Repudio absoluto: la familia de Mercedes Sosa exige la destitución de un funcionario libertario tras viles agravios en redes sociales

Repudio absoluto: la familia de Mercedes Sosa exige la destitución de un funcionario libertario tras viles agravios en redes sociales

En una contundente carta pública, los descendientes de la cantora argentina calificaron de “inadmisible” que el coordinador de la emisora que lleva su nombre haya difundido expresiones denigrantes contra su figura, en medio de un escándalo que salpica al Gobierno provincial y expone las grietas en torno al patrimonio cultural.

En las últimas horas, un nuevo capítulo de intolerancia sacudió el ámbito cultural argentino luego de que se viralizaran publicaciones realizadas en la red social X por Enzo Ferreira, actual coordinador de la Radio Nacional Tucumán que lleva el nombre de Mercedes Sosa. Los textos, que datan de febrero pasado pero cuya difusión se expandió con furia en las últimas jornadas, contienen calificativos vejatorios hacia la legendaria artista tucumana, a quien el funcionario se refirió con términos como “gorda comunista” y “cáncer”.

Ante la escalada de indignación, la familia de la cantante decidió romper el silencio y emitió una misiva que rápidamente se convirtió en un emplazamiento público. En el documento, los descendientes de Sosa no solo expresaron su condena, sino que exigieron de manera explícita la renuncia del funcionario al frente de la emisora. “Es inadmisible que un funcionario público esté al frente de la emisora que lleva el nombre de quien intentó desprestigiar”, plantearon con firmeza, dejando en claro que la magnitud de la artista trasciende cualquier intento de agresión.

Los mensajes que desataron la polémica surgieron en el contexto del show que Bad Bunny ofreció durante el Super Bowl de 2026, cuando el músico puertorriqueño realizó una reivindicación del continente americano en su totalidad. Fue entonces cuando Ferreira, referente de La Libertad Avanza en la provincia, compartió una serie de posteos en los que arremetió contra el artista internacional y aprovechó para descalificar a referentes locales de la música. “Siempre dije que separo el talento de la ideología con algunos artistas como la gorda comunista de la negra Sosa o el Indio Solari”, escribió en aquel momento, agregando más tarde, ante las primeras críticas, que solo había realizado una “descripción física e ideológica” de la cantante. Lejos de moderar su discurso, redobló la apuesta al republicar un mensaje de otro usuario que sostenía: “esta gorda fue un cáncer”.

La postura del coordinador generó un cimbronazo institucional. Desde el Ente Cultural de Tucumán salieron al cruce con un comunicado en el que calificaron como “inadmisible” que “discursos de odio, violencia simbólica y desvalorización circulen en el espacio público, y más aún cuando provienen de personas que ejercen funciones institucionales”. El organismo remarcó que estos ataques no solo hieren la memoria de la cantora, sino que impactan en toda una comunidad para la cual Mercedes Sosa constituye un “referente indiscutido” de identidad y patrimonio. Sin embargo, en las cuentas oficiales de la Radio Nacional, hasta el momento, no se registró pronunciamiento alguno, un silencio que resultó llamativo en medio de la tormenta.

La familia de la artista, por su parte, elaboró una carta que circuló con rapidez y en la que, antes de exigir la salida de Ferreira, realizó una reivindicación profunda del legado de Mercedes Sosa. “No fue solo una cantora; fue la voz de un continente que encontró en su canto un refugio en tiempos de silencio”, señalaron, recordando que su compromiso estuvo siempre ligado a los derechos humanos, la justicia social y la identidad cultural de los pueblos latinoamericanos. En ese sentido, subrayaron que su obra forma parte del patrimonio emocional de millones de personas, con independencia de cualquier pensamiento político o frontera.

Los descendientes de la cantante dejaron en claro que su respuesta al odio no se basa en la confrontación estéril, sino en la construcción cultural, tal como Mercedes enseñó. No obstante, consideraron impostergable dar un paso al frente ante lo que consideran una afrenta directa a la memoria de quien da nombre a la emisora. “Su memoria no necesita defensa, pero como familia trabajamos permanentemente en la difusión de su obra y elegimos no responder al odio con más odio”, aclararon en el texto, antes de enfatizar su pedido de renuncia.

Con una proclama que invita a la reflexión colectiva, la misiva concluyó con una frase que resume la atemporalidad de la artista: “El ruido de las redes es pasajero; la voz de Mercedes, como nuestra tierra, es eterna”. De esta manera, la familia no solo emplazó al funcionario, sino que lanzó una convocatoria a reencontrarse con la obra de la cantora, con su mensaje de paz y con la dignidad con la que representó al país en los escenarios del mundo.

Ferreira, ante la presión creciente, publicó un descargo en el que, si bien ofreció disculpas, insistió en matizar el carácter de sus dichos. En su exposición, aseguró que nunca puso en duda el talento de Mercedes Sosa ni su relevancia para la cultura tucumana, aunque sostuvo que parte de sus expresiones, pese a ser ofensivas, fueron a su juicio “descriptivas”. Esta postura, lejos de apaciguar las aguas, profundizó la controversia y renovó los cuestionamientos sobre su idoneidad para ocupar un cargo público en un espacio que honra la memoria de la artista.

El conflicto dejó al desnudo las tensiones existentes en torno a la figura de Mercedes Sosa, cuya herencia cultural suele ser reivindicada desde sectores diversos, pero que en esta oportunidad se vio atravesada por un discurso de desprecio proveniente de un representante del Estado. La exigencia de la familia, sumada al pronunciamiento del Ente Cultural, configura un escenario de alta presión para las autoridades provinciales y nacionales, que hasta ahora no han dado respuestas formales sobre el futuro de Ferreira al frente de la emisora.

Mientras tanto, el legado de la cantora vuelve a erigirse como un bastión ante la intolerancia. Con su voz eternizada en himnos populares y su historia atravesada por la defensa de los derechos humanos, Mercedes Sosa continúa siendo, aún después de su partida, un símbolo de resistencia cultural. La batalla que hoy libra su familia no es solo por un cargo público, sino por la dignidad de una trayectoria que, como ellos mismos recordaron, trasciende cualquier intento de agresión y se sostiene en el corazón de un pueblo que todavía la canta.

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