Nuevo repunte en el crudo ante la escalada bélica: la sombra de Trump tensa el mercado internacional

Nuevo repunte en el crudo ante la escalada bélica: la sombra de Trump tensa el mercado internacional

Las declaraciones del mandatario estadounidense, que volvió a amagar con hacerse de los recursos energéticos persas, sumaron incertidumbre a un escenario de Medio Oriente ya de por sí inflamado por los continuos bombardeos cruzados y la falta de señales de distensión.

La volatilidad volvió a imponer su ley en el mercado energético global. Este lunes, el precio del barril de petróleo experimentó una nueva escalada, ubicándose en un promedio de 116 dólares, ante el agravamiento del conflicto en Medio Oriente y las últimas declaraciones provenientes de la Casa Blanca. La amenaza lanzada por el presidente de Estados Unidos, que insinuó la posibilidad de “apoderarse de los yacimientos” de la República Islámica, actuó como catalizador de una nueva ola alcista, encendiendo las alarmas entre los operadores y las naciones consumidoras.

En un contexto donde la tensión geopolítica no muestra fisuras, el mandatario estadounidense elevó el tono de sus advertencias. Más allá de señalar que el gobierno iraní habría aceptado “la mayor parte” de las exigencias planteadas por Washington para poner fin a las hostilidades, Trump explicitó una postura de fuerza que incluye la potencial destrucción de infraestructuras clave. Uno de los blancos mencionados fue la isla de Jark, un enclave de importancia estratégica vital para las exportaciones de crudo persa. La advertencia se enmarca en la exigencia estadounidense de despejar el estrecho de Ormuz, un punto de tránsito neurálgico por donde circula un porcentaje significativo del hidrocarburo mundial, como condición necesaria para sellar la paz.

Mientras las potencias occidentales evalúan el impacto de estas declaraciones, la realidad sobre el terreno en Oriente Próximo continúa su curso más violento. El conflicto no ofrece indicios de tregua: las fuerzas israelíes sostuvieron durante la jornada del lunes una seguidilla de bombardeos contra objetivos situados en territorio iraní, al mismo tiempo que mantuvieron su ofensiva en el Líbano, dirigida contra las estructuras del movimiento Hezbolá, aliado de Teherán. Esta combinación de factores —la retórica confrontativa desde Washington y la persistencia de las operaciones militares en la región— profundizó la percepción de riesgo entre los inversores, quienes interpretaron las señales como un anticipo de posibles interrupciones en el suministro. La escalada en las cotizaciones refleja así el temor a que la confrontación abierta termine afectando directamente a los activos energéticos de una de las principales naciones productoras del Golfo Pérsico, consolidando un escenario de incertidumbre que mantiene en vilo a los mercados globales.

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