El vocero presidencial y su esposa acumulan viajes en primera clase, propiedades de lujo y un estilo de vida que desentona con sus ingresos declarados, mientras un juez federal ordenó levantar el secreto bancario y fiscal de la pareja
En las últimas horas, la causa judicial que sacude a la administración de Javier Milei sumó un capítulo inesperado que amenaza con derribar uno de los pilares discursivos más preciados por el oficialismo: la promesa de austeridad y disciplina fiscal. El expediente que investiga al portavoz Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito incorporó una prueba documental de alto voltaje que contradice abiertamente la versión oficial sobre la excursión que el funcionario realizó junto a su cónyuge por la ciudad de Nueva York. Lejos de representar un costo insignificante o marginal para las arcas estatales, aquel paseo dejó una factura millonaria que ahora complica al vocero en más de un frente.
El elemento central que obra en poder del magistrado es un comprobante que acredita que la Jefatura de Gabinete desembolsó nada menos que 5.000 dólares para costear el boleto de regreso de Adorni a Buenos Aires, una vez que la comitiva gubernamental había concluido sus actividades oficiales. Ese importe se sumó a otros 5.154 dólares que demandó el pasaje de Bettina Angeletti, la esposa del funcionario, quien según la versión del propio Adorni habría abonado su ticket de manera particular. De esta manera, el matrimonio invirtió aproximadamente 10.000 dólares para prolongar su permanencia en territorio estadounidense dos jornadas adicionales y retornar a la Argentina en la categoría más exclusiva de una aerolínea comercial.
Este nuevo elemento probatorio desmorona aún más el relato de sacrificio y contención del gasto que pregona el mandatario libertario, al tiempo que siembra nuevas sospechas en un expediente judicial que se perfila como sumamente desfavorable para los intereses del vocero. En este contexto, el juez federal Ariel Lijo tomó una decisión de enorme trascendencia al ordenar el levantamiento del secreto bancario y fiscal que protegía las finanzas de la pareja, con el objetivo de escudriñar en profundidad la evolución de su patrimonio desde que Adorni asumió responsabilidades en la función pública. Gracias a estas medidas, se podrán conocer detalles minuciosos de los desembolsos suntuarios que mantuvieron en el último periodo, los consumos registrados en sus tarjetas de crédito y débito, las transferencias de fondos, sus ahorros acumulados y la adquisición de inmuebles, operaciones que se encuentran bajo la lupa debido a los generosos financiamientos que obtuvieron.
UN PASEO QUE SALE CARO Y UN REGRESO EN LA MÁXIMA EXCLUSIVIDAD
Aunque el capricho le representó un desembolso considerable, Adorni se mantuvo firme en su decisión y no modificó sus planes en ningún momento. La denominada «Argentina Week 2026», que constituía el objetivo institucional del desplazamiento a la Gran Manzana, finalizó el jueves 12 de marzo. Sin embargo, el portavoz y su cónyuge optaron por extender su estadía varios días más. Ambos permanecieron recorriendo diversos puntos de Estados Unidos y recién emprendieron el viaje de retorno hacia Buenos Aires el sábado a las 22:25 desde el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy. El escándalo desatado por haber subido a la mujer del funcionario al avión presidencial ya había estallado con toda su furia mediática, pero ello no les importó lo suficiente como para alterar sus planes vacacionales.
La pareja voló por intermedio de Delta Airlines en la categoría Ejecutiva, la alternativa más onerosa del mercado, se recostó en los espaciosos asientos 1C y 1G, y arribó al territorio argentino el domingo a las 10:15 de la mañana. El boleto del funcionario tuvo un costo de 4.910 dólares, una cifra equivalente a 7.219.215 pesos al cambio vigente. La factura, que ya forma parte del expediente que investiga el presunto enriquecimiento ilícito, aparece emitida a nombre de la Jefatura de Gabinete. El otro tiquete, correspondiente a Bettina Angeletti, alcanzó los 5.154 dólares. Según la versión proporcionada por el propio Adorni, ese importe fue abonado por ella, quien se desempeña como profesional del coaching ontológico. La totalidad de esta información fue obtenida gracias a un requerimiento del fiscal Gerardo Pollicita, cuya pesquisa busca determinar si efectivamente la mujer pagó su pasaje o si, por el contrario, existió alguna maniobra para ocultar el verdadero origen de los fondos.
Ambas alternativas representan un serio contratiempo para el vocero. Si se confirma que el Estado argentino cubrió el pasaje de Angeletti, ello constituirá un nuevo escándalo de proporciones políticas y, de ser necesario, el funcionario deberá brindar explicaciones convincentes ante los tribunales. En cambio, si la profesional abonó su boleto con recursos propios, entonces tendrá que acred fehacientemente que contaba con el respaldo económico suficiente para hacer frente a tamaños desembolsos. El eje central de la pesquisa judicial apunta precisamente a dilucidar si los ingresos y ahorros declarados por la pareja guardan coherencia con el nivel de gastos que mantienen. El dato más revelador es que el salario del jefe de Gabinete permaneció congelado durante dos años completos en apenas 3 millones y medio de pesos, mientras que sus ahorros declarados suman únicamente 48.700 dólares. Se trata de cifras que, a simple vista, difícilmente logren justificar el estilo de vida ostentoso que la familia Adorni lleva desde que el vocero accedió a su cargo público.
LA MAGISTRATURA AVANZA SIN PAUSAS
En medio de esta maraña de indicios y presunciones, el juez Lijo resolvió levantar el secreto fiscal y bancario de Adorni y Angeletti, tal como lo había solicitado el fiscal Pollicita. Las medidas adoptadas permitirán avanzar con un análisis pormenorizado de sus respectivas situaciones patrimoniales, lo que implica acceder a cuentas bancarias, plazos fijos, créditos, préstamos personales, consumos realizados con tarjetas y posibles vinculaciones con billeteras virtuales y plataformas de pago digital. Pollicita, además, requirió a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero que aporte toda la información disponible sobre ingresos, bienes registrados y movimientos financieros de la pareja, y simultáneamente dispuso la citación a declarar de otros cinco testigos que podrían aportar datos cruciales para la investigación.
El testimonio brindado por la escribana que intervino en las operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete complicó todavía más la situación del funcionario. Durante una entrevista concedida a un medio periodístico, Adriana Nevechenko fue consultada sobre la cantidad de operaciones con inmuebles que había realizado con Adorni en los quince años anteriores a la explosión de sus adquisiciones recientes. «Justo ninguna», respondió la profesional con una sonrisa cómplice, y remató su declaración con una frase lapidaria: «Se le vino todo junto». La aparición mediática de Nevechenko se produjo luego de que declarase en los tribunales de Comodoro Py que las jubiladas vendedoras del departamento ubicado en el barrio porteño de Caballito aceptaron diferir el cobro del precio durante doce meses completos y sin aplicar ningún tipo de interés.
Tras conocer esa declaración, Pollicita citó ahora a otros cinco testigos que deberán comparecer ante la Justicia en las próximas semanas. El 22 de abril está prevista la presentación del encargado del edificio situado en la calle Miró, así como la de Pablo Martín Feijoo, amigo personal de Adorni e hijo de una de las jubiladas que le transfirió esa propiedad. Los otros tres convocados son los propietarios de la inmobiliaria que intermedió en la operación: la martillera Natalia Rucci y su esposo Marcelo Trimarchi, quienes asistirán el 20 de abril; y Juan Ernesto Cosentino, la persona que le vendió al matrimonio Adorni la casa ubicada en el exclusivo country Indio Cuá, quien se presentará el 27 de abril. Con todas estas disposiciones procesales, el magistrado y el representante del Ministerio Público Fiscal buscan cotejar minuciosamente la evolución patrimonial de la familia Adorni y determinar si existió o no un enriquecimiento de origen ilícito.
LAS VUELTAS QUE DA LA EXISTENCIA
Antes de desembarcar en la Casa Rosada, Adorni solía enfrentar un tipo de problemas muy diferente al que hoy lo acosa. Cortes en el suministro eléctrico por falta de pago de las facturas y discusiones con la empresa Swift a raíz de un paquete de salchichas en aparente mal estado eran algunas de las vicisitudes cotidianas que marcaban su vida. Todo eso cambió drásticamente cuando asumió como vocero presidencial. En marzo de 2024, lo primero que hizo fue adquirir una camioneta Jeep Compass, un vehículo de alta gama. Meses más tarde, precisamente en noviembre, llegaron las operaciones inmobiliarias que hoy tienen en vilo a la Justicia. El día 15 de ese mes registró una hipoteca sobre su vivienda ubicada en la ciudad bonaerense de Chacabuco, en la avenida Asamblea, y obtuvo un préstamo por 100.000 dólares que debía devolver en 24 cuotas con un interés del 11 por ciento.
El dinero habría sido aportado por una excomisaria de la Policía Federal identificada como Graciela Isabel Molina de Cancio y por otra mujer llamada Victoria María José Cancio. Del total del préstamo, el vocero pagó 30.000 dólares de su propio bolsillo. Con esos fondos y en la misma fecha, la familia Adorni adquirió una residencia en el elitario country Indio Cuá Golf Club. Solo para obtener el derecho de ingreso al condominio debió abonar 20.000 dólares adicionales más otros 5.000 correspondientes a la inscripción. De esta manera, sin siquiera contabilizar el nuevo automóvil, el funcionario llegó a fines de 2024 abrumado por los gastos: como mínimo, había desembolsado 55 mil dólares. La lista de erogaciones, sin embargo, iba a extenderse considerablemente en los meses subsiguientes.
Agotado por la gestión diaria y por los trámites inmobiliarios, el vocero despidió el año 2024 y recibió el 2025 viajando al extranjero. Diversos turistas argentinos manifestaron haberlo visto disfrutar, junto a su esposa y sus dos hijos, de las paradisíacas playas de Aruba, alojándose en el Hotel Tamarijn. Se trata de un resort con modalidad todo incluido que ofrece habitaciones cuyos precios oscilan entre 800 y 1.000 dólares por noche. El informe que Migraciones envió al fiscal Pollicita confirmó que figura registrada una salida del país con destino a Perú el 29 de diciembre y un regreso procedente de Ecuador el 10 de enero. Aunque en el documento no aparece mencionada la isla caribeña, estos puntos podrían constituir las escalas hacia ese destino final. Otro gasto oneroso, entonces, que se suma a la ya extensa lista de desembolsos.
Once meses después, en noviembre de 2025, el jefe de Gabinete compró un departamento de 200 metros cuadrados ubicado en la calle Miró al 500, en el tradicional barrio porteño de Caballito. La escritura se formalizó por un valor de 230.000 dólares, una cifra considerablemente inferior al precio que hubiera correspondido según las cotizaciones del mercado inmobiliario. De ese monto, Adorni solo pagó 30.000 dólares, mientras que los restantes 200.000 fueron financiados a un año de plazo y sin interés alguno por las dos jubiladas que le vendieron la propiedad. De esta forma, arribó a fines de 2025 con una camioneta Jeep, un viaje al Caribe, dos propiedades nuevas y gastos inmobiliarios que alcanzaron por lo menos los 85.000 dólares. Todo muy lejano de los apenas 48.000 dólares que declaró tener como ahorros. Pero la historia no termina allí.
El año 2026 comenzó con el convulsionado viaje a Nueva York, el traslado de Angeletti en el avión presidencial y un regreso que costó en total 10.000 dólares, de los cuales la mitad fue pagada por la Jefatura de Gabinete. Y continuó con una escapada durante los feriados de carnaval a Punta del Este. El vuelo en jet privado hacia el balneario uruguayo demandó otros 7.830 dólares. Los comprobantes fiscales indican que ese importe fue abonado por Marcelo Grandio, el amigo de Adorni que mantiene contratos vigentes con la Televisión Pública Argentina. El vocero asegura que él le devolvió el dinero a su amigo. En ese caso, habría que sumar casi 8.000 dólares adicionales a la interminable lista de desembolsos familiares. De lo contrario, podría interpretarse como una devolución de favores por las contrataciones que Grandio obtuvo del Estado. De esta manera, Manuel Adorni se encuentra atrapado en una marejada de gastos desproporcionados en relación con sus ingresos declarados, operaciones inmobiliarias teñidas de sospecha y una Justicia que avanza implacable sobre los registros de sus cuentas bancarias, mientras el relato oficial de austeridad se resquebraja día tras día.
