En la cueva del campeón: el “Decano” busca asaltar un Monumental blindado por la rotación de lujo

En la cueva del campeón: el “Decano” busca asaltar un Monumental blindado por la rotación de lujo

El Atlético Tucumán enfrenta este domingo a un River que, pese a los cambios en su alineación, exhibe un andar demoledor bajo la conducción de Eduardo Coudet. El contexto favorece al local, aunque las modificaciones tácticas abren una pequeña rendija para la ilusión del conjunto norteño.

Visitar el escenario de Núñez representa, por naturaleza propia del oficio, el examen más exigente que pueda presentarle el calendario doméstico a cualquier contendiente del fútbol argentino, y acaso también del continente. Pero hacerlo cuando el anfitrión transita ese estado de gracia casi sobrehumano convierte la empresa en una gesta de dimensiones mayúsculas para el Atlético Tucumán, justo cuando el telón de la fase inicial del torneo Apertura amenaza con caer. La osadía del “Decano” consistirá en intentar propinar un golpe de efecto ante una formación que, según las crónicas, se presentará con varias modificaciones, motivadas por las obligaciones internacionales que aún acaparan la atención del conjunto de la banda roja.

El arranque del año calendario para los propietarios del barrio de Núñez no fue, sin embargo, un camino de rosas. Todo lo contrario: aquel ciclo tan exitoso como reconocido de Marcelo Gallardo parecía haber expirado, y tres caídas en cuatro compromisos terminaron por sellar el destino del “Muñeco”. Ante esa abrupta cuesta abajo, la dirigencia entendió que era imperioso oxigenar el ambiente, y la apuesta dio sus frutos de manera inmediata. Desde que Eduardo Coudet asumió el timón, la nave millonaria navega con una precisión quirúrgica, como si los rieles se hubieran enderezado por arte de magia.

El denominado “efecto Coudet” no es una mera construcción periodística, sino una realidad estadística que deslumbra. El “Chacho” le devolvió al plantel aquello que nunca debió perder: identidad, frescura en la conducción del balón y ese carácter indómito que caracteriza a los grandes. Con un solo revés en diez presentaciones –precisamente en el Superclásico frente a Boca– y ocho victorias en su haber, el entrenador acumula una efectividad cercana al ochenta y tres por ciento de los puntos en disputa. El más reciente peldaño conquistado tuvo lugar el jueves en tierras brasileñas, donde su escuadra doblegó por la mínima al Bragantino en el certamen de la Copa Sudamericana. Aquella noche tuvo como figura estelar al joven custodio del arco, Santiago Beltrán, quien no solo detuvo un lanzamiento penal sino que acumula una decena de compromisos sin recibir anotaciones, una cifra que supera ampliamente los tantos que le marcaron desde su irrupción en el once titular.

De este modo, el conjunto de Núñez comanda su zona en la competencia continental con siete unidades sobre nueve posibles. La racha invita al temor respetuoso, sobre todo para un “Decano” que padece cada salida lejos de su reducto de 25 de Mayo y Chile. Sin embargo, el horizonte presenta una novedad que algunos interpretan como un tenue rayo de esperanza para los tucumanos.

Según trascendió en los despachos de la prensa especializada, Coudet se inclinaría por una alineación de carácter suplente o rotativo para el compromiso dominical. Con el boleto a la siguiente ronda ya asegurado y la mira puesta en el objetivo internacional como estandarte prioritario, la estrategia se orienta a distribuir esfuerzos después del desgaste sufrido en el viaje a Brasil, y a resguardar piezas valiosas de cara al duelo definitorio del próximo jueves frente al Carabobo. En esa lógica, Aníbal Moreno, uno de los volantes más castigados por la exigencia física, gozaría de merecido reposo. Como contrapartida, un puñado de futbolistas de linaje contrastado asoman con serias probabilidades de saltar al césped desde el pitazo inicial: Germán Pezzella, Matías Viña, Fabricio Bustos, Santiago Simón, Joaquín Freitas y la perla ecuatoriana Kendry Páez serían de la partida.

A ello se suma la posible reaparición de Juan Fernando Quintero en la convocatoria, luego de superar una lesión de carácter muscular, mientras que Maximiliano Meza vuelve a quedar a disposición del cuerpo técnico. Un detalle no menor incluye a Marcos Acuña, Gonzalo Montiel y el propio Viña, quienes custodian un crédito de amonestaciones al límite, lo que refuerza aún más la decisión técnica de mover el tablero y conceder descanso a los habituales titulares.

El “Millonario” arriba a esta última fecha del grupo con veintinueve puntos en su casillero, ya clasificado aunque sin margen para alcanzar al líder de la Zona B, el sorprendente Independiente Rivadavia que suma treinta y tres. No obstante, el elenco de Núñez no puede permitirse un instante de relajación, porque se juega el segundo puesto contra Argentinos Juniors (también con veintinueve) y Rosario Central (veintisiete). Un triunfo le garantizaría ese lugar de privilegio de cara a las instancias decisivas –lo que implicaría cruzar con el séptimo clasificado de la Zona A– y, fundamentalmente, alimentaría su escalada en la tabla anual, esa senda directa que conduce a la próxima edición de la Copa Libertadores.

De esta manera, el “Decano” cerrará su participación en el presente Apertura cargando sobre sus espaldas la difícil misión de aguarle la fiesta a un ciclo que, hasta el momento, apenas si exhibe resquicios. El Atlético Tucumán sabe, por experiencia y memoria, que en el Monumental cada traspié se paga con un grito en contra, y que aunque el adversario presente un repertorio de nombres considerados alternativos, la jerarquía acumulada en el banco de relevos de Coudet sigue teniendo aroma y peso de selección. La hazaña, aunque improbable, no está prohibida. Pero para intentarla harán falta algo más que buenas intenciones.

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