El peronismo se movilizó este sábado por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner

El peronismo se movilizó este sábado por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner

La convocatoria, que coincide con el Día de la Bandera, reunió a dirigentes de Unión por la Patria y militantes en el mismo escenario del reclamo del año pasado. Se espera un mensaje grabado de la expresidenta, mientras crece la tensión con la Justicia por las restricciones a sus visitas y la reciente intimación judicial.

La militancia kirchnerista se prepara para copar este sábado el tradicional Parque Lezama, en el barrio porteño de San Telmo, en el marco de una nueva jornada de protesta que tendrá como eje central el pedido de liberación de la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner. El encuentro, programado a partir de las catorce horas, no solo constituye un capítulo más en la estrategia de visibilización del sector, sino que adquiere un matiz simbólico ineludible al conmemorarse el Día de la Bandera Nacional, una fecha que el espacio político ha resignificado como emblema de su lucha contra lo que denominan “proscripción”.

La organización del evento corre por cuenta de La Cámpora, la agrupación juvenil que lidera el hijo de la exjefa de Estado, el diputado nacional Máximo Kirchner, cuya presencia en el escenario principal ya ha sido confirmada. Se espera que el legislador brinde un encendido discurso, aunque el momento de mayor expectativa girará en torno a la eventual difusión de un mensaje de voz de Cristina, una modalidad que la condenada ha reiterado en cada movilización desde que comenzó a cumplir su pena domiciliaria en el departamento de San José 1111, tras la confirmación del fallo por la Causa Vialidad. En el entorno de la dirigencia confían en que, una vez más, la voz grabada de la líder política se convierta en el eje de la jornada, tal como ocurrió en manifestaciones anteriores.

En las últimas horas, la diputada Lucía Cámpora se encargó de calentar los ánimos en una entrevista radial, donde defendió con vehemencia la inocencia de la exmandataria y justificó la necesidad de la protesta. “No estamos dispuestos a que nadie nos diga a quién podemos votar”, disparó la legisladora, quien subrayó que la condena no es más que un mecanismo para obstruir su carrera electoral. “La queremos libre porque es inocente y porque es quien mejor puede construir una alternativa”, insistió, al tiempo que recalcó que “las causas justas se militan”, en una clara arenga a los simpatizantes para que colmen el espacio verde.

La elección del predio no es fortuita. El mismo escenario había reunido el año anterior a una masa heterogénea de seguidores, apenas unos días después de que se hiciera pública la sentencia adversa. En aquella ocasión, la propia Cristina había utilizado el altavoz para diagnosticar el derrumbe de la economía bajo la gestión libertaria, mencionando la caída de la industria, la construcción y el comercio, así como la adicción del gobierno actual a los dólares que no posee. Aquel discurso, que resonó con crudeza, parece haber sembrado la semilla de un reclamo que ahora se renueva con más fuerza.

La dirigencia de Unión por la Patria ha volcado todo su aparataje institucional a esta causa. El jefe del bloque en Diputados, Germán Martínez, no dudó en calificar la condena como “injusta e ilegítima” y aseguró que respaldar a Cristina es, en esencia, un acto de reparación para con el peronismo y para con una Justicia que, a su juicio, atraviesa un profundo descrédito. Martínez recordó con amargura aquella jornada en que la Corte Suprema dejó firme el fallo, describiendo el proceso como un “esquema viciado” y “lleno de arbitrariedades” que, más allá de la pena, tiene como objetivo silenciar un proyecto político.

Cabe recordar que el miércoles 10 de junio, cuando se cumplió el primer aniversario de aquella resolución judicial que derivó en la proscripción de la exmandataria, ya se habían desplegado más de ciento treinta y cinco actividades simultáneas en todo el país, confluyendo en una marea humana frente a su domicilio. Esa capacidad de convocatoria parece repetirse ahora, aunque con un cariz de mayor confrontación, dado el reciente cruce con el magistrado Rodrigo Giménez Uriburu. El juez intimó a la prisionera a abstenerse de realizar actos que alteren la convivencia en el edificio, a raíz de un episodio ocurrido el 14 de junio, cuando militantes desplegaron una bandera gigante que prometía el trayecto “de San José a la Rosada”. Para el tribunal, esa acción traspasa los límites de la conducta permitida y altera el orden en el entorno inmediato de su reclusión.

Sin embargo, lejos de amedrentarse, la dirigencia ha redoblado la apuesta. Lucía Cámpora cuestionó abiertamente esas restricciones, afirmando que la Justicia no podrá “cortar el vínculo” que Cristina mantiene con el pueblo, y destacó la paradoja de que, cuanto más la aíslan, más crece el deseo popular de verla y votarla. En esa línea, la senadora Lucía Corpacci también se sumó al llamado, evocando las palabras de la propia Cristina acerca de flamear la bandera no solo en los mundiales, sino en cada lucha cotidiana por la patria. Corpacci insistió en que la exgobernante fue quien “más hizo por la gente”, consolidando así el relato de un liderazgo vigente a pesar de las adversidades judiciales.

La convocatoria de este sábado, por tanto, no se presenta como un mero acto partidario, sino como una demostración de fuerza política en un contexto de alta conflictividad institucional. Los organizadores han pedido a los asistentes que no falte la bandera argentina, transformando el pañuelo celeste y blanco en un estandarte de resistencia contra lo que perciben como un cerco jurídico. Con el sol de la tarde como testigo, Parque Lezama se convertirá en el termómetro de un peronismo que busca reacomodarse, mientras la figura de Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo el imán principal de una marea que promete no dispersarse.

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