Hallazgo macabro en la Costanera: restos descuartizados en un complejo abandonado mientras la pesquisa por el jubilado desaparecido da un vuelco estremecedor

Hallazgo macabro en la Costanera: restos descuartizados en un complejo abandonado mientras la pesquisa por el jubilado desaparecido da un vuelco estremecedor

A veinte jornadas de la búsqueda de Aníbal Cepeda, un hombre de 72 años cuyo rastro se perdió a finales de abril en Río Gallegos, los pesquisas enfrentan ahora una escena escalofriante: partes humanas repartidas en bolsas, ocultas tanto en un departamento clausurado como dentro de un pozo ciego. La identidad de la víctima permanece en veremos a la espera de los estudios forenses, mientras la causa suma una detención de alto voltaje.

La investigación que mantenía en vilo a la comunidad santacruceña sufrió este domingo una mutación trágica e inesperada. Lo que durante veinte días fue la angustiante búsqueda de un jubilado de 72 años, desaparecido desde el pasado 20 de abril en el corazón de Río Gallegos, se transformó de golpe en un escenario de horror: efectivos de las fuerzas de seguridad dieron con un cuerpo brutalmente desmembrado en un complejo edilicio ubicado sobre la franja costera. El descubrimiento, ocurrido durante las primeras horas de la mañana, sacudió los cimientos de la pesquisa y obligó a los investigadores a avanzar con extremo sigilo antes de aventurar cualquier vinculación definitiva con la ausencia de Aníbal Cepeda.

De acuerdo con lo recabado por fuentes policiales de alto rango que participan activamente en el operativo, los restos humanos se hallaban fraccionados en múltiples segmentos, alojados dentro de bolsas plásticas y esparcidos en diferentes puntos del predio. Una porción relevante del cadáver fue localizada en el interior de uno de los apartamentos en estado de abandono, mientras que el resto apareció en una dependencia subterránea de características siniestras: un pozo ciego anexo a una vivienda contigua, situada a la vuelta del terreno, donde reside un hombre de edad longeva. Las mismas fuentes consultadas por este medio precisaron que, dentro del departamento, los peritos levantaron las denominadas “partes blandas” junto con la cabeza; en contraste, las extremidades superiores e inferiores estaban sumergidas en el pozo ciego, lo que añade una capa adicional de brutalidad al cuadro.

El macabro hallazgo tuvo lugar en un complejo delimitado por las arterias Gobernador Moyano y Federico Sphur, una zona que desde entonces se transformó en un hervidero de uniformes y cintas de seguridad. Hasta bien entrada la tarde, trabajaron codo a codo efectivos de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI), personal de Criminalística, gendarmes nacionales y peritos judiciales. La pista que condujo a los agentes hasta el segundo punto del hallazgo —la vivienda con el pozo ciego— fue aportada por un vecino del sector, quien alertó sobre movimientos que calificó como “raros”: aseguró haber observado a un individuo ingresando a la propiedad de manera furtiva en días recientes.

A pesar del estremecimiento social que provocó la noticia, los investigadores se guardaron de confirmar oficialmente que los despojos pertenezcan a Aníbal Cepeda. “Sería una locura anticiparnos a eso”, subrayaron fuentes cercanas al expediente, en un claro llamado a la prudencia mientras la causa ingresa en su fase más delicada. Por tal motivo, todas las miradas se dirigen ahora a los resultados de la autopsia y a las pericias forenses que deberán esclarecer dos incógnitas fundamentales: la identidad plena de la víctima y las circunstancias precisas que rodearon su deceso, incluida la data de la muerte y eventuales signos de violencia previa al desmembramiento.

La conmoción por el descubrimiento coincidió en el tiempo con otra novedad de alto voltaje judicial. Ese mismo domingo, la Policía de Santa Cruz oficializó la aprehensión de Marcelo Félix Curtti, un hombre que venía siendo intensamente buscado en el marco de la causa y al que los pesquisas habían señalado como una persona de interés cardinal. Fuentes oficiales confirmaron que Curtti permanece detenido en calidad de imputado como presunto responsable de la desaparición del jubilado, alojado en la Comisaría Primera de Río Gallegos. Según trascendió en medios locales, los pesquisas habrían llegado hasta los departamentos de la Costanera a partir de información surgida luego de la captura de este sospechoso, aunque hasta el cierre de esta edición las autoridades no brindaron precisiones acerca del vínculo que unía a Curtti con Cepeda.

El expediente, que tramita en el Juzgado de Instrucción N°1 de Río Gallegos, mantenía desde la denuncia inicial —interpuesta por la ex pareja del desaparecido, una mujer de 29 años— distintas aristas investigativas abiertas. En los días previos al hallazgo, uno de los focos centrales apuntaba a los movimientos efectuados con la tarjeta de débito del jubilado después de su desaparición. Ese rastro había derivado en allanamientos y en la identificación de dos sujetos que aseguraron haber encontrado tanto la documentación como la plástico bancario de Cepeda. Entre las hipótesis que barajan los investigadores, cobró fuerza la posibilidad de un móvil económico: según información reservada, el septuagenario habría percibido una indemnización de monto significativo en fechas recientes, y se analiza si ese dinero pudo haber desencadenado el desenlace fatal.

El caso, que generó una conmoción profunda en toda Santa Cruz, movilizó operativos de búsqueda de una envergadura pocas veces vista en la región. Los rastrillajes incluyeron recorridos con drones, caballos, móviles policiales y gomones semirrígidos, abarcando tanto sectores urbanos como áreas periféricas de la ciudad. Un detalle no menor agrega una capa más de complejidad al rompecabezas: los departamentos donde fueron localizados los restos forman parte de un conjunto de bienes decomisados en causas federales vinculadas a Daniel Muñoz, exsecretario privado de Néstor Kirchner investigado por lavado de activos. El predio, según fuentes consultadas, quedó bajo custodia de Gendarmería Nacional debido a los reiterados episodios de vandalismo y ocupaciones ilegales que lo aquejaban. Ese contexto de abandono y oscuridad legal pudo haber ofrecido, según sospechan los investigadores, el escenario perfecto para la comisión de un crimen que ahora mantiene en vilo a toda una provincia.

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