El conjunto rosarino venció con autoridad a Universidad Central y consolidó su gran presente en la Copa Libertadores, impulsado por figuras clave y una racha positiva que ilusiona.
En una actuación sólida y convincente, Rosario Central derrotó con claridad por 3-0 a Universidad Central en el estadio Olímpico de Caracas y se consolidó en lo más alto del Grupo H de la Copa Libertadores con siete unidades, compartiendo ese lugar con Independiente del Valle.
El equipo argentino mostró personalidad desde el inicio, apoyado en la calidad de sus futbolistas más determinantes. La influencia de Ángel Di María y Jáminton Campaz resultó decisiva para inclinar el desarrollo del juego, generando asociaciones que inquietaron de manera constante a la defensa rival. Sin embargo, durante gran parte de la primera etapa, esa superioridad no se tradujo en situaciones claras frente al arco, lo que mantuvo el marcador en suspenso.
El trámite cambió tras la pausa para hidratación, momento en el que el conjunto venezolano logró adelantarse algunos metros e insinuó peligro sobre el arco defendido por Jeremías Ledesma. No obstante, la falta de precisión en los últimos metros le impidió capitalizar sus avances. Cuando Central volvió a imponer condiciones, encontró la apertura del marcador en una jugada de pelota detenida, luego de una acción polémica en la que reclamó un penal no sancionado. A los 34 minutos, Ignacio Ovando conectó un envío preciso tras asistencia de Campaz y rompió el equilibrio.
En el complemento, el equipo dirigido por Jorge Almirón apostó por reforzar la mitad de la cancha para sostener la ventaja, pero lejos de replegarse, volvió a golpear rápidamente. Un penal sobre Alejo Véliz, validado tras la intervención del VAR, le permitió a Di María marcar su primer tanto en esta edición del certamen, ampliando la diferencia con un remate certero.
La reacción local no tardó en llegar y tuvo su momento más peligroso en los pies de Camilo Zapata, quien quedó mano a mano con Ledesma. Sin embargo, la notable intervención del arquero argentino evitó el descuento y sostuvo la tranquilidad del visitante, en una acción que terminó siendo clave para mantener el control del encuentro.
Con el partido prácticamente definido, Rosario Central manejó los tiempos y aprovechó los espacios en el cierre. Ya en tiempo agregado, Enzo Copetti sentenció la historia con el tercer gol, coronando una noche que reflejó la superioridad del conjunto rosarino.
El triunfo no solo reafirma su liderazgo en el grupo, sino que además extiende su racha positiva a cuatro victorias consecutivas en todas las competencias, consolidando un presente que combina eficacia, confianza y regularidad. En el plano continental, el equipo mantiene el invicto y se perfila como uno de los protagonistas de su zona, alimentando expectativas de clasificación y crecimiento en el torneo.
