La dirigencia del «Decano» hizo público un durísimo comunicado en el que anuncia acciones legales contra el árbitro tras el partido ante Instituto. Señalan que el polémico penal sancionado el viernes es solo la gota que rebasa el vaso de una larga lista de errores en contra.
En una movida que promete sacudir los cimientos del plano arbitral local, los máximos responsables de Atlético Tucumán resolvieron elevar un enérgico reclamo a la Asociación del Fútbol Argentino. La determinación, que se formalizará durante la jornada del próximo lunes en las dependencias de la calle Viamonte, tiene como destinatario directo al juez principal Fernando Espinoza, a quien acusan de haber consolidado un historial de fallos perjudiciales para la entidad del norte.
La mecha que encendió la pradera de la indignación tucumana fue el desarrollo del cotejo disputado en tierras cordobesas frente a Instituto. Según pudo reconstruir este medio tras analizar las imágenes y los testimonios recogidos en el vestuario visitante, la gota que colmó el vaso llegó con la sanción de un penal que favoreció al elenco local. Sin embargo, desde la cúpula albiceleste se apresuraron a aclarar que la presentación no obedece a un hecho aislado de calentura deportiva, sino a una preocupante seguidilla de episodios que se vienen repitiendo a lo largo de las temporadas.
LOS FUNDAMENTOS DE LA PRESENTACIÓN
Fuentes internas del club confirmaron que el expediente que viajará a Buenos Aires contiene un pormenorizado análisis audiovisual del compromiso, así como también las impresiones directas de los protagonistas dentro del campo de juego. La institución pretende, mediante esta vía, forzar una revisión profunda de ciertos comportamientos arbitrales que consideran lesivos para sus intereses.
El texto difundido en los canales oficiales de la institución no deja margen para las medias tintas. En uno de sus párrafos centrales, la misiva sostiene que la denuncia “estará dirigida contra el árbitro Fernando Espinoza, en virtud de reiteradas actuaciones arbitrales que, a lo largo del tiempo, han perjudicado de manera sistemática los intereses deportivos de nuestra institución”. Esta contundente declaración sienta las bases de una acusación que trasciende la mera equivocación técnica para adentrarse en el terreno de la intencionalidad reiterada.
UN LLAMADO A LA REFLEXIÓN INSTITUCIONAL
Lejos de buscar una confrontación estéril, los dirigentes tucumanos aseguran que su objetivo primordial es la protección del patrimonio deportivo del club. En consecuencia, la protesta presentada pretende abrir un debate de mayor calibre dentro de la estructura del balompié nacional, con la esperanza de erradicar prácticas que empañan el espectáculo.
Con notable fineza política, el comunicado se encarga de establecer un límite muy claro: la embestida contra Espinoza no debe interpretarse como una declaración de guerra contra todo el colectivo arbitral. «La presente acción no pretende poner en duda la capacidad ni el profesionalismo del arbitraje argentino, cuyo prestigio y reconocimiento internacional son ampliamente valorados», aclara el escrito, buscando despejar cualquier interpretación que pudiera aislar al club del resto de los estamentos del fútbol.
EN BUSCA DE LA TRANSPARENCIA
Finalmente, la dirigencia del «Decano» fundamenta su postura en la necesidad de preservar la limpieza de la competencia. El documento oficial concluye con un llamado a la autocrítica colectiva y a la depuración interna, argumentando que “la identificación y exposición de comportamientos arbitrales disociantes y nocivos resulta necesaria para preservar la transparencia, la equidad y el prestigio del cuerpo arbitral en su conjunto”.
De esta manera, Atlético Tucumán no solo busca reparación por lo que considera un perjuicio en el partido frente a Instituto, sino que intenta sentar un precedente que obligue a las autoridades a revisar los mecanismos de control sobre los hombres de negro, en un contexto donde la polémica arbitral parece no dar tregua en el fútbol argentino.
