El mandatario anunció a través de sus redes sociales el envío del proyecto legislativo para este miércoles, en medio de su regreso de una gira internacional. La iniciativa modifica de raíz el sistema de comicios, proscribe a condenados por corrupción y apunta a desarticular lo que denomina “la casta política”. Mientras tanto, en Argentina, funcionarios y referentes opositores rendían homenaje al sumo pontífice fallecido.
El presidente Javier Milei confirmó que este miércoles remitirá al Parlamento un ambicioso paquete de modificaciones a la legislación electoral, cuyo núcleo implica la supresión de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), la revisión integral del esquema de financiamiento de los comicios y la instauración de la normativa de Ficha Limpia para todos los aspirantes a cargos ejecutivos nacionales. La comunicación fue difundida por el propio jefe de Estado a través de su cuenta en la plataforma X, al cierre de su tercera visita oficial a Israel.
“Mañana mismo giramos la reforma electoral al Congreso. Borramos las PASO del mapa: se terminó la exigencia a los argentinos de sufragar con sus impuestos las internas de la casta. Modificamos el respaldo económico: adiós a la política viviendo a costillas del bolsillo ciudadano. Ficha Limpia: los malversadores quedan excluidos para siempre. Se acabó la impunidad. Se terminó el desorden. ¡Viva la libertad, carajo!”, escribió Milei con su característica vehemencia.
El anuncio llegó pocas horas después de que el mandatario concluyera una gira por territorio israelí, donde entonó el emblemático tema “Libre”, de Nino Bravo, y posó junto al primer ministro Benjamín Netanyahu. En contraste, dentro del país, varios integrantes de su gabinete y las principales figuras de la oposición compartían un acto en la Basílica de Luján para recordar el primer aniversario del deceso del papa Francisco.
La propuesta presentada por el líder libertario forma parte de las promesas de transformación estructural que había esbozado el 1 de marzo durante la apertura de las sesiones ordinarias en el Legislativo. En aquella ocasión, Milei anticipó que uno de los noventa proyectos que el oficialismo planea impulsar durante 2026 estaría destinado a reformar el régimen electoral. “La política, en nuestra visión, debe volver a ponerse al servicio de la sociedad. Por eso necesitamos una revisión profunda de nuestro sistema de votación, para que los representantes rindan cuentas ante sus representados”, declaró entonces.
Los ejes centrales de la transformación
La cancelación de las PASO constituye uno de los puntos más disruptivos del plan. Estas primarias, que habían sido suspendidas excepcionalmente en febrero del año anterior para los comicios previos, volvían a estar en el centro del debate. El propio Milei había señalado en una entrevista con el medio La Nación+ el mismo día del discurso inaugural: “Me parece que las PASO desgastan a la ciudadanía”. La medida, de ser aprobada, alteraría por completo el escenario de cara a las elecciones de 2027, en especial para las fuerzas opositoras. Tanto el Partido Justicialista como las estructuras provinciales donde La Libertad Avanza aspira a expandir su territorio perderían una herramienta clave para dirimir internas sin costos visibles.
Por otro lado, la implementación de la ley de Ficha Limpia, una iniciativa impulsada con fuerza por el PRO y la propia fuerza libertaria, apunta a inhabilitar de manera permanente a aquellos individuos que registren condenas por delitos de corrupción para presentarse a cargos públicos electivos en el ámbito nacional. La norma establecería como causal de exclusión contar con sentencias ratificadas en segunda instancia, lo que amplía el espectro de impedimentos más allá de una condena firme.
El tercer vértice de la reforma es el nuevo esquema de financiamiento de los partidos, un aspecto que hasta ahora había despertado resquemores incluso entre los aliados naturales del oficialismo, como el PRO. Según lo trascendido, el proyecto habilitaría el aporte privado sin límites explícitos, aunque los detalles concretos de esta porción de la iniciativa no fueron revelados en el anuncio presidencial. Este punto resulta especialmente sensible, ya que implicaría un giro radical respecto del actual sistema mixto que combina fondos públicos y privados con topes regulados.
La reacción política no se hizo esperar. Mientras sectores afines al Gobierno celebraron la iniciativa como un “ajuste necesario” a una maquinaria electoral que definen como viciosa y costosa, referentes opositores advirtieron que la eliminación de las primarias podría concentrar el poder en las cúpulas partidarias y que el financiamiento sin restricciones abriría la puerta a una injerencia desmedida de grandes grupos económicos en la vida democrática.
Aún sin fecha de tratamiento parlamentario, el proyecto promete encender la discusión pública y sacudir las reglas del juego de cara al próximo ciclo electoral, en sintonía con el estilo disruptivo que Milei ha impuesto desde su llegada al poder.
