La exigencia máxima en un calendario implacable: diez días que definirán la era Coudet en River

La exigencia máxima en un calendario implacable: diez días que definirán la era Coudet en River

Entre la Sudamericana, un clásico ante Racing y el superclásico frente a Boca, el conjunto de Núñez enfrentará un maratón de alta tensión. El técnico, que aún no cumplió un mes en el cargo, ya lidia con suspensiones clave y recuperaciones importantes.

En un tramo del calendario que se asemeja más a una final anticipada que a una serie de encuentros habituales, el River Plate de Eduardo Coudet se prepara para sumergirse en una seguidilla de diez jornadas que pondrá a prueba cada fibra del plantel, la paciencia del cuerpo técnico y la fe de su hinchada. El escenario es tan desafiante como electrizante: dos compromisos internacionales por la Copa Sudamericana, un clásico de alta tensión ante Racing Club y el esperado superclásico frente a Boca Juniors. Todo esto ocurre mientras el estratega, que arribó al club hace menos de treinta días, todavía termina de imprimir su sello en un equipo que busca identidad y resultados en simultáneo.

La travesía comenzará este miércoles en territorio boliviano, cuando el Millonario debute en la Sudamericana enfrentando a Blooming en Santa Cruz de la Sierra, desde las 21.30. Para ese estreno en la altura, Coudet no podrá contar con dos piezas fundamentales: Maximiliano Salas y Marcos Acuña. La ausencia del delantero responde a una sanción impuesta por la Conmebol, derivada de los incidentes ocurridos durante la eliminación a manos de Palmeiras en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2025. En aquel encuentro, el árbitro uruguayo Andrés Matonte reportó al jugador por exceso verbal, lo que derivó en una suspensión de dos fechas. Salas, exfigura de Racing, no estará disponible ni ante Blooming ni en la siguiente jornada del certamen frente a Carabobo.

Por su parte, Marcos Acuña también verá el primer partido desde afuera, aunque por otro motivo: el lateral fue expulsado en ese mismo compromiso ante Palmeiras tras acumular dos amarillas. Ambas ausencias, la de Salas y la de Acuña, representan un dolor de cabeza inicial para Coudet, que deberá reconfigurar sus planes ofensivos y defensivos en el debut copero.

Sin embargo, no todas son malas noticias en el vestuario de Ezeiza. El entrenador recupera efectivos de peso para este tramo decisivo. Giuliano Galoppo y Gonzalo Montiel ya recibieron el alta médica y entrenaron sin contratiempos, luego de sendos periodos de recuperación. El caso de Montiel resulta particularmente sensible: el defensor había debido abandonar la concentración de la selección argentina por una molestia que encendió las alarmas, pero su regreso a la plenitud física llega en el momento justo.

De cara al once inicial frente a Blooming, las variantes obligadas y las recuperaciones dibujan un equipo con varios interrogantes. Coudet pondría desde el arranque a Santiago Beltrán bajo los tres palos; en el sector defensivo, Fabricio Bustos o Gonzalo Montiel disputan un lugar por la banda derecha, acompañados por Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Matías Viña. En el mediocampo, Aníbal Moreno se perfila como eje, mientras que Tomás Galván, Fausto Vera y una puja entre Juan Fernando Quintero y Kendry Páez alimentan la creación. Arriba, Facundo Colidio y Sebastián Driussi serían los encargados de generar peligro. La única duda física recae sobre Ian Subiabre, quien sufrió un golpe en el triunfo ante Belgrano y su presencia no está garantizada.

El plan de viaje es tan ajustado como el cronograma de partidos: la delegación partirá este martes hacia Santa Cruz de la Sierra, y una vez finalizado el encuentro del miércoles, el plantel regresará de inmediato a Buenos Aires para reiniciar los entrenamientos el jueves en el predio de Ezeiza, con la mente puesta en el clásico del domingo en Avellaneda frente a Racing.

Mientras tanto, la organización del partido en Bolivia ya definió los detalles logísticos. Blooming puso a disposición de los visitantes un total de 8.000 localidades para los seguidores de River, y las autoridades preparan un megadispositivo de seguridad con más de mil efectivos desplegados en los alrededores y el interior del estadio, cuya capacidad máxima ronda los 30.000 espectadores. La previa anticipa un ambiente caldeado, con la presión añadida de que cada minuto sobre el césped cuenta en esta maratón que, en apenas diez jornadas, puede consagrar o condenar el corto ciclo de Coudet al frente del más grande.

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