“Olivia”: el destino, el paisaje y una comunidad entera se unen en el primer largometraje de Sofía Petersen

“Olivia”: el destino, el paisaje y una comunidad entera se unen en el primer largometraje de Sofía Petersen

La directora, junto a parte del elenco y equipo técnico, describió los pormenores de una producción que transformó a Tierra del Fuego en un personaje más. Con un rodaje atravesado por la luz austral y la participación de más de cuatro décimas de fueguinos debutantes, la cinta se prepara para seguir su recorrido por festivales internacionales mientras continúa su paso por las salas locales.

El universo cinematográfico encontró en el fin del mundo un territorio donde la ficción y la geografía se entrelazaron de manera casi inexplicable. Así lo manifestó Sofía Petersen, directora y mente creativa detrás de “Olivia”, quien junto a los actores Tina Scoloccini, Horacio García y Adrián Correa, así como a la directora de arte Mía Casaretto, concurrió a una FM para compartir las aristas de un proyecto que ya es una realidad palpable en la pantalla grande. La cinta, que tuvo como escenario principal a la provincia, continuará exhibiéndose durante el fin de semana en la sala situada en el cruce de 9 de Julio y Perito Moreno.

Este largometraje representa la ópera prima de Petersen, una gestación que demandó varios años de dedicación y que tuvo un origen singular: un guion comenzado a escribir en la distancia, sin haber pisado aún la isla. La realizadora reveló que llevaba la mitad de un texto desarrollado cuando, al llegar a Tierra del Fuego, experimentó una revelación. “Me di cuenta que ese espacio existía”, sostuvo, refiriéndose a ese entorno que creyó haber inventado y que, sin embargo, aguardaba intacto en el paisaje austral. Lejos de una elección estrictamente racional, Petersen definió el proceso como una suerte de designio: “Creo que un poco el destino eligió el lugar”, afirmó, subrayando cómo la atmósfera, la luminosidad singular y el entorno terminaron moldeando la esencia misma del relato.

Una travesía íntima en un escenario extremo

La obra transporta al espectador a la existencia de Olivia, una muchacha que lleva una vida apartada junto a su progenitor, un hombre empleado en un frigorífico. La súbita e inexplicable desaparición de este último desencadena una peregrinación de la protagonista a través de diversos parajes fueguinos. Tina Scoloccini, quien encarna a la joven, aclaró que la historia se inscribe en el territorio de la ficción absoluta, aunque extendió una invitación a la audiencia para que se sumerja en ella desde una perspectiva personal y subjetiva. “Es una película para descubrir qué le pasa a cada uno cuando la ve”, expresó la intérprete.

La materialización de esta búsqueda implicó un despliegue técnico y artístico a lo largo de diversas locaciones. El equipo encontró escenarios en Río Grande, utilizando espacios como el matadero municipal, el Puente Viejo y sectores costeros. Asimismo, la producción se trasladó a Tolhuin, donde se erigió una escenografía específicamente diseñada para las necesidades del guion, en un esfuerzo por dotar de autenticidad cada fotograma.

Un colectivo artístico con huella fueguina

Un pilar fundamental del proyecto residió en la arraigada participación de la comunidad local. Más de cuarenta habitantes de la provincia formaron parte del reparto, y Petersen fue enfática al distinguir su labor: “Las más de cuarenta personas que actuaron en la peli no son extras, sino actores, actuando por primera vez en la película”, puntualizó, resaltando el carácter protagónico de quienes por primera vez se enfrentaban a una cámara.

El equipo técnico, por su parte, operó con una estructura reducida, lo que fomentó un ambiente de colaboración intensa y multifacética. Mía Casaretto, responsable de la dirección de arte, detalló el desafío de construir el universo visual del filme echando mano a recursos locales. Muebles rescatados, objetos donados por vecinos y elementos adquiridos en la zona fueron la materia prima para reconstruir un mundo en un territorio que, inicialmente, le era ajeno. “Fue reconstruir un mundo en un lugar que yo no conocía, y muchas cosas surgieron de la realidad que teníamos alrededor”, explicó Casaretto, evidenciando cómo el contexto inmediato se convirtió en una fuente de inspiración inagotable.

Vivencias de rodaje y el eco del estreno

Las anécdotas del rodaje emergieron con calidez durante la charla. Horacio García, actor local cuya participación surgió tras inscribirse en una convocatoria abierta, describió la experiencia de dar vida a “el hombre de la orilla”, un personaje que, al igual que la protagonista, transita un sendero de introspección personal. Por su parte, Adrián Correa compartió la conmoción que le provocó la función inaugural, un evento al que asistió una multitud que incluyó familiares, amigos y vecinos que habían seguido de cerca la gestación del proyecto. “Fue hermoso, una película tan sentida. Una vez que empezó, no me podía mover de la butaca”, confesó Correa, reflejando la potencia emocional de la obra.

Proyecciones y un recorrido en expansión

Con una duración cercana a las dos horas, “Olivia” mantendrá sus funciones durante el fin de semana en el horario de las siete de la tarde. Sin embargo, el horizonte del filme se extiende mucho más allá de la cartelera local. Petersen adelantó que la película ya se encuentra inmersa en un circuito de certámenes y salas, con exhibiciones programadas en Buenos Aires, así como en el Reino Unido y España. “Por el momento estamos en cines y festivales. Después vendrá la instancia de plataformas”, anticipó la directora, dejando abierta la puerta a una futura distribución digital que permitirá que la historia continúe llegando a nuevos públicos.

La impronta del territorio como protagonista silencioso

Quienes formaron parte de la travesía fílmica coincidieron en un punto: la experiencia de rodar en Tierra del Fuego resultó determinante para la identidad definitiva del largometraje. El clima impredecible, la vastedad del paisaje y la convivencia permanente durante el proceso de filmación impregnaron la narrativa de una verdad difícil de reproducir en otros escenarios. Scoloccini sintetizó este sentimiento al recordar la manera en que el entorno envolvió al elenco: “Había algo del viento, del frío, de los paisajes… que hacía que estuviéramos viviendo lo mismo que el personaje”. De este modo, el extremo sur no solo ofició como telón de fondo, sino como un catalizador esencial que unificó la vivencia del equipo con la esencia de la historia que buscaban contar.

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