El titular de la cartera económica provincial confirmó una merma del 8 por ciento en los ingresos por coparticipación durante el primer bimestre, en sintonía con la retracción de la recaudación propia. Si bien celebró el sendero de desaceleración inflacionaria, expresó sus dudas sobre una recuperación inmediata y analizó la apuesta del Gobierno nacional por una reconversión productiva.
En un contexto de marcada retracción económica que atraviesa al país, las cuentas públicas santafesinas no logran escapar al vendaval. El ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, confirmó este miércoles que los recursos provenientes de la coparticipación federal sufrieron un desplome del 8 por ciento durante los primeros dos meses del año, en línea con el comportamiento que exhibió la recaudación provincial. El funcionario brindó declaraciones en la sede Rosario de la Gobernación, donde originalmente concurrió para precisar los lineamientos de la política salarial destinada a la Policía y el Servicio Penitenciario, aunque finalmente el foco de la atención giró en torno al presente y futuro de la macroeconomía nacional.
Olivares fue contundente al referirse a las dificultades estructurales que enfrenta la actividad productiva. “No vislumbro una salida de la recesión con el esquema estructural que tenemos en la Argentina, porque no advierto las condiciones necesarias”, sentenció el responsable del manejo financiero de la provincia. Sus palabras resonaron con especial énfasis en un auditorio atento a los indicadores que mes a mes reflejan el deterioro del consumo, la producción y el empleo.
Sin embargo, el funcionario no evitó matizar su diagnóstico con una dosis de optimismo condicionado. Destacó que “actualmente estamos transitando una estabilización en términos variables y monetarios”, y puso el acento en que “fundamentalmente la inflación está orientándose hacia un sendero de previsibilidad”. En esa línea, aseguró que desde su equipo siguen con expectativa la evolución de los datos, aunque reconoció que “la recuperación económica todavía se hace esperar”.
El impacto de la recesión en las arcas provinciales
Al desglosar el comportamiento de los ingresos, el ministro explicó que Santa Fe percibió durante el primer bimestre un total de $961.053 millones por transferencias automáticas, lo que en términos nominales representa un avance del 22,1 por ciento. No obstante, al efectuar el ajuste por inflación, la variación real arroja una merma del 8 por ciento en comparación con igual período del año anterior. Olivares fue preciso al señalar que “cuando uno examina cómo se configura ese escenario, la disminución se observa predominantemente en la recaudación del IVA, con lo cual constituye el reflejo más elocuente de que es la actividad económica nominal la que está impulsando este declive en términos reales”.
El panorama se replica en las finanzas propias de la provincia. “La recaudación provincial evidencia un comportamiento análogo, aunque de menor magnitud, pero con idéntico perfil”, acotó el titular de la cartera económica. Se trata, a su juicio, de una señal inequívoca de que la merma de los ingresos fiscales responde a la parálisis que exhibe el entramado productivo. “Es una cuestión que nos concierne desde la perspectiva de las herramientas que podemos implementar desde la órbita local, pero corresponde a un contexto que abarca a la totalidad del país”, aclaró.
La apuesta nacional por la reconversión y las dudas sobre sus plazos
Consultado acerca de si es factible superar la actual fase recesiva —que el gobernador bonaerense Axel Kicillof definió como estanflación, al combinar caída de la actividad con persistencia de precios elevados—, Olivares evitó alimentar ilusiones de corto alcance. “No lo advierto en los próximos dos meses, porque ya deberíamos contar con indicios de que eso pueda suceder”, respondió con franqueza.
El ministro santafesino puso de relieve que “existe una apuesta firme del Gobierno nacional para que esa superación de la recesión se produzca mediante una reconversión del aparato productivo”. En ese sentido, aludió al planteo libertario que propicia dejar caer aquellos sectores industriales considerados no competitivos en el escenario global —como la metalurgia, el calzado, el textil y la metalmecánica— para concentrar esfuerzos en las ramas que exhiben dinamismo: agro, minería, energía y finanzas. Se trata, en esencia, de un modelo basado en actividades extractivas primarias.
“La industria lo está manifestando, lo está expresando el comercio, lo está evidenciando también la construcción”, argumentó Olivares, al enumerar los rubros que a diario difunden estadísticas desalentadoras. Pese a ello, reconoció la legitimidad del rumbo elegido por la administración de Javier Milei. “El Gobierno nacional apuesta a que sea por vía de reconversión de los sectores que hoy no cuentan con terreno para resultar competitivos, y que los recursos y los puestos laborales de esos segmentos se reorienten hacia otros servicios”, explicó.
Olivares definió esa estrategia como “una apuesta macroeconómica que corresponde al Gobierno nacional, porque ha sido elegido para eso” y ratificado en las urnas mediante los comicios de medio término. “Nadie que no haya recibido el mandato popular tiene aquí injerencia para entrometerse”, subrayó, al tiempo que insistió en que “es su responsabilidad llevarla adelante”. Desde su perspectiva, “todos estamos expectantes y, obviamente, formulamos votos deseosos de que eso realmente arroje frutos”.
Entre la espera y la incertidumbre
Aun así, el ministro admitió que “hasta aquí no se percibe esa recuperación macroeconómica”. En contraste con gestiones anteriores, valoró que el actual gobierno exhiba claridad en el diagnóstico. “Hemos tenido administraciones que se mostraron ambiguas en estas cuestiones y cuyo objetivo se limitaba a sortear la coyuntura; tampoco la solución consiste en salir del paso”, contrastó.
Por el contrario, la conducción libertaria “lo enuncia con nitidez: hay que apostar a una reconversión del sistema productivo en función de estas nuevas reglas, donde cada actor cuente con información precisa y se reconvierta hacia aquello en lo que resulte competitivo”. Para Olivares, lo que resulta indiscutible es que “ese es el modelo; después evaluaremos los resultados. Obviamente, navegamos todos en la misma embarcación, realizamos los mayores esfuerzos anhelantes y nos toca actuar para que realmente despegue”.
Mientras tanto, la provincia continúa a la expectativa, con la esperanza de que la prometida estabilización sea el preludio de un despegue que aún tarda en manifestarse y con la convicción de que, más allá de los deseos, la recuperación necesitará de señales concretas en el bolsillo de los ciudadanos y en la actividad de las empresas.
