Un problema eléctrico no pudo frenar el ímpetu de Colapinto, que brilló en los momentos decisivos y selló su pasaje a la SQ2

Un problema eléctrico no pudo frenar el ímpetu de Colapinto, que brilló en los momentos decisivos y selló su pasaje a la SQ2

El piloto argentino superó una jornada adversa en el Gran Premio de Canadá, donde ni una falla en su monoposto ni la falta de ensayos previos impidieron que exhibiera su talento. A pesar de largar décimo tercero en la carrera Sprint, su remontada se convirtió en la nota destacada de una sesión dominada por los Mercedes de Russell y Antonelli.

La jornada canadiense se presentaba como un desafío mayúsculo para Franco Colapinto, y los primeros compases no hicieron más que confirmar los peores presagios. El joven representante argentino enfrentó una sesión de ensayos libres que resultó completamente estéril, luego de que su monoplaza sufriera una avería eléctrica en la vuelta de presentación. Antes siquiera de completar un giro cronometrado, el Alpine se detuvo en la recta previa a la recta principal, arribando a los talleres únicamente por inercia. A pesar del denodado esfuerzo de sus mecánicos, el inconveniente en la unidad de potencia resultó insalvable, condenando al pilarense a afrontar la clasificación sin haber rodado ni una sola vuelta sobre el asfalto mojado de Montreal.

De esta manera, casi sin rodaje y con todas las expectativas en contra, Colapinto saltó a la pista para la qualy. Su primer intento lo relegó a las posiciones de retaguardia, un revés que parecía anticipar una tarde gris. Sin embargo, en su segundo embiste, el volante demostró una madurez encomiable: ejecutó un giro soberbio de 1 minuto, 15 segundos y 484 milésimas, catapultándose hasta el décimo lugar. Como suele suceder en el destino de los grandes competidores, la suerte se alió con su osadía. Apenas segundos después de registrar esa marca prodigiosa, Fernando Alonso estrelló su Aston Martin contra las protecciones, lo que provocó una bandera roja que congeló la sesión con apenas 1 minuto y 46 segundos restantes en el reloj.

Ese brevísimo lapso antes del cierre resultó letal para varios pilotos. Entre los damnificados se encontró el francés Pierre Gasly, quien no pudo iniciar un nuevo giro antes del final, quedándose sin oportunidad de mejorar su crono. Aquella fatalidad ajena se convirtió en un respiro providencial para Colapinto, que conservó el undécimo puesto y se aseguró un sitio en la SQ2. “Hubo que ponerle coraje a la cuestión”, declaró más tarde, con una sonrisa que evidenciaba la épica del momento.

Ya en la segunda fase clasificatoria, la paridad entre los integrantes del pelotón intermedio alcanzó niveles extremos. Al argentino le faltó apenas una décima y media para desbancar al Williams de Carlos Sainz —el último en colarse en la SQ3— y también a los Audi de Nico Hulkenberg y Gabriel Bortoleto. Aunque no logró avanzar a la instancia definitiva, su decimotercer puesto final en la parrilla de salida para la carrera Sprint del sábado tuvo un valor incalculable, sobre todo considerando las adversidades iniciales.

“Fue una jornada muy compleja, pero creo que la supimos llevar adelante y extraje el máximo rendimiento del paquete que tenía a mi disposición”, reflexionó el pilarense, quien no pudo testear ninguna de las mejoras que Alpine había introducido en el auto. Como broche de su análisis, Colapinto dejó una reflexión que denota su compromiso con el crecimiento: “Tengo la sensación de que estamos un pelín peor que en Miami y debemos comprender las razones”. En el frente del espectáculo, los Mercedes de George Russell y Kimi Antonelli se erigieron como dueños absolutos de la clasificación, asegurándose un lugar en la primera fila y marcando el ritmo a batir en la carrera corta del sábado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *