Colapinto encendió los motores en Bahrein y dejó una sonrisa para el futuro de Alpine

Colapinto encendió los motores en Bahrein y dejó una sonrisa para el futuro de Alpine

El piloto argentino cerró la pretemporada con un destacado sexto puesto en los test de Medio Oriente, completando 120 vueltas y mostrando una versión renovada tras un año complejo para la escudería francesa.

El despertar del 2026 trajo consigo una ráfaga de optimismo para el automovilismo argentino. En el escenario abrasador de Sakhir, donde el asfalto parece derretirse bajo el sol del desierto, Franco Colapinto puso punto final a los ensayos de pretemporada de la Fórmula 1 con una actuación que no pasó inadvertida. El joven de 22 años se adjudicó el sexto mejor registro de la jornada en Bahréin, consolidando una evolución constante que ya había mostrado destellos semanas atrás en el circuito de Barcelona.

Lejos quedó la imagen de un 2025 cuesta arriba para Alpine. En este arranque de ciclo, el piloto nacido en Pilar exhibió una versión más madura y afianzada dentro del monoplaza, dejando en claro que el extenso trabajo de adaptación comienza a dar frutos. Tras completar una exigente tanda de 120 giros al trazado de Medio Oriente, el argentino descendió del cockpit con el rostro marcado por el esfuerzo pero iluminado por la satisfacción.

«Estoy realmente contento de haber culminado las pruebas de preparación de manera tan positiva», confesó Colapinto ante los micrófonos, aún con el mono de competencia ajustado a su piel. El bonaerense describió con precisión la dureza de la jornada: «Fue un día de mucho trabajo, muy agitado dentro del habitáculo, con un calor sofocante que nos acompañó de principio a fin. Resultó fantástico poder completar dos sesiones sólidas y acumular semejante cantidad de giros».

El análisis del argentino trascendió lo meramente numérico. Con la mirada puesta en el desarrollo del A525, el joven destacó la importancia de haber comenzado a exigirle mayores prestaciones al vehículo. «Hoy fue un paso adelante porque empezamos a indagar en diferentes alternativas de configuración, a pedirle un poco más al coche. Eso es justamente lo que necesitábamos en esta instancia», explicó.

Al hacer un racconto de la preparación invernal, Colapinto valoró el compromiso del grupo de ingenieros franceses para sortear los obstáculos que fueron apareciendo en el camino. «Tanto en Barcelona como aquí en Bahréin fuimos desglosando nuestro programa de manera metódica. Hay un caudal enorme de información que asimilar sobre estos nuevos monoplazas», señaló el piloto, dejando entrever la complejidad técnica que implica domesticar a las nuevas generaciones de bólidos.

En su relato también hubo espacio para la camaradería con su compañero de garaje. El vínculo con Pierre Gasyl, el experimentado francés que compartirá trinchera esta temporada, aparece como un pilar en la construcción del proyecto. «Tenemos varias hipótesis de trabajo para seguir evolucionando. Estoy seguro de que mañana Pierre estará ansioso por probarlas cuando le toque completar la última jornada de ensayos. Voy a estar muy atento a su desempeño», adelantó el argentino.

Con los cronómetros guardados y los cascos a resguardo, la caravana de la Fórmula 1 empaca sus pertenencias para poner rumbo a Oceanía. El telón se levantará oficialmente en Melbourne, donde el asfalto del circuito de Albert Park será testigo de un hito para el deporte nacional. El viernes 6 de marzo rugirán los motores por primera vez en el año, pero será el domingo 8, cuando se apaguen los semáforos, que Colapinto vivirá una experiencia inédita: largar desde el principio una temporada completa en la máxima categoría, llevando sobre sus hombros la ilusión de un país entero.

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