Ávila y Copetti meten al Canalla en semis, pero Milito enciende el ventilador: “Nos sentimos robados”

Ávila y Copetti meten al Canalla en semis, pero Milito enciende el ventilador: “Nos sentimos robados”

El conjunto auriazul dio vuelta el duelo ante la Academia en el tiempo adicional y selló su boleto a la siguiente instancia. Sin embargo, las miradas se desviaron rápidamente del plano futbolístico hacia un cruce de declaraciones explosivas: el mandamás académico lanzó durísimas acusaciones contra el arbitraje y la gestión de la AFA, mientras que Ángel Di María respondió con un comunicado lapidario desde sus plataformas digitales.

En un escenario de máxima exigencia, el desarrollo del juego quedó inevitablemente relegado a un segundo plano tras el cierre de los Cuartos de Final del Torneo Apertura. Los números fríos reflejarán que Rosario Central se impuso por 2 a 1 sobre Racing en el Gigante de Arroyito y, de esa manera, consiguió un pasaje a las Semifinales del certamen. La remontada del elenco dirigido por Jorge Almirón se concretó durante el período complementario, gracias a las conquistas de Ávila y Copetti, que le dieron la vuelta al marcador adverso.

Pero más allá de lo sucedido sobre el césped, la controversia se trasladó rápidamente a los pasillos, las conferencias y las redes sociales. El foco de la discusión quedó centrado en las feroces quejas que el presidente de Racing, Diego Milito, vertió ante los medios de comunicación, y en la contundente reacción que no tardó en llegar desde el vestuario visitante, encabezada por el campeón del mundo Ángel Di María.

El exdelantero y actual dirigente académico no ahorró calificativos a la hora de analizar el trabajo del juez principal, Darío Herrera. Milito fue lapidario al afirmar que su equipo se sintió perjudicado de manera grosera. “Nos sentimos robados”, disparó con crudeza. En su alegato, el presidente apuntó directamente a las dos expulsiones que sufrió su plantel: la tarjeta roja directa que vio Maravilla Martínez y la doble amonestación que derivó en la temprana ducha para Di Cesare. A su juicio, todo ocurrió en un contexto de supuesta “cancha inclinada” que beneficiaba deliberadamente al conjunto anfitrión.

Pero sus palabras no se limitaron a la queja puntual. Milito elevó el tono y extendió su crítica hacia las estructuras más profundas del fútbol argentino. “Apelo a dejar una reflexión para todo nuestro fútbol. Creo que el fútbol argentino está roto, no da para más. Creo que hay que hacer algo. Hoy todos, dirigentes, jugadores, hinchas tenemos que reflexionar. Estoy a plena disposición para reconstruir nuestro fútbol”, reflexionó con un semblante severo. En sus declaraciones, el presidente hizo alusión directa al desempeño del árbitro y al funcionamiento actual de la Asociación del Fútbol Argentino bajo la conducción de Claudio Tapia, a quien criticó de manera implícita pero evidente al tildar lo ocurrido de “vergonzoso desde todo punto de vista”.

La respuesta no se hizo esperar. El capitán del Canalla, Ángel Di María, tomó la posta y salió al cruce sin vueltas a través de un comunicado difundido en sus cuentas personales. El campeón del mundo contestó con firmeza: “El fútbol no está manchado, ahora somos todos iguales, y eso molesta”. En su descargo, el volante enfatizó que la distancia histórica entre los clubes tradicionalmente favorecidos y los del interior del país se está reduciendo de manera irreversible. Señaló con precisión quirúrgica que “el periodismo más fuerte está en Buenos Aires, por eso los del interior siempre tuvimos que callarnos, pero no nos callamos más”.

Con una crudeza inusual, Di María dedicó varios de sus pasajes al propio Milito. “Hoy es más fácil pegarle a Central que hacer mea culpa y corregir tus propios errores”, sentenció el rosarino, en una clara invitación a la autocrítica que, a su entender, brilló por su ausencia en el bando rival. Y añadió una frase que quedó flotando en el ambiente como un dardo envenenado: “Muchos de los que quieren cambiar al fútbol no pueden ni dirigir su club”.

En medio de esta polvareda, el horizonte inmediato del Canalla señala una nueva parada de alto voltaje. Rosario Central enfrentará el próximo sábado a River Plate en el mismísimo Monumental de Núñez, por un lugar en la gran final. Pero la previa ya se enrarece aún más: el ex presidente millonario Rodolfo D’Onofrio decidió subirse a la controversia y lanzó una advertencia que encendió todas las alarmas. D’Onofrio manifestó que River deberá extremar los recaudos y mantenerse atento ante la posibilidad de que se repitan polémicas arbitrales que afecten el desarrollo del juego, en un contexto de creciente tensión institucional.

En las antípodas de las especulaciones, el entrenador de Central, Jorge Almirón, optó por la mesura pero sin resignar contundencia al responderle indirectamente a Milito. “No sé qué partido vio. Nosotros ganamos bien en la cancha”, declaró el estratega, defendiendo la legitimidad de un triunfo que, más allá de las estadísticas, ya dejó una huella imborrable en la previa de lo que se viene.

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