Las contradicciones de Marcelo Grandio, un conductor oficialista que viajó con la pareja a Punta del Este, desataron una tormenta política mientras se acumulan denuncias penales y la Procuraduría ya investiga los gastos del funcionario en Uruguay y Nueva York
La máxima popular suele ser cruel pero certera: a los amigos como Marcelo Grandio, mejor perderlos que encontrarlos. El conductor de la TV Pública, estrechamente vinculado a Manuel Adorni, integró la selecta lista de pasajeros del vuelo privado que transportó al jefe de Gabinete y a su esposa, Bettina Angeletti, hacia Punta del Este durante el último feriado de carnaval. Su intento de blindar al funcionario ante las crecientes sospechas por el oneroso costo de ese pasaje terminó sepultándolo varios metros más abajo del lugar donde ya se encontraba.
«El viaje lo pagó Manu con plata del Estado», lanzó Grandio en un arrebato que encendió todas las alarmas. La frase, que parecía una confesión involuntaria, fue rápidamente corregida por el propio comunicador: «Quiero decir que pagó con su plata, no con plata del Estado». En cualquiera de los escenarios posibles, si Grandio dijo la verdad en alguno de sus versiones, Adorni enfrenta un problema mayúsculo: o desvió fondos públicos para solventar su escapada veraniega o su patrimonio personal no alcanza para justificar los lujos que ostenta.
Los tribunales ya son territorio fértil para este escándalo. Las denuncias se acumulan en los despachos judiciales mientras la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, organismo especializado en delitos de corrupción, ha puesto la lupa tanto sobre la excursión al balneario uruguayo como sobre la polémica aparición de Bettina Angeletti en la comitiva oficial que viajó a Estados Unidos, aquella gira que dio origen a todo este entuerto. Hasta el momento, el jefe de Gabinete solo atinó a pedir disculpas en la red social X por haber utilizado el verbo «deslomarse», expresión que rápidamente adquirió categoría de meme y se instaló en el humor popular.
El silencio de Adorni sobre el origen de los fondos que permitieron contratar el jet con destino a Punta deleste resulta ensordecedor. Tampoco ha ofrecido precisiones acerca del monto final que alcanzaron los viáticos y los gastos generados por su esposa en la Gran Manzana, donde la pareja disfrutó de una semana en el exclusivo hotel The Langham, un emblema de lujo en el corazón de Manhattan. El funcionario asegura haber costeado personalmente cada uno de esos desembolsos, pero los números disponibles en su declaración jurada invitan al escepticismo.
El descargo público del jefe de Gabinete se concentró exclusivamente en su desacertada primera explicación sobre la presencia de su cónyuge en el avión presidencial y en la gira norteamericana. Aquella argumentación inicial pintaba a un hombre tan sacrificado por sus responsabilidades que requería compañía para sobrellevar la carga. «Uno puede decir alguna palabra o frase desafortunada en un vivo, sí. Me ha ocurrido muchas veces. La palabra no debió ser deslomarse. Somos humanos y cometemos errores», escribió en su cuenta de la plataforma digital.
Esa retractación, que establece un contraste evidente entre el tenor de vida de un alto funcionario y las privaciones que enfrenta la mayoría de la población sometida a los rigores de la motosierra económica, mereció la solidaridad de numerosos ministros y funcionarios. A lo largo de toda la jornada, las muestras de respaldo se multiplicaron para defender la inocencia de Adorni. El propio presidente encabezó esa corriente de apoyo con un mensaje en sus redes sociales: «Es costo marginal. Ensucian… Ánimo Manuel!!!», posteó Javier Milei.
Sin embargo, en los pasillos de la Casa Rosada aún se busca desesperadamente al responsable de la filtración del video que muestra a la pareja abordando la aeronave en el aeropuerto de San Fernando. Las imágenes resultaron contundentes para alimentar la controversia.
El contraste entre los mensajes de sostén recibidos por Adorni en sus horas más bajas y los dardos envenenados que debió soportar el miércoles mientras el escándalo cobraba intensidad resulta por demás elocuente. La vicepresidenta Victoria Villarruel había ironizado con sorna: «El ajuste lo va a pagar la casta política… jajaja». Su antecesor en el cargo, Guillermo Francos, tampoco escatimó en sarcasmo: «Yo viajé una sola vez», deslizó con intención punzante.
Avalancha judicial
Las últimas cuarenta y ocho horas fueron testigos de una verdadera catarata de denuncias penales contra Adorni en los estrados judiciales a propósito del escándalo de los vuelos. El abogado Gregorio Dalbón decidió ampliar este jueves el escrito que había presentado originalmente por la presencia de Bettina en el avión presidencial con destino a Nueva York e incorporó el episodio del vuelo privado a Punta del Este. «Ambos episodios presentan un denominador común: la presunta utilización de medios y recursos vinculados al ejercicio de la función pública para posibilitar viajes que responderían, al menos en apariencia, a motivaciones de carácter personal», sostiene la denuncia ampliada.
El texto judicial pide la indagatoria de Adorni y solicita diversas medidas probatorias, entre ellas la citación de Marcelo Grandio como testigo y la exigencia de informes detallados a la Administración Nacional de Aviación Civil sobre las características del vuelo. Además, requiere que la empresa de taxis aéreos Alphacentauri aclare el monto efectivamente abonado por el servicio y precise a nombre de quiénes se emitió la factura correspondiente.
La diputada Marcela Pagano, quien abandonó las filas libertarias, también decidió ampliar su denuncia original por los presuntos delitos de malversación de caudales públicos, defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público. En su presentación, incorporó las contradicciones de Grandio como elemento probatorio de peso.
Por su parte, el abogado Agustín Rombolá, militante de la juventud radical, se presentó ante la Oficina Anticorrupción con un planteo concreto: solicita que se investigue la regularidad administrativa y ética del traslado de una persona sin cargo público en una aeronave oficial. También pide que se requiera la documentación respaldatoria del caso, incluyendo la autorización administrativa, la integración de la comitiva, el manifiesto de pasajeros, los costos del traslado y el criterio normativo aplicado.
En este contexto, los fiscales de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas resolvieron abrir una investigación preliminar de oficio para indagar posibles delitos que podrían derivar en una tercera denuncia penal. Cabe señalar que la denuncia de Dalbón recayó en el juzgado que actualmente subroga Ariel Lijo, mientras que la presentación de Pagano quedó a cargo del magistrado Daniel Rafecas.
El diputado Esteban Paulón optó por una vía diferente y requirió información pública mediante un proyecto de resolución, además de elevar un pedido directo a la Secretaría de la Presidencia que conduce Karina Milei para que la Casa Rosada haga públicos los gastos en hoteles y viáticos correspondientes a la esposa de Adorni y esclarezca cuál fue su rol dentro de la comitiva oficial.
El jefe del bloque de Unión por la Patria en Diputados, Germán Martínez, anticipó que solicitará la interpelación del jefe de Gabinete. Adorni deberá, más temprano que tarde, presentar su informe de gestión ante el Congreso, y la oposición ya prepara un extenso cuestionario.
Las cuentas no cierran
La presencia de Bettina Angeletti como integrante de la comitiva oficial durante la denominada Argentina Week en Nueva York salió a la luz gracias a una fotografía que retrata a la pareja visitando junto al presidente Milei la tumba del rabino de Lubavitch el pasado domingo. Esa imagen constituyó el origen de todo el escándalo. Adorni se vio obligado a dar explicaciones y sus palabras solo contribuyeron a enlodar aún más la situación: primero argumentó que necesitaba a su esposa a su lado porque estaba «deslomándose»; posteriormente sostuvo que ella abordó el avión presidencial por una cuestión de fechas y comodidad, dado que el viaje de su cónyuge a Estados Unidos, con fines recreativos, ya estaba planificado con antelación.
En ese marco, el funcionario afirmó que Angeletti adquirió un pasaje en aerolínea privada por un valor de 5.438 dólares, suma que él mismo habría abonado, al igual que los viáticos correspondientes. La abultada cuenta incluiría también la semana completa que la pareja habría disfrutado en el lujoso hotel The Langham, una imponente torre de 600 metros en pleno centro neoyorquino cuyas habitaciones alcanzan los 6.500 dólares por noche, y se estima que los Adorni continúan en la ciudad.
Si esa versión fuera cierta, los números no cierran por ningún lado, o al menos resultan extremadamente ajustados. Adorni declaró ante la Oficina Anticorrupción un patrimonio de 2,5 millones de pesos y activos líquidos por aproximadamente 48.000 dólares, distribuidos entre efectivo y una cuenta bancaria en Estados Unidos. Pero además, reconoció deudas significativas con familiares y particulares que superan los 43.000 dólares, sin contar los créditos hipotecarios pendientes.
La ecuación se torna todavía más compleja si se incorpora el viaje a Punta del Este. Según reveló el periodista Sebastián Lacunza en ElDiarioar, la aeronave tuvo un costo aproximado de diez mil dólares entre ida y vuelta. Marcelo Grandio, quien previamente había asegurado que él mismo había pagado el vuelo y no Adorni, ofreció otra cifra inverosímil de unos 3.600 dólares. «Tengo el recibo», garantizó el comunicador, aunque hasta el momento no exhibió comprobante alguno.
Sobre el porvenir económico de Bettina Angeletti se sabe que se dedica al coaching ontológico y que comparte con su esposo algunos emprendimientos comerciales, entre ellos la firma AS Innovación Profesional SRL, cuyo directorio integran ambos desde 2020.
Otras sombras en el horizonte
En medio de la tormenta desatada por los viajes, este jueves se conoció que Adorni rubricó una polémica licitación por aproximadamente 2,5 millones de dólares destinada a un servicio de «comunicación directa» de la gestión gubernamental a través de correos electrónicos, mensajes de texto y llamadas de voz. La empresa beneficiaria resultó ser ATX S.A., vinculada al empresario Rodrigo Páez, quien también mantiene relaciones con las firmas que resultaron perdedoras en la compulsa, según destapó el portal LetraP.
La misma compañía ATX participa además en otra licitación convocada este año por la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, dependiente precisamente de la Jefatura de Gabinete. De acuerdo con la denuncia formulada por el diputado Rodolfo Tailhade, ATX ofertó en este proceso 0,076 dólares por cada SMS enviado, una cifra que casi duplica los 0,045 dólares que había costado el mismo servicio en oportunidades anteriores.
Habrá que aguardar si la licitación finalmente prospera. Los fondos provendrían del Banco Mundial. «Es hermoso vivir del Estado. Más aún cuando lo mantienen los demás…», escribió Adorni en sus redes sociales un 21 de abril de 2017, cuando ni siquiera imaginaba que algún día ocuparía el despacho de jefe de Gabinete. Aquella publicación, rescatada del pasado, adquiere hoy una dimensión profética que lo interpela directamente.
