El arquero Emiliano Martínez estuvo a punto de sumar una nueva página invicta en su cosecha personal durante el triunfo argentino ante Mauritania, pero un gol en el tiempo de descuento quebró su aspiración de continuar escalando en la histórica tabla de vallas invictas de la selección, un objetivo que confesó perseguir con devoción enfermiza.
En lo que significó uno de los ensayos previos a la cita ecuménica de 2026, la selección argentina resolvió con un ajustado 2 a 1 su compromiso amistoso frente a Mauritania en el escenario de La Bombonera. Aunque los tantos que allanaron el camino al triunfo llevaron las firmas de Enzo Fernández y Nicolás Paz, el arco albiceleste volvió a ser protagonista por la presencia de su custodio habitual. Emiliano Martínez, figura excluyente bajo los tres palos, desplegó un repertorio de intervenciones de alta jerarquía que parecían encaminarlo a engrosar una estadística que lo obsesiona. Sin embargo, una conquista en la agonía del encuentro por parte del conjunto africano no solo alteró el marcador final, sino que truncó la posibilidad del guardameta de acercarse al registro que ostenta como propio el histórico Sergio “Chiquito” Romero.
A lo largo de los noventa minutos, la disparidad jerárquica entre ambos combinados sugería un trámite tranquilo para el campeón del mundo, pero el conjunto dirigido por Lionel Scaloni encontró en Martínez a un valladar constante cuando los mauritanianos estiraron sus líneas en el complemento. La primera exigencia de peso apareció sobre el cierre de la etapa inicial, cuando el arquero de 33 años respondió con solvencia ante un remate raso proveniente de un tiro de esquina. Ya en el segundo tiempo, su reacción felina resultó crucial para sofocar una situación de riesgo gestada a partir de una salida fallida desde el fondo. Más tarde, una nueva intervención de mérito llegaría con una estirada notable ante un disparo cruzado, y cerca del final, cuando el reloj marcaba el minuto 88, volvió a lucirse para mantener su valla en estado de pureza.
Pero el destino, caprichoso con los registros personales, le tenía reservada una última escena adversa. En la jugada definitiva del cotejo, tras un tiro libre que derivó en una serie de rebotes dentro del área, un delantero rival emergió sin marca para quebrar la resistencia del Dibu y sellar el 2 a 1 definitivo. La frustración por perder la posibilidad de extender su racha fue palpable en sus declaraciones posteriores, donde el guardameta no ocultó el fastidio por el desenlace, atribuyendo el golpe a una falta de actitud en los instantes finales.
Este contratiempo adquiere una dimensión mayor cuando se analiza la persecución incansable que Martínez lleva adelante respecto a las marcas históricas de la selección argentina. Desde su estreno en junio de 2021, acumula 58 presentaciones con la casaca nacional, un recorrido signado por 43 victorias, 10 empates y apenas 5 reveses, con un saldo de 40 ocasiones en las que logró mantener su cerco imbatido. A pesar de poseer un palmarés envidiable que incluye un Mundial, dos Copas América y una Finalissima, su ambición no se satisface únicamente con los títulos. El propio Martínez ha confesado en el pasado su fijación por los guarismos, admitiendo que persigue el récord de mayor cantidad de arcos en cero, una marca que actualmente pertenece a Sergio Romero con 47 partidos sin recibir goles, además de situarse como el segundo arquero con más presencias en la historia de la Albiceleste, únicamente por detrás del Chiquito, quien acumula 96 encuentros.
Con 40 vallas invictas en su haber, la cuenta regresiva hacia el récord se mantiene en pausa tras este amistoso. La agenda del combinado nacional prevé un nuevo compromiso ante Zambia en el mismo escenario de La Bombonera, como parte de una serie de ensayos programados antes del inicio de la Copa del Mundo. El cuerpo técnico ya baraja nombres para los próximos tests, con Serbia asomando como un posible rival en la fecha FIFA de junio, mientras la planificación se enfoca en la fase de grupos del certamen global, donde Argentina compartirá el Grupo J con Argelia, Austria y Jordania. Para el Dibu, la obsesión por los números seguirá latente en cada presentación, aunque su discurso final siempre recalque que el objetivo mayor trasciende las estadísticas individuales y se ancla en el crecimiento colectivo de un equipo que aspira a lo más alto.
