El tablero global en llamas: cuando la irresponsabilidad de unos pocos sumerge al mundo en el caos

El tablero global en llamas: cuando la irresponsabilidad de unos pocos sumerge al mundo en el caos

Liderados por un Benjamin Netanyahu acorralado por denuncias de corrupción y un Donald Trump desesperado por revelaciones sobre abusos a menores, la guerra catastrófica con Irán se prolongará más de lo que calcularon. El intercambio de misiles, la continuidad del pantano ucraniano y el genocidio en Gaza terminaron por hundir al planeta en una crisis moral, humanitaria y económica de la que tardará mucho en reponerse. En un discurso pronunciado en Nueva York, el presidente argentino Javier Milei afirmó: «Vamos ganando».

Las estimaciones de pérdidas se realizan sin contemplar el valor de las existencias humanas ni dimensionar la degradación que implica aceptar que las matanzas colectivas y recíprocas constituyan un mecanismo válido para dirimir disputas. El proyectil que impactó en una institución educativa iraní para niñas cumplió idéntica función que la matanza de infantes en Gaza: generar pavor entre la población civil. En el caso persa, además, busca sembrar el caos para desestabilizar al régimen que pretenden derrocar. Resulta hipócrita rasgarse las vestiduras cuando los artefactos poseen un margen de error ínfimo.

Los dispositivos móviles mantienen hipnotizada a la humanidad con sus secuencias de decenas de cohetes semejando una lluvia de estrellas que surcan el firmamento para precipitarse sobre las urbes con su carga letal. La excelsitud del progreso tecnológico humano: misiles con objetivos individualizados y millones de espectadores que siguen su trayectoria mediante la pantalla del teléfono hasta el momento de la detonación.

Desde mediados de los años noventa que Netanyahu anhela bombardear Teherán. Los iraníes, por su parte, mantenían la certeza de que terminarían siendo agredidos. Se prepararon en consecuencia: acumularon decenas de millares de drones y proyectiles. Sin embargo, Trump y Netanyahu supusieron que lanzarían algunas bombas, eliminarían a sus líderes y asunto concluido.

Dos sujetos sin escrúpulos, más el payaso que declaró «vamos ganando» en un vano intento de congraciarse con ellos. Resulta estúpido formular semejante afirmación cuando en esta contienda nobody resulta vencedor, y menos aún Argentina, que ni siquiera posee representación ni protagonismo en ese tablero.

Irán disponía de arsenal y, lo que es más importante, de estrategia, elemento del que carecieron sus agresores. Respondieron inicialmente destruyendo sistemas de radar y defensas, incluyendo infraestructura digital; posteriormente atacaron las baterías enemigas. Bombardearon la totalidad de las bases estadounidenses en Bahréin, Catar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Irak y Kuwait. Estas naciones árabes que hasta ahora confiaban en la tutela de Estados Unidos quizás reconsideren sus alianzas.

Existe un debate acerca de la magnitud del arsenal norteamericano, pero nadie conoce con certeza cuántos misiles poseen los persas en una guerra donde el factor tiempo ha adquirido preponderancia. Los Guardianes de la Revolución bloquearon el estrecho de Ormuz. Se desconoce la duración del cierre de este corredor estratégico, pero resulta evidente que en pocas semanas sobrevendrá la escasez de petróleo y todos sus derivados. El costo del barril se disparó de setenta dólares a más de cien, aunque si Ormuz permanece clausurado, el precio podría escalar hasta los doscientos dólares. Las monarquías del Golfo tampoco reciben alimentos. La conflagración, incluyendo la invasión israelí al Líbano, ha provocado hasta el momento el desplazamiento de más de un millón de personas. Ambos energúmenos ignoran cómo salir airosos de este atolladero.

En consonancia con la orientación presidencial, en Argentina prevalecieron pronósticos optimistas porque desde la estatización de YPF y la explotación de los hidrocarburos de Vaca Muerta, el país pasó de importador a exportador. Se argumenta que los argentinos se beneficiarán con el alza de precios, pero Milei rechaza los precios diferenciados que practican todos los productores de petróleo y ha intentado equiparar la tarifa interna con la de exportación, lo que significa que los ciudadanos pagaremos precios de guerra por el transporte, los fletes y todos los artículos que contengan envoltorios, envases o componentes plásticos. Difícil que el chancho chifle. Paralelamente, la beligerancia de Milei podría convertir al país en un objetivo prioritario en la región.

Algunos analistas interpretaron el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y la brutal extorsión a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como una maniobra para asegurarse el petróleo venezolano que reemplazaría al que no llegará desde Medio Oriente. Por ahora resultaría inviable porque la infraestructura petrolera venezolana, severamente dañada por el bloqueo impuesto por Estados Unidos, tardará en recuperarse hasta alcanzar su producción previa de tres millones de barriles diarios.

No obstante, lograron interrumpir el suministro de crudo a Cuba y endurecer aún más el cerco. El pueblo cubano padece falta de electricidad, transporte, medicamentos y alimentos, atravesando una grave crisis humanitaria. Venezolanos y cubanos son conscientes de la brutal extorsión estadounidense. El abuso norteamericano los ha cohesionado internamente, pero se encuentran solos. El planeta presencia la política gangsteril de Washington sin reaccionar. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel anunció el inicio de un diálogo con la Casa Blanca.

En medio de su guerra de consecuencias impredecibles con Irán, Trump convocó a los doce gobiernos más reaccionarios de la región para suscribir un pacto denominado «Escudo de las Américas», que exhuma el mismo hedor putrefacto que la Doctrina de la Seguridad Nacional. Tras la Segunda Guerra Mundial, esa doctrina impulsada por Estados Unidos transformó a las Fuerzas Armadas latinoamericanas en fuerzas de choque golpistas y policías políticas internas. Sobrevino una sucesión de dictaduras militares en casi todos los países.

A medida que se aproxima la movilización por los derechos humanos del 24 de marzo, en repudio a la dictadura, comenzaron a circular versiones sobre anuncios estruendosos del gobierno, como un indulto a los genocidas o el traslado de la secretaría de Derechos Humanos del predio de la ex ESMA. Se vinculó estas medidas con el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Sin embargo, las habilidades del novel funcionario apuntarían más bien a resolver la designación de las doscientas vacantes existentes en el Poder Judicial y a clausurar las causas $Libra y Andis, que preocupan a Milei y podrían conducirlo a prisión junto a su hermana Karina.

Durante la semana se divulgaron diversas encuestas. Una de ellas, realizada por la UBA y el CELS, indica que el setenta por ciento de los argentinos reprueba la dictadura y que el sesenta por ciento sostiene que existió un plan sistemático de violación a los derechos humanos. Dentro de ese setenta por ciento, seguramente hay un elevado porcentaje que, a pesar de repudiar el régimen militar, ha votado por candidatos que simpatizan o justifican la dictadura, como Javier Milei.

Otro sondeo reflejó la caída de la imagen positiva del Presidente. En el conjunto del país, el promedio de quienes lo valoran favorablemente ronda el cuarenta por ciento. Pero en Mendoza y Córdoba, esos porcentajes ascienden al sesenta y sesenta y uno por ciento respectivamente. El destino quiso que en el corazón del apoyo a Milei, en la provincia mediterránea, pudieran identificar los restos de doce desaparecidos que permanecieron secuestrados en el campo clandestino de concentración La Perla, por donde transitaron alrededor de tres mil cautivos. El Equipo Argentino de Antropología Forense logró las identificaciones pese a contar únicamente con pequeños fragmentos óseos, ya que los militares intentaron pulverizar y dispersar los restos de sus víctimas en un terreno de catorce mil hectáreas.

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