El Titán se perfila para tomar las riendas del Ciclón tras la dura caída ante Defensa y Justicia, en un giro sorpresivo que lo posicionó por encima de otros candidatos de renombre durante las últimas horas.
En una novela que tuvo su pico de tensión durante la noche del martes, Martín Palermo emergió como el gran favorito para convertirse en el próximo director técnico de San Lorenzo de Almagro. Según pudo reconstruir este medio, el emblemático exdelantero de Boca Juniors y Estudiantes de La Plata habría alcanzado un principio de entendimiento con las autoridades del club de Boedo, por lo que su contratación podría oficializarse en el transcurso de la jornada del miércoles.
El estratega de 52 años, que viene de desempeñarse en el exterior, se impuso en las preferencias de la comisión directiva por sobre otros entrenadores que habían sido sondeados minuciosamente, tales como Hernán Crespo y Cristian González, entre algunos nombres más que manejó la dirigencia en las últimas semanas. De esta manera, el Titán asumiría el desafío de enderezar el rumbo de un equipo que quedó acéfalo tras la renuncia de Damián Ayude, quien estuvo al frente del conjunto azulgrana hasta la bochornosa caída por 5 a 2 frente a Defensa y Justicia en el Nuevo Gasómetro.
Resulta llamativo el vertiginoso ascenso de Palermo en las preferencias azulgranas, ya que durante las primeras horas del día no era siquiera mencionado entre los principales aspirantes al banco de suplentes. Sin embargo, con el correr de las horas, su nombre fue ganando peso hasta convertirse en el máximo candidato para ponerse el buzo de entrenador, en lo que significará la décima estación de su trayectoria como conductor, iniciada en la temporada 2012/2013.
La llegada del otrora goleador se produce en un contexto de evidente declive futbolístico. Tras un 2025 que podría calificarse como aceptable, con Miguel Ángel Russo durante la primera mitad del año y el propio Ayude completando la segunda parte, lo que permitió al Ciclón clasificarse a la Copa Sudamericana, las expectativas para este 2026 se han desvanecido por completo. El comienzo del Torneo Apertura ilusionó con tres victorias en los primeros seis compromisos, pero todo se desmoronó cuando sobrevino una alarmante seguidilla de cuatro presentaciones sin conocer el triunfo.
Esa preocupante racha se inició con tres empates consecutivos: un 1 a 1 frente a Instituto en el Pedro Bidegain, una igualdad sin goles con Talleres de Córdoba y otro 1 a 1 en condición de visitante ante Boca Juniors en la Bombonera. El punto de quiebre definitivo llegó en la última jornada, cuando el equipo no solo prolongó su mal momento sino que además ofreció una imagen desastrosa en su propia casa. Los dos tantos del recién incorporado Rodrigo Auzmendi, quien tuvo un debut soñado desde lo personal al marcar por duplicado en apenas veintisiete minutos, resultaron insuficientes para disimular la pobre actuación colectiva.
La labor defensiva del conjunto local fue un verdadero calvario, agravada por las sensibles bajas del marcador central Gastón Hernández y del extremo Ezequiel Cerutti, ambos fuera de combate por graves lesiones ligamentarias. Sin sus piezas clave en el fondo y sin desborde por las bandas, San Lorenzo naufragó estrepitosamente ante un rival que lo goleó sin atenuantes, dejando en evidencia las falencias estructurales que ahora deberá resolver Martín Palermo, un histórico del fútbol argentino que buscará escribir su propia historia, esta vez del otro lado de la línea de cal y con el escudo de San Lorenzo sobre el pecho.
