“Río Grande no es el fin de nada, sino el umbral hacia el futuro argentino”

“Río Grande no es el fin de nada, sino el umbral hacia el futuro argentino”

El intendente Martín Pérez presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires la obra “Territorios del Futuro. Atlántico Sur y Antártida”, un compilado que invita a repensar la soberanía, el desarrollo sustentable y la proyección bicontinental desde el extremo austral del país.

En el bullicioso escenario de la Feria Internacional del Libro que cada año convierte a Buenos Aires en la capital literaria de habla hispana, irrumpió una voz que no vino del centro, sino del confín austral. El intendente de Río Grande, Martín Pérez, encabezó un acto que, lejos de pasar inadvertido, logró concentrar la atención de referentes políticos, académicos y religiosos alrededor de una premisa tan audaz como provocadora: el sur no es un callejón sin salida, sino la puerta de entrada a los debates estratégicos que definirán el devenir de la Nación.

El libro presentado, titulado “Territorios del Futuro. Atlántico Sur y Antártida”, no nació como un mero ejercicio académico despegado de la realidad. Por el contrario, los organizadores del evento subrayaron que la publicación es el fruto de un proceso de reflexión colectiva iniciado en Tierra del Fuego, y que aspira a instalar, desde la geografía más extrema del país, una mirada integral y de largo aliento sobre asuntos medulares: la afirmación de la soberanía, las potencialidades del desarrollo económico con inclusión social, la preservación del ambiente, la consolidación de la paz regional y la presencia argentina ininterrumpida en los territorios australes.

La convocatoria reunió a un arco plural de personalidades vinculadas al pensamiento geopolítico y social argentino. Entre los asistentes de mayor peso se contaron el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo; la titular de la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común, Agustina Rodríguez Saá; y el director ejecutivo de CLACSO, Pablo Vommaro. También acompañaron la presentación dos nombres de larga trayectoria en la gestión pública: Jorge Taiana y Gabriel Katopodis. A la nómina se sumó un mensaje enviado por Emilce Cuda, en representación de la Pontificia Comisión para América Latina, lo que otorgó al encuentro un inequívoco matiz de diálogo entre la política territorial y el pensamiento social inspirado por el Papa Francisco.

El momento culminante de la jornada llegó con la exposición del propio Pérez. El jefe comunal, con la seguridad de quien gobierna diariamente en la frontera más austral del país, desafió una representación muy arraigada en el sentido común metropolitano. “Río Grande no es el fin de nada”, sostuvo con firmeza ante el auditorio, para luego agregar: “Es un punto de partida para pensar una agenda estratégica para el futuro argentino”. La frase, breve pero de una potencia conceptual notable, actuó como un faro que redirigió la mirada de los presentes hacia el sur profundo.

Para Pérez, la soberanía no es una categoría abstracta que se estudia en los manuales, sino una experiencia viva que late en cada rincón de su ciudad. “En Río Grande la soberanía no es un concepto lejano”, remarcó, y enseguida la ancló en tres dimensiones concretas: la defensa inclaudicable de las Islas Malvinas, el trabajo cotidiano de una comunidad industrial y pesquera que se levanta cada madrugada, y la construcción permanente de lazos comunitarios que impiden el desarraigo. En esa trilogía —la causa nacional, el esfuerzo productivo y la cohesión social— el intendente encontró la clave para demostrar que el extremo sur es un laboratorio de Nación en estado puro.

El jefe comunal aprovechó también para poner en valor el rol estratégico que Río Grande y toda la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur ocupan en el debate contemporáneo sobre la proyección argentina en el Atlántico Sur y el continente blanco. Señaló que la discusión en torno a los recursos naturales —no solo los hidrocarburos, sino también la biodiversidad marina y las reservas de agua dulce de la Antártida— no puede seguir postergándose en los escritorios porteños, sino que debe asumirse desde el propio territorio donde esos recursos se encuentran.

La publicación recupera, además, una serie de conceptos que dialogan fluidamente con el magisterio del Papa Francisco: el cuidado de la Casa Común como imperativo ético, la integración regional como camino para superar mezquindades nacionales, y el pensamiento social que coloca a la persona y a la comunidad por encima de cualquier cálculo economicista. Pérez no dudó en apropiarse de esa tradición de pensamiento. “Como decía el papa Francisco, los pueblos no se movilizan solo por necesidades, también se movilizan por sueños”, evocó, y acto seguido lanzó una afirmación que sonó a compromiso: “Desde Río Grande tenemos mucho para aportar a ese sueño colectivo”.

A lo largo de su alocución, el intendente fue desplegando una concepción de la soberanía que se aleja de la visión meramente defensiva o militar para abrazar una perspectiva dinámica, asociada indisociablemente al desarrollo productivo con valor agregado, a la inversión en ciencia y tecnología aplicadas a los ecosistemas australes, y al arraigo de las poblaciones en territorios que históricamente han sufrido la sangría del despoblamiento. “Cuando discutimos qué Estado queremos y qué país queremos construir, no hablamos de algo ajeno”, afirmó Pérez, en un intento clarísimo por acercar el debate geopolítico a la vida cotidiana de los ciudadanos. “Hablamos de nuestra vida cotidiana, de nuestras familias, de nuestra industria y de nuestra comunidad”, completó, cosiendo así el plano macro con el micro.

El cierre de su intervención no defraudó las expectativas. Con una convocatoria que pretendió ser un llamado a la unidad nacional desde la diversidad regional, Pérez instó a consolidar “desde el sur” una mirada común sobre los territorios estratégicos del porvenir. Y entonces llegó la sentencia final, que el público recibió con un prolongado aplauso: “El fin del mundo también puede ser el lugar donde empieza todo”. Con esas palabras, el intendente de Río Grande no solo presentó un libro, sino que esbozó una narrativa alternativa para pensar la Argentina del siglo XXI: no como un país que mira hacia el norte esperando soluciones, sino como una Nación bicontinental y oceánica que descubre en sus confines australes la plataforma de lanzamiento hacia un destino más justo, más soberano y más integrado al mundo que viene.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *