El nuevo entrenador millonario brindó su primera conferencia de prensa oficial en la que delineó el inicio de la era post-Gallardo. Entre las novedades, se destacó la incorporación del ex mediocampista Damián Musto como asistente principal y la chance de que el emblemático volante se sume al staff a mitad de año. El estreno será el jueces 12 de marzo ante Huracán, mientras que la dirigencia prioriza planificar el próximo mercado de pases.
La calma tensa que precede a toda tormenta futbolística se disipó esta tarde en el interior del Monumental. Con los micrófonos alineados y las miradas expectantes de una hinchada que aún procesa el final de una era dorada, Eduardo «Chacho» Coudet se sentó por primera vez ante los medios como el nuevo timonel de River Plate. El desafío que asume es tan inmenso como la historia que lo antecede: tomar la posta de Marcelo Gallardo, el entrenador más laureado de la institución, y reflotar a un plantel cuyo rendimiento en los últimos tiempos no logró estar a la altura de la inversión realizada. Con los torneos domésticos, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana en el horizonte, el ex volante ofensivo comenzó a edificar su proyecto desde los cimientos del banco de suplentes.
En una movida que busca arraigo y conocimiento del terreno que pisará, Coudet definió una reestructuración significativa en su círculo de confianza. La gran novedad que dejó la puesta en escena del cuerpo técnico fue la incorporación de Damián Musto como su lugarteniente. El ex mediocampista de Central y Olimpo, reconocido por su sentimiento riverplatense y quien en el pasado estuvo a un paso de enfundarse la banda cruzada, regresa al club para aportar la mística y la lectura del fútbol doméstico. Su presencia en el banco contrasta con la salida de Patricio Graff, histórico asistente del Chacho durante su travesía por el Deportivo Alavés español. “Él busca ahora ayudantes que puedan leer mejor el contexto argentino. Al regresar al país, necesita gente que haya estado más inmersa en esta realidad. Yo jugué en Argentina apenas tres años, el resto de mi carrera la desarrollé en el exterior”, justificó Graff en las últimas horas al explicar los motivos de su desvinculación.
Acompañando a Musto en la nueva estructura, se presentaron los preparadores físicos Guido Cretari y Octavio Manera, quienes aportarán la continuidad del método de trabajo que Coudet ha implementado en sus experiencias previas. Asimismo, Carlos Miguel Fernández repetirá el rol de analista de video que ya ejecutó durante el exitoso ciclo del entrenador en Racing Club. De esta manera, el nuevo staff comienza a tomar forma con la mirada puesta en el corto plazo, aunque con una puerta abierta de par en par para el futuro cercano.
Uno de los temas que flotó en el ambiente y que el propio Chacho se encargó de administrar con prudencia fue la posible llegada de un viejo conocido: Lucho González. El histórico volante, que supo brillar con la banda en dos ciclos distintos como futbolista y que actualmente se desempeña como asistente técnico en el Porto de Portugal, es un deseo para engrosar el equipo de trabajo. La posibilidad de que la dupla Coudet-González, forjada primero en el césped y luego en el banco durante su paso por el Inter de Porto Alegre, se reencuentre en Núñez quedó latente para mediados de año, momento en el cual los compromisos contractuales del «Príncipe» con el conjunto luso serían más flexibles. «Lucho es mi amigo, casi un hermano. Hemos compartido trincheras. Pero hoy se encuentra trabajando en una institución de gran magnitud y con la que tiene un vínculo muy fuerte; sería una falta de respeto profundizar en eso en este momento. Los profesionales que hoy me acompañan están absolutamente capacitados para iniciar este camino desde cero», manifestó Coudet con diplomacia durante la rueda de prensa.
Mientras el nuevo cuerpo técnico se asienta, la continuidad marca una excepción en el cuerpo de arqueros. Marcelo Barovero, el «Trapito», quien fuera parte fundamental del ciclo Gallardo, mantendrá su puesto como entrenador de arqueros de la primera plantilla. Por su parte, Tato Montes continuará abocado a la misma labor pero en las divisiones inferiores. El resto de los roles, incluyendo al personal médico y funciones auxiliares, permanecen en un compás de espera y serán definidos en las próximas horas en conjunto con la dirigencia que lidera Stefano Di Carlo.
Justamente el presidente fue otro de los protagonistas indirectos de la jornada, especialmente al abordar el espinoso tema del mercado de pases. La ventana de transferencias, que se extiende hasta el 10 de marzo, parece haber llegado a su fin para el club de Núñez. Según pudo reconstruir este medio, la decisión institucional, salvo una oportunidad irrepetible que irrumpa en el mercado de la noche a la mañana, es la de cerrar el capítulo de incorporaciones y concentrar todos los esfuerzos en la próxima ventana. Incluso, la dirigencia trabaja contrarreloj para cerrar la llegada de un nuevo director deportivo que pueda comenzar a diagramar el futuro con la antelación necesaria. El propio Coudet se mostró cauto al ser consultado sobre la posibilidad de utilizar los dos cupos extras generados por la partida de Matías Galarza Fonda y la grave lesión de Juan Carlos Portillo. «No lo sé. En cuanto al mercado, les confieso que estoy muy conforme con el plantel con el que cuento», espetó, dejando la sensación de que priorizará el trabajo con el material existente antes que las compras apresuradas.
En esa misma línea, Stefano Di Carlo abogó por la paciencia y la planificación estratégica. «Nosotros manejamos el mercado de manera dinámica, evaluando opciones todo el tiempo. Hoy el foco está puesto en trabajar para junio, pero si surge algo en el camino, se evaluará. Mientras más tiempo tengas para analizar, mejores decisiones logras tomar», argumentó el mandatario.
Con el tablero definido, el debut del flamante entrenador en el banco riverplatense ya tiene fecha y lugar. Será el próximo jueves 12 de marzo, cuando el Millonario visite a Huracán en el Palacio Tomás Adolfo Ducó, por la décima fecha del Torneo Apertura. El encuentro se mantiene en pie gracias a la suspensión de la jornada de este fin de semana, determinada por la AFA, que postergó el compromiso que River debía disputar ante Atlético Tucumán.
El objetivo para lo que resta de la temporada es tan claro como imperativo: pelear en los tres frentes. La Liga, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana son los escenarios donde el nuevo River de Coudet deberá demostrar su valía. Su vínculo con la institución, firmado hasta finales de 2027, denota un proyecto a largo plazo, pero la exigencia es inmediata. Las palabras de Di Carlo en las últimas horas resuenan como un mandato: «River tiene la obligación de ser campeón urgente, de lo que sea. No es una frase hecha; es la historia la que lo reclama. Somos el equipo más ganador del profesionalismo por escándalo. Por eso la prioridad es volver a la cima en lo inmediato». La era del Chacho ha comenzado, y el tiempo, como siempre en River, corre más rápido que nunca.
