Con un cabezazo salvador de Martínez Quarta en tiempo añadido, el equipo argentino venció a Bragantino en Brasil y se afirmó como líder del Grupo H de la Copa Sudamericana 2026
River consiguió una victoria de enorme valor en territorio brasileño al imponerse por 1-0 frente a Bragantino en un encuentro cargado de tensión, dramatismo y momentos decisivos. El conjunto dirigido por Eduardo Coudet encontró el premio en el último suspiro del partido, cuando Lucas Martínez Quarta pasó de protagonizar un error determinante a convertirse en el héroe absoluto de la noche.
El estadio Cícero de Souza Marques fue escenario de un duelo equilibrado, en el que el equipo argentino asumió la iniciativa pero careció de profundidad durante largos pasajes. Sin embargo, el desenlace terminó favoreciendo a un River que supo resistir y golpear en el instante justo, sumando tres puntos que lo consolidan en la cima del Grupo H con siete unidades tras tres jornadas.
El encuentro tuvo un protagonista excluyente bajo los tres palos: el joven arquero Santiago Beltrán, de apenas 20 años, quien sostuvo a su equipo en los momentos más delicados. Sus intervenciones en la primera etapa evitaron la caída del arco millonario, pero su acción más determinante llegó en el complemento, cuando contuvo un penal clave que pudo haber cambiado el rumbo del partido.
La jugada de la pena máxima tuvo como involuntario eje al propio Martínez Quarta. Tras una acción confusa que incluyó la intervención del árbitro Wilmar Roldán, el defensor perdió el balón y cometió una infracción dentro del área. La sanción fue confirmada tras revisión, pero Beltrán respondió con una atajada decisiva ante el remate de Eduardo Sasha, manteniendo el marcador en cero y sosteniendo la esperanza visitante.
A partir de allí, el desarrollo tomó un giro. La expulsión de un futbolista del conjunto brasileño modificó el trámite, obligando a Bragantino a replegarse y ceder terreno. River comenzó a manejar la pelota con mayor claridad y buscó el triunfo con insistencia, aunque sin demasiada precisión en los metros finales.
El cambio de ritmo llegó desde el banco. Las variantes introducidas por el cuerpo técnico aportaron frescura y dinamismo, especialmente en la mitad de la cancha, donde el equipo logró mayor control y profundidad. Aun así, el empate parecía sellado hasta que apareció la jugada decisiva.
Cuando el reloj marcaba los 93 minutos, una pelota detenida cambió la historia. Un centro preciso desde la derecha encontró a Martínez Quarta, quien se elevó sin marca y conectó un cabezazo certero que venció al arquero rival. El defensor, señalado minutos antes por el penal cometido, se redimió de la mejor manera posible y desató el festejo de todo el plantel.
El gol no solo significó una victoria agónica, sino también un paso fundamental en el objetivo de avanzar a la siguiente instancia. River quedó como líder del grupo, seguido de cerca por Carabobo, mientras que Bragantino permanece relegado en la tabla.
Más allá del rendimiento irregular, el equipo argentino dejó una señal clara: incluso en noches complejas, tiene la capacidad de sostenerse, resistir y golpear en el momento justo. Esa resiliencia, sumada a la eficacia en los instantes decisivos, puede resultar determinante en su camino dentro del certamen continental.
