Tras el sorteo realizado por la Conmebol en Paraguay, quedaron definidos los cruces de las fases decisivas de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Boca y River quedaron ubicados en el mismo cuadro y un posible Superclásico podría producirse en semifinales, mientras que los representantes argentinos en la Libertadores afrontarán desafíos de distinta complejidad.
La emoción de la fase de grupos apenas había dejado espacio para celebraciones o lamentos cuando la Confederación Sudamericana de Fútbol puso en marcha una nueva etapa de sus competencias más importantes. En la sede de la Conmebol, ubicada en Luque, Paraguay, se llevó a cabo el esperado sorteo que definió el recorrido de los equipos clasificados a las instancias eliminatorias de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, cuyos encuentros se disputarán después de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá.
Uno de los focos principales estuvo puesto en Boca Juniors. La inesperada eliminación sufrida ante Universidad Católica en la Libertadores obligó al conjunto de La Ribera a reacomodarse en la Copa Sudamericana, certamen en el que intentará recomponer su imagen internacional. El sorteo determinó que el equipo xeneize deberá afrontar un repechaje frente a O’Higgins de Chile, una serie que aparece como el primer gran desafío para seguir con vida en el torneo. En caso de avanzar, el conjunto argentino tendrá como siguiente obstáculo a Recoleta de Paraguay, líder de su grupo y responsable de dejar fuera de competencia a San Lorenzo.
El destino también dejó abierta la posibilidad de un nuevo capítulo del enfrentamiento más apasionante del fútbol argentino. River Plate quedó ubicado en el mismo sector del cuadro que Boca y, si ambos logran superar las rondas previas, podrían protagonizar un histórico Superclásico en las semifinales de la competencia. El Millonario, que avanzó directamente a los octavos de final tras dominar su zona, aguardará por el ganador de la llave entre Independiente Santa Fe y Caracas. La eventual serie frente a Boca tendría su primer episodio en La Bombonera y la definición en el estadio Monumental.
La presencia argentina en la Sudamericana no se limita a los dos gigantes del país. Tigre también tendrá una exigente tarea frente a Nacional de Uruguay, con la posibilidad de medirse posteriormente contra Montevideo City Torque si logra superar la primera eliminatoria. Por su parte, Lanús, vigente campeón del certamen, iniciará su defensa del título enfrentando a Cienciano de Perú. Si consigue avanzar, el conjunto granate deberá cruzarse con Botafogo, considerado uno de los equipos más sólidos de la competencia y dueño de una de las mejores campañas de la fase regular.
Los playoffs de la Copa Sudamericana se disputarán entre el 21 y el 30 de julio, mientras que los octavos de final tendrán lugar entre el 11 y el 20 de agosto, fechas que marcarán el comienzo de la etapa más intensa del certamen continental.

En la Copa Libertadores, cuatro representantes argentinos continúan soñando con alcanzar la final. Sin embargo, el sorteo ofreció panoramas muy diferentes para cada uno de ellos.
Rosario Central, que vio escaparse el primer puesto de su grupo en la última jornada, no tuvo demasiada fortuna. El conjunto rosarino deberá enfrentarse a Corinthians de Brasil, uno de los rivales más exigentes que podía encontrar en el camino. El cruce aparece como una auténtica prueba de carácter para un equipo que aspira a convertirse en protagonista del torneo.
Distinta parece ser la situación de Estudiantes de La Plata. El Pincha logró la clasificación en el cierre de la fase de grupos y ahora tendrá enfrente a Universidad Católica de Chile, equipo que llega fortalecido tras haber eliminado a Boca Juniors. Aunque el conjunto chileno demostró ser competitivo, el equipo platense considera que tiene argumentos suficientes para avanzar a los cuartos de final.
Platense, una de las revelaciones de la temporada internacional, recibió una noticia alentadora. A pesar de haber finalizado en la segunda posición de su grupo, quedó emparejado con Coquimbo Unido, la gran sorpresa del certamen. Sobre el papel, se trata de una de las llaves más equilibradas y accesibles para el conjunto argentino, que buscará seguir escribiendo páginas históricas en el torneo.
La situación más compleja parece ser la de Independiente Rivadavia. El equipo mendocino fue uno de los mejores líderes de la fase de grupos, pero el azar lo emparejó nuevamente con Fluminense. El conjunto brasileño, de amplia experiencia internacional, ya fue rival de los argentinos durante la primera etapa del torneo y representa una amenaza de enorme magnitud para las aspiraciones del club cuyano.
Además de los compromisos con participación argentina, el sorteo dejó un enfrentamiento que concentra la atención de todo el continente: Cruzeiro y Flamengo, dos históricos del fútbol brasileño y candidatos permanentes al título, se verán las caras en una serie que promete ser una de las más atractivas y trascendentales de los octavos de final.
Con los cuadros ya definidos, los clubes argentinos comienzan a proyectar una segunda mitad de año cargada de expectativas. La ilusión de conquistar América sigue intacta, aunque el camino hacia la gloria continental estará repleto de desafíos, rivales de jerarquía y posibles cruces que podrían marcar una temporada inolvidable para el fútbol sudamericano.
