El Millonario superó 2-0 al Verde con tantos de Driussi y Subiabre, en un partido donde mereció una diferencia más abultada. La expulsión de Gabriel Díaz en el primer tiempo marcó un quiebre en el desarrollo del juego.
En el estadio Monumental, bajo una noche que prometía emociones, el conjunto de Núñez volvió a demostrar que transita un presente alentador. Desde la asunción de Eduardo Coudet, el equipo encontró una solidez que antes parecía extraviada y esta vez, ante Sarmiento de Junín, confirmó que transita el camino correcto. Los dirigidos por el Chacho alcanzaron las diecisiete unidades en la zona B del Torneo Apertura y extendieron su invicto a cuatro presentaciones, con tres triunfos en los últimos cuatro compromisos.
El desarrollo del encuentro mostró durante los primeros compases a un dueño de casa que dominaba la tenencia pero carecía de la profundidad necesaria para inquietar al arquero visitante. La estructura defensiva del Verde, ordenada y compacta, complicaba las aspiraciones riverplatenses. Sin embargo, el destino del partido experimentó una modificación sustancial antes del cierre del primer tiempo, cuando Gabriel Díaz vio la segunda amonestación y dejó a su equipo con diez hombres.
Esa circunstancia resultó determinante. En la jugada subsiguiente, Kendry Páez envió un centro preciso al segundo palo y, tras una serie de rebotes dentro del área, Sebastián Driussi conectó de taco para establecer la ventaja inicial. Un gol de alto vuelo artístico que encendió las tribunas y modificó el ánimo colectivo.
En el complemento, la superioridad del local se hizo más evidente. River manejó los hilos del partido a voluntad, generó situaciones claras de gol y exigió al guardavallas Javier Burrai, convertido en figura merced a intervenciones de alto vuelo que evitaron una caída más abultada. Pero tanto esfuerzo del arquero juninense encontró su límite cuando Aníbal Moreno habilitó a Ian Subiabre por el sector izquierdo. El juvenil definió de zurda, cruzado al segundo palo, para decretar el dos a cero definitivo.
El debut de Eduardo Coudet en el estadio Monumental no pudo ser más auspicioso. Su equipo mostró autoridad, paciencia para construir las jugadas y contundencia en los momentos justos. El próximo compromiso, antes del receso por fecha FIFA, significará una visita a Estudiantes de Río Cuarto, oportunidad ideal para confirmar la levantada futbolística de un River que parece haber encontrado su rumbo definitivo.
