Lejos de aclarar las crecientes denuncias judiciales que vinculan al mandatario, su hermana y su jefe de Gabinete con una presunta estafa de criptoactivos, Javier Milei prefirió dedicar sus primeras horas en el país a descalificar a periodistas en redes sociales, en medio de versiones que colocan a Manuel Adorni al borde de la salida del gobierno.
El regreso al país desde Europa no trajo consigo las respuestas que el arco político y judicial esperaban, sino una nueva escalada de hostigamiento verbal dirigido hacia la prensa. Luego de una gira que lo encontró respaldando las políticas restrictivas hacia los migrantes impulsadas por el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, el Jefe de Estado omitió por completo cualquier mención al escándalo financiero que lo tiene en el centro de la tormenta. La polémica por la criptomoneda $LIBRA, que apunta a un entramado donde aparecen señalados tanto su hermana y mano derecha, Karina Milei, como el empresario Mauricio Novelli, fue esquivada por el mandatario, quien tampoco hizo alusión al alud de presentaciones ante la Justicia que salpican a su jefe de Gabinete.
Mientras los expedientes se acumulan en los tribunales, la estrategia de comunicación presidencial viró hacia la confrontación directa con los comunicadores. Apenas pisó suelo argentino, el líder de La Libertad Avanza utilizó su cuenta de la plataforma X para arremeter contra dos profesionales a raíz de una fotografía de 2020. En esa imagen, los periodistas aparecían vistiendo remeras alusivas al infectólogo Pedro Cahn, figura asociada a la defensa de la gestión estatal durante la pandemia y asesor del gobierno anterior. Lejos de contextualizar, el Presidente calificó a los trabajadores de prensa como “cómplices de un delito de lesa humanidad” y arrojó el término “infectadura” para referirse a la cuarentena, en una publicación donde también cuestionó con dureza: “¿Otra pluma mugrosa mintiendo?”.
Esa consulta retórica, lanzada en medio de la vorágine informativa, se transformó en el único mensaje visible desde el oficialismo para desviar la atención del fondo del conflicto. Ni desde la vocería presidencial ni desde el círculo más íntimo del Gobierno surgió una sola declaración que intentara despejar las sospechas sobre la supuesta participación del Poder Ejecutivo en la promoción de la presunta estafa vinculada a activos digitales. La falta de explicaciones contrastó con la virulencia de los ataques en el ámbito virtual, donde el mandatario prefirió instalar una cortina de humo antes que abordar las denuncias que lo involucran de manera directa junto a su hermana y a Novelli.
En paralelo, el silencio oficial también cubrió la situación del propio Manuel Adorni, quien en su rol de jefe de Gabinete enfrenta versiones cada vez más insistentes sobre un inminente desgaste en su cargo. Según trascendidos que circularon con fuerza en los pasillos de la Casa Rosada, la permanencia del funcionario estaría en serios aprietos, aunque ninguna autoridad salió a confirmar ni desmentir los rumores. Mientras los focos apuntan a las aristas judiciales del caso $LIBRA y al futuro del ministro coordinador, el Presidente optó por refugiarse en una narrativa de confrontación con los medios, dejando sin contestación las preguntas esenciales sobre el presunto fraude con criptomonedas que amenaza con escalar a nuevas instancias judiciales.
