Roja tempranera no quebró la entereza de River: empate con gusto a hazaña en la altura de Santa Cruz de las Sierras

Roja tempranera no quebró la entereza de River: empate con gusto a hazaña en la altura de Santa Cruz de las Sierras

Con un hombre menos desde el minuto tres, el conjunto de Núñez resistió los embates de Blooming y la exigente geografía boliviana para firmar una igualdad 1-1 que, ante la adversidad, se erige como un botín valioso en el arranque del Grupo H de la Copa Sudamericana 2026.

En el imponente escenario del Ramón Aguilera Costas, donde el aire se vuelve un adversario invisible para quien no está habituado a sus 420 metros sobre el nivel del mar, River Plate comenzó su derrotero en la presente edición de la Copa Sudamericana con una paridad que, lejos de saber a poco, se celebró internamente como una verdadera proeza. La escuadra dirigida por Eduardo Coudet selló un empate 1 a 1 frente a Blooming, en una velada que se torció casi antes de que el reloj pudiera calentar sus manecillas, obligando al “Millonario” a desplegar una épica silenciosa pero efectiva.

El partido se tiñó de dramatismo cuando apenas se habían consumido tres minutos de juego. El defensor Lucas Martínez Quarta, en un intento desesperado por cortar una maniobra ofensiva, cometió una infracción sobre el atacante Bayrón Garcés cuando este se perfilaba como la última oportunidad de anotación para el conjunto local. La acción, clara y sin atenuantes, mereció la pena máxima: el juez del encuentro no dudó en extraer la tarjeta roja directa, dejando a la tropa de Núñez con diez soldados durante prácticamente la totalidad del compromiso. La exigencia, entonces, se multiplicaba: no solo había que lidiar con la presión del adversario y el famoso “factor altura”, sino también con una inferioridad numérica que invitaba a especular.

Sin embargo, lejos de venirse abajo o replegarse en un cascarón defensivo, el planteo táctico del entrenador Coudet sorprendió por su osadía. El conjunto visitante no se arrugó y, administrando sus energías con inteligencia, logró golpear primero cuando menos se lo esperaba. Corría el minuto 34 del período inicial cuando una jugada colectiva precisa derivó en un centro milimétrico ejecutado por Fabricio Bustos desde el sector derecho. En el corazón del área, apareció como un vendaval Sebastián Driussi, quien conectó la pelota de volea con una ejecución técnica impecable, enviando el esférico al fondo de la red para desatar el estallido de los pocos simpatizantes riverplatenses presentes en las gradas y establecer el 1 a 0 parcial. Fue un mazazo para el anfitrión, que veía cómo el dominio territorial no se traducía en ventaja.

No obstante, la segunda mitad trajo consigo un libreto esperable. El desgaste físico comenzó a pasar factura a la visita, que durante más de cuarenta y cinco minutos había corrido el doble para cubrir los espacios vacantes. Blooming, consciente de su superioridad numérica y del agobio que genera la escasez de oxígeno, intensificó su asedio. A los siete minutos de la reanudación, tras una jugada embarullada dentro del área, un remate del arquero Santiago Beltrán fue desviado levemente, dejando la pelota muerta en el pequeño rectángulo. Allí, rápido como una centella, apareció Anthony Vásquez para empujarla a la red y decretar la igualdad definitiva. El tanto era un espejo de la lógica: River ya no podía sostener el ritmo infernal que había impuesto en los primeros cuarenta y cinco minutos.

A pesar del mazazo anímico y la evidente fatiga muscular, la escuadra de Coudet aún guardaba una bala en la recámara. Sobre el final, una mala salida del guardameta boliviano dejó el balón servido para Facundo Colidio, quien encaró con espacios y todo a su favor para restaurar la ventaja. Sin embargo, su definición, quizás traicionada por el cansancio o la presión del momento, se fue desviada por escaso margen, llevándose consigo el sueño de un triunfo que hubiera rozado lo legendario.

Con esta igualdad, el conjunto de la banda roja se posiciona como líder transitorio de la zona, sumando una unidad mientras aguarda los demás resultados de la jornada. La mirada, ahora, se posa en el próximo desafío continental: el miércoles 15 de abril, cuando el Monumental sea testigo de la recepción a Carabobo de Venezuela, una oportunidad inmejorable para dejar atrás la épica del empate y construir la primera victoria del camino.

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