegrino plantó bandera, se ordenó tácticamente y supo castigar en el momento justo ante un Flamengo lleno de estrellas pero desdibujado en el rectángulo de juego.

Desde su arribo a la institución a mediados de la temporada anterior, proveniente de Gimnasia y Esgrima La Plata, Rodrigo Castillo experimentó un crecimiento exponencial que lo consolidó como referente ofensivo. En treinta y un presentaciones con la camiseta granate, acumula trece conquistas y cuatro asistencias, números que explican su condición de inamovible en el once titular. Durante el presente año, el atacante disputó seis compromisos, en los cuales ya registra dos tantos y tres pases gol, ratificando su enorme presente.

Su capacidad para aparecer en instancias decisivas no es novedad para el hincha de Lanús. El año pasado, su protagonismo resultó determinante en la consagración de la Copa Sudamericana, certamen en el que dejó su firma en momentos clave: anotó tanto en el duelo de ida como en el de vuelta de las semifinales ante Universidad de Chile, allanando el camino hacia la gloria internacional.

Ahora, la historia se trasladará al imponente Maracaná, donde el próximo jueves 26 de febrero se disputará el desenlace de esta final. Con la ventaja mínima pero con la moral por las nubes, el Granate intentará custodiar su sueño continental en el templo del fútbol mundial, respaldado por un Castillo que ya demostró que, cuando se trata de desafíos mayúsculos, siempre responde presente.

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