El presidente de la petrolera estatal, Horacio Marín, confirmó la medida que regirá desde hoy, en medio de la escalada del petróleo tras la invasión de Estados Unidos a Irán. Aclaró que no se trata de un congelamiento ni de un límite oficial, sino de una pausa estratégica para sostener la demanda.
A partir de esta jornada, la compañía YPF suspenderá temporalmente los ajustes en el valor de sus combustibles durante un lapso de 45 días, según confirmó su máximo referente, Horacio Marín. La decisión surge como reacción inmediata a la brusca escalada del crudo en los mercados internacionales, desatada por el reciente conflicto bélico tras la incursión militar de Estados Unidos en territorio iraní.
En declaraciones al canal LN+, el directivo se encargó de precisar los alcances de la iniciativa y rechazó cualquier analogía con mecanismos de intervención forzosa. “Esto no representa ningún tope al precio”, enfatizó Marín, quien describió la estrategia como “un amortiguador” o “un buffer” destinado a evitar una caída abrupta del consumo durante lo que calificó como un período transitorio de alta volatilidad.
“Te ayudo en este momento que sé que es difícil y vos me vas a ayudar después, cuando los valores se estabilicen”, graficó el funcionario, al tiempo que reconoció que “la demanda es elástica”, un factor clave para justificar la pausa en los incrementos. Según su razonamiento, sostener los precios de manera temporal permitirá que los usuarios no reduzcan sus compras ante un contexto de incertidumbre y encarecimiento global de la materia prima.
Marín insistió en diferenciar la iniciativa de otras medidas más rígidas aplicadas en el pasado. “El precio del barril es libre y seguirá siendo libre”, remarcó, y añadió: “No es un congelamiento ni un tope”. En un análisis prospectivo, el ejecutivo especuló que, una vez que cesen las hostilidades internacionales, “lo lógico —y lo que piensan todos los analistas— es que los precios de estabilización deban ser superiores a los que regían antes del conflicto”.
Desplome del consumo y alerta en las estaciones de servicio
La decisión de la petrolera estatal se produce en un escenario doméstico ya comprometido. Un informe elaborado por la consultora Surtidores reveló que durante febrero pasado las ventas de combustibles al público experimentaron una retracción interanual del 1,67% en comparación con igual mes de 2025. Si bien en la medición intermensual se observó una leve recuperación del 1,06%, el panorama por productos resulta alarmante.
El relevamiento indica que la demanda de nafta súper se contrajo un 2,12%, mientras que el gasoil Grado 2 sufrió un derrumbe del 10,41%, acentuando una tendencia negativa que ya venía registrándose en meses anteriores. En las antípodas de ese comportamiento, los combustibles de categoría Premium continúan su senda ascendente: la nafta Premium creció un 5,55% interanual y el diésel Grado 3, un 6,59%.
Por jurisdicciones, apenas tres distritos lograron exhibir mejoras en sus volúmenes comercializados frente a febrero de 2025: Río Negro, San Juan y Santa Fe. El resto de las provincias evidenció caídas de diversa magnitud, lo que refleja un debilitamiento generalizado del consumo energético automotor en el país.
En paralelo, los dueños de estaciones de servicio elevaron su voz de alarma. El empresario del sector Julio Kademian denunció en una entrevista con Argentina 12 que en los últimos dos días los combustibles habían vuelto a aumentar hasta un 5%, pese al anuncio de YPF. Según detalló, los precios vigentes en sus sucursales oscilan entre los 2.000 pesos para la nafta súper y los 2.400 pesos para la variante Premium.
Kademian también advirtió que el último miércoles ya habían aplicado un incremento del 2,5% en sus expendedoras, y trazó un diagnóstico desolador: “Estoy vendiendo menos que durante la pandemia”. A modo de ejemplo, señaló que en febrero de este año comercializó 222.000 litros, frente a los casi 400.000 litros que despachaba en igual período de 2020, cuando regían las restricciones sanitarias más severas por el coronavirus.
El contraste entre la pausa anunciada por YPF y las recientes subas reportadas por los estacioneros sugiere que la medida de la petrolera estatal podría no ser homogénea en todo el mercado, o bien que los aumentos previos al anuncio ya habían sido aplicados por otras compañías del sector. Mientras tanto, el gobierno nacional observa con atención la evolución de un conflicto externo cuyas consecuencias económicas amenazan con profundizar la recesión del consumo interno.
