La estrategia de la Libertad Avanza, articulada con gobernadores aliados, logró frenar el intento opositor de citar al jefe de Gabinete por denuncias de corrupción. Una pulseada reglamentaria definió el rumbo en el recinto.
En una jornada signada por la ebullición política y el vértigo parlamentario, la Cámara de Diputados fue escenario de una intrincada batalla reglamentaria que concluyó con la protección del jefe de Gabinete, evitando que la oposición lograra su interpelación en medio de un creciente escándalo por supuestos actos de corrupción. El oficialismo desplegó una meticulosa operación de bloqueo que combinó ingeniería legislativa, alianzas provinciales y una precisa gestión de los tiempos, dejando a los sectores críticos sin margen para avanzar sobre el funcionario.
La pulseada comenzó temprano, cuando el espacio oficialista convocó a una asamblea para las 10 de la mañana con un propósito claro: erigir un obstáculo infranqueable frente al pedido opositor de interpelar al exvocero presidencial. La oposición, por su parte, había fijado para las 11 horas su propia iniciativa, orientada a cuestionar al funcionario por el avance de las denuncias vinculadas a irregularidades patrimoniales y presunto mal uso de bienes estatales. La discusión derivó rápidamente hacia un laberinto normativo: los legisladores adversarios al gobierno buscaban, mediante una moción, establecer un cuarto intermedio que permitiera dar luz verde a la sesión contra Adorni, mientras que el bloque oficialista, sostenido por el respaldo de mandatarios provinciales afines, pretendía mantener activo el encuentro ya iniciado. La votación definitiva sobre el levantamiento de la sesión arrojó un resultado adverso a los intentos opositores, con 132 sufragios negativos frente a 110 positivos.
Los gobernadores aliados se transformaron en piezas clave del tablero libertario. Gracias a su influencia, lograron sentar en sus bancas a los diputados necesarios para respaldar la sesión impulsada por el oficialismo, centrada en temáticas como zonas frías y hojarasca, que alcanzó justamente los 129 presentes exigidos por el reglamento. De esta manera, tejieron un cerco protector alrededor del jefe de Gabinete. Entre los territorios que aportaron su respaldo se destacaron Tucumán, bajo la conducción de Osvaldo Jaldo; San Juan, con Marcelo Orrego a la cabeza; Misiones, liderada por Hugo Passalacqua; Salta, gobernada por Gustavo Sáenz; además de la neuquina Karina Maureira, vinculada a Rolando Figueroa; la bahiense Karina Banfi; la mendocina Lourdes Arrieta; y la radical jujeña María Inés Zigarán, sumándose también el radicalismo y el espacio MID. Todos ellos confluyeron en acompañar a la bancada violeta, permitiendo al oficialismo cumplir uno de sus cometidos centrales: impedir que los sectores opositores concretaran el emplazamiento de comisiones. De ese modo, no solo Adorni quedó resguardado de tener que explicar las presuntas irregularidades en la utilización de recursos públicos y su evolución patrimonial, sino que también se blindó la comparecencia de otros funcionarios cuestionados, como la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, y el titular de la cartera de Economía, Luis “Toto” Caputo, a quienes se pretendía interpelar por el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario.
Otra jugada maestra del arco libertario consistió en dilatar los tiempos deliberativos. La sesión opositora prevista para las 11, orientada a interpelar a Adorni, no podía iniciarse más allá de las 11.30. Sin embargo, recién pasadas las 11.40, el titular de la Cámara habilitó la votación de la moción presentada por el presidente del bloque celeste, Germán Martínez. Fue entonces cuando la legisladora libertaria Silvina Giudici exhibió con ironía que el lapso reglamentario para emplazar comisiones ya había expirado, celebrando la eficacia de la demora inducida por su espacio.
El debate no se limitó a la hermenéutica del reglamento. El diputado Esteban Paulon, de la Unión por la Patria, arremetió contra los oficialistas por lo que calificó como un “reboleo” en materia de Zonas Cálidas, aludiendo a las negociaciones que habría encabezado Diego Santilli con mandatarios provinciales aliados para asegurar el quórum a cambio de impulsar una resolución que otorgue ventajas energéticas a seis provincias del norte argentino. Pero Paulon lanzó una advertencia contundente: “Si hay un gobierno mal pagador, es este”. Por su parte, Néstor Pitrola, del Frente de Izquierda, sumó su voz crítica al cuestionar los trueques impulsados por el Ejecutivo, al deslizar que también se estaría negociando el destino de pliegos judiciales con los gobernadores a cambio de ciertos acompañamientos parlamentarios. “Nosotros no participamos del reparto de jueces”, enfatizó el diputado del Partido Obrero, aludiendo al espinoso tratamiento que esos pliegos enfrentan en el Senado, donde los gobernadores esperan ser escuchados y ya habrían hecho llegar sus requerimientos al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El argumento esgrimido por Martín Menem para no extender la sesión ni habilitar la primera moción de cuarto intermedio solicitada por Unión por la Patria fue contundente: “No puede haber dos sesiones simultáneas en el recinto”. Y añadió, con énfasis: “No existe un solo antecedente en toda la historia de esta Cámara donde una sesión especial interrumpa a otra”, calificando la propuesta de Martínez como improcedente. Nicolás Mayoraz, por su parte, se quejó de la fecha elegida por la oposición para acelerar el trabajo en comisiones y apuntó directamente contra lo que denominó una “maniobra” adversaria. “Pretenden introducir la discusión de un tema cuando ya hay una sesión en curso. Resulta imposible plantear la suspensión en cuarto intermedio para iniciar otra asamblea”, argumentó.
Una de las intervenciones más encendidas provino de Paula Penacca, quien criticó con ferocidad la demora impuesta por la presidencia de la Cámara. “Usted no es juez ni emperador”, espetó al reclamar que se sometiera a votación la segunda propuesta del bloque celeste destinada a levantar la sesión. “Cumpla con el artículo 127 del Reglamento y ponga a consideración la moción de orden solicitada por nuestro bloque”, exigió con visible irritación. La legisladora camporista continuó su arenga: “Hay que empezar a discutir los temas que realmente importan a los argentinos, porque tienen muchos más problemas desde que ustedes gobiernan”. Acto seguido, acusó a Martín Menem de “entorpecer” el funcionamiento de la Cámara y de buscar sostener una sesión que, a su juicio, pretende “condonarle las deudas a Edesur y Edenor”. “Nosotros queremos defender a los 3.200.000 ciudadanos que perderán el subsidio del Régimen Zona Fría, mientras ustedes defienden a las empresas energéticas”, remató entre alaridos.
La oposición no solo aspiraba a interpelar a Adorni, Sandra Petovello y Luis Caputo, sino que también pretendía emplazar comisiones que, según denuncian, el oficialismo mantiene “bloqueadas”. Entre los temas que buscaban poner sobre la mesa figuraban iniciativas vinculadas a licencias parentales y familiares, así como dictámenes orientados a atender problemáticas de los jubilados, como la creación por ley del programa Remediar, clausurado por el Gobierno en abril pasado. “Todo nuestro temario tiene que ver con emplazamientos a comisiones que ustedes no quieren que funcionen. No trabajan las comisiones; cuando intentamos emplazar, conviocan una sesión una hora antes y nos impiden deliberar”, se lamentó el santafecino Germán Martínez instantes antes de la votación que sepultó las aspiraciones opositoras de avanzar contra Adorni. Ahora, los sectores críticos evalúan la posibilidad de convocar una nueva sesión en un intento por reflotar sus demandas.
