El piloto argentino largará 12° en la madrugada del domingo en Shanghái; se quejó por diferencias en su monoplaza respecto al de su compañero de equipo, aunque destacó una mejora sustancial en el rendimiento. La pole position fue para el italiano Antonelli.
La madrugada del domingo se presentará como un nuevo desafío para Franco Colapinto en el Gran Premio de China, pero el sabor que deja la clasificación es agridulce. El joven piloto argentino se quedó a un paso de meterse entre los diez mejores de la grilla, un objetivo que se le escapó por apenas cinco milésimas de segundo. Esa mínima diferencia fue suficiente para desatar la frustración del nacido en Pilar, quien no ocultó su sentir al término de la sesión: «Cuando falta tan poco, da mucha bronca», confesó ante los medios en el circuito de Shanghái.
En una jornada donde la sorpresa la dio el italiano Andrea Kimi Antonelli al quedarse con la pole position al comando de su Mercedes, la atención nacional estuvo puesta en el desempeño del piloto de Alpine. Colapinto, quien finalmente ocupará el duodécimo cajón de salida para la carrera del domingo a las 4 de la madrugada (hora argentina), realizó un balance pormenorizado de su actuación. El argentino reconoció que, pese a no alcanzar la Q3, su rendimiento fue en alza. «Fue una clasificación positiva. Logré vueltas competitivas, y el último giro fue realmente bueno», aseguró, dejando entrever que el potencial está latente.
Sin embargo, no todo fue conformismo en sus declaraciones. El piloto hizo hincapié en una disparidad técnica que llama su atención puertas adentro del equipo. Según su análisis, el auto que conduce difiere del que maneja su coequipero francés, Pierre Gasly, quien mañana largará desde la séptima ubicación. «El monoplaza de Pierre y el mío no están iguales. Ayer existían muchas diferencias. Cuando se trata de autos nuevos, replicarlos con exactitud es una tarea compleja», explicó Colapinto, dejando abierta la puerta a un trabajo de puesta a punto que aún requiere ajustes finos.
Al desglosar su vuelta en el trazado asiático, el argentino identificó los puntos donde se esfumaron esas décimas cruciales. «Sufrí varios bloqueos a lo largo del fin de semana. En una curva de baja velocidad volví a bloquear, lo que me costó un pequeño lapso de tiempo. Luego, a la salida del último viraje, me quedé sin energía y perdí media décima más. Cuando la diferencia que buscás es tan ínfima, es fácil encontrar el error y eso incrementa la molestia», detalló con precisión quirúrgica.
Pese a la contrariedad del resultado, el optimismo de Colapinto se sostiene en la curva de aprendizaje ascendente que experimentó durante el fin de semana. El piloto subrayó la importancia de haber dado con la tecla para entender el déficit inicial. «Hay muchas aristas por seguir comprendiendo, pero lo fundamental es que desciframos por qué ayer me encontraba tan lejos y desorientado. Mejoramos, y creo que sabemos en qué área estamos flojos. Estoy convencido de que el auto tiene dos décimas escondidas que debemos encontrar», afirmó con convicción.
Finalmente, con la mirada puesta en el futuro inmediato, el argentino instó al equipo a capitalizar la experiencia. «Hay que trabajar pensando en la carrera de mañana, entender qué debemos potenciar. Debemos mantenernos cerca, extraer la mayor cantidad de información. Estoy seguro de que para la próxima cita en Japón volveremos a dar pelea en una posición más competitiva. Es parte del proceso de adaptación con un monoplaza nuevo, y tengo una fe ciega en esta escuadra. Vamos por la senda correcta», sentenció el piloto, que buscará revertir la bronca en asfalto durante la madrugada del domingo.
